Nuevos liderazgos para un nuevo capitalismo

Ambito BIZ

El tradicional rol de la empresa -generar riqueza y empleo- derivado del viejo y ya vetusto contrato social ha empezado a mutar al ritmo de la agenda de sustentabilidad.

La pandemia del Covid-19 es lo que llamamos una crisis multisistémica, ya que no sólo afecta al sistema sanitario y económico, sino que también pone en jaque al sistema alimentario, al energético, urbano, de logística, entre tantos otros. Una crisis que, además, ha puesto en evidencia fallas sistémicas como la falta de coordinación dentro del sistema multilateral de cooperación.

La teoría indica que, una vez pasado el ojo de la tormenta, todos los sistemas buscarán regularse hacia nuevos puntos de equilibrio, en un intento de vuelta a la (nueva) normalidad. Estos procesos de regulación no serán fáciles, ni estarán libres de tensiones, conflictos y cuestionamientos. El principal sistema a ser interpelado podría ser el mismísimo sistema capitalista. Bajo una discusión política oportunista se corre el riesgo de que el debate se reduzca a un infantil tironeo del tipo “más Estado menos mercado” o viceversa.

La realidad es que el tradicional rol de la empresa -generar riqueza y empleo- derivado del viejo y ya vetusto contrato social ha empezado a mutar al ritmo de la agenda de sustentabilidad. Empíricamente, desde hace tiempo que la empresa como agente económico le ha empezado a ceder espacio a la empresa como actor social. Lo mismo vale para el papel que juega el Estado, ya que si hay algo que la pandemia dejó en evidencia es que tanto los Estados minimalistas como los elefantiásicos, no se corresponden ni con las expectativas sociales ni con las complejidades del siglo XXI.

Podríamos estar en la puerta de un nuevo contrato social, en el que se reformularían tanto los roles del sector público como privado. Un fenómeno que lenta y tibiamente se venía dando, pero cuya velocidad y profundidad de cambio iban por la escalera cuando las críticas al sistema capitalista subían por el ascensor. De no aprovechar este escenario post-pandemia perderíamos un timing de oro para poder marcar la diferencia entre el viejo capitalismo y uno nuevo con mayor articulación público-privada, en el que las empresas sean exitosas por ser sustentables y no a pesar de ello.

Aprovechar este “reseteo” en el cual ha entrado el capitalismo nos permitiría avanzar en sustanciales mejoras. Pero para ello es indispensable activar nuevos liderazgos con nuevas virtudes, mente abierta, capacidad de autocrítica y de capitalizar las dolorosas lecciones aprendidas antes y durante la pandemia. Nuevos liderazgos más inclusivos, más diversos y, desde ya, con muchas -muchísimas- más mujeres protagonizando estos procesos. Nuevos liderazgos que dejen de lado los fanatismos y adherencias propias del siglo diecinueve y veinte. Liderazgos que cuenten con una mirada de sustentabilidad social, ambiental y económica como indeleble marca de nacimiento.

Por último, debemos recordar que tanto los mercados, como también la globalización, son meros instrumentos carentes de sentido, pero en búsqueda de propósito. Son envases estériles esperando contenido. Es por eso que un nuevo liderazgo político, social, empresarial, sindical y de la sociedad civil deberá proveer aquellos valores y principios que sean los pilares de un nuevo capitalismo, más sustentable, inclusivo y diverso.

(*) Director ejecutivo de CEADS.

BIZ COMPLETO 29-4.pdf

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