Telecomunicaciones: prueba de fuego en pandemia y el debate por las tarifas

Ambito BIZ

Por la cuarentena, el uso de los servicios de telecomunicaciones se disparó. Los desafíos para lo que viene y qué pasará con las tarifas.

El contexto de pandemia causado por el covid-19 y el aislamiento social obligatorio puso a prueba al máximo a la infraestructura de las telecomunicaciones, al tiempo que también dejó expuestos muchos problemas de conectividad que existen en el país cuando miramos más allá de los centros urbanos.

Por la cuarentena el uso de los servicios de telecomunicaciones se disparó. Con la vida cotidiana, personal y laboral, pasando al terreno de la virtualidad, el consumo vía chat, streaming, las videollamadas por Whatsapp o aplicaciones como Zoom, Meet, o Skype, tuvieron niveles nunca antes vistos. Y evidenció, por ejemplo en el caso de las clases a distancia, la importancia de contar con accesos de calidad a servicios de conectividad.

“Algo que quedó claro, sobre todo al principio que fue el cambio más brusco, es que en líneas generales las redes respondieron bien. No solo los grandes, sino también los chicos, más allá de algunos problemas puntuales”, sostiene el consultor Enrique Carrier, en diálogo con Ámbito, y explica que “el aumento del tráfico fue en pocas semanas el equivalente a un año”.

Al respecto, desde Telecom consideran a 2020 “como un año bisagra para la humanidad”. Y agregaron: “La virtualidad llegó para quedarse, no tenemos ninguna duda de que en la nueva normalidad el mundo presencial se va a complementar con la virtualidad, y en ese escenario prevemos que la digitalización de las sociedades cobre aún más relevancia. Esto genera una gran oportunidad para el ecosistema TIC en general, y para Telecom en particular”.

Desde Telefónica, afirman en el mismo sentido: “La conectividad, más que nunca antes, cobró una relevancia absoluta durante la pandemia, donde se borraron las fronteras físicas y el mundo pasó a funcionar casi exclusivamente del modo presencial al virtual. En este contexto, la tecnología facilitó la continuidad de aquellas actividades que lograron evolucionar y transformarse”.

“Cuando el mundo físico tuvo que cerrar sus puertas debido al covid-19, las telecomunicaciones, puntualmente la conectividad, mantuvo abierto el mundo digital, convirtiéndose en la columna vertebral de la economía y la sociedad, en un camino sin retorno, que solo admite profundizar la evolución hacia una Argentina digitalizada”, añaden.

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Tarifas

En el marco de la pandemia, el Gobierno declaró a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 690/20 a los servicios de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como “servicios públicos esenciales y estratégicos en competencia”, suspendió aumentos de precios para el sector hasta el 31 de diciembre de 2020, incorporó a la telefonía móvil como servicio público y restableció potestades regulatorias -derogadas por decreto del Gobierno de Mauricio Macri- en materia de precios y prestaciones básicas. El costo por estos servicios representa una carga significativa para el 27% de los hogares del país, según datos de la Cámara Argentina de Internet (CABASE), sobre la base del ingreso promedio por hogar.

Con la cercanía del fin del congelamiento, las empresas pujan por lograr que se autoricen aumentos del 20% en las tarifas y de hecho ya lo han comunicado a sus clientes. Sin embargo, el Gobierno, a través del ENACOM, negó de momento esa autorización y convocó a las empresas para acordar cómo seguirá el esquema tarifario. Son días de definición y en el mercado se especula con que finalmente el incremento rondará el 5% a partir de enero.

Cabe remarcar que el mayor consumo no impactó de manera significativa en los ingresos de las compañías. Esto se debe a que el pago fijo de un servicio, como por ejemplo la banda ancha de internet, no modifica por su uso los beneficios de las empresas.

“El de las tarifas es un problema complejo. El congelamiento implica una reducción de los ingresos, pero el problema no son los precios sino la inflación, y con este ajuste no se vuelve a un nivel de equilibrio prepandemia”, explica Carrier. De hecho, remarca que muchos servicios, principalmente los más chicos, no había actualizado los precios desde fines de 2019, con lo cual vienen arrastrando el impacto de la inflación desde antes de la pandemia.

“Las realidades son muy distintas de un operador a otro. No es lo mismo Ciudad de Buenos Aires que un pueblo del interior. El aumento es a ojo, vinculado a las necesidades de la economía, y no teniendo en cuentas los aumentos de costos de las empresas”, añade el consultor. Cuando hablamos de necesidades no solo es el mayor costo operativo por inflación y negociaciones salariales de sus empleados, sino también de planes de inversión, que se hunden en un marco de incertidumbre en la ecuación entre tarifas y costos.

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Asimismo, las estadísticas reflejan incluso que durante la pandemia uno de los efectos económicos fue que dado el menor ingreso en los hogares, muchos usuarios dieron de baja sus servicios. “El mayor tráfico no implica mayores ganancias”, concluye Carrier.

Al igual que como ya lo anticipó el Gobierno con otros servicios como la energía eléctrica, es casi un hecho que habrá un descongelamiento de las tarifas de las telecomunicaciones. La pregunta hoy es de cuánto será el aumento.

Además, se espera la publicación de la reglamentación del DNU 690, por el cual se establecerán los alcances y precios de una prestación básica de internet, cable y telefonía móvil dirigida al consumo popular.

Para las empresas del sector, el valor a cobrar por ese servicio de bajo costo, conocido como prestación básica universal obligatoria, debería ser el suficiente como para sostenerlo sin afectar el grueso de su facturación generada con los negocios a tarifa normal. Un incremento de precios de los servicios generales arrastrará hacia arriba los de las prestaciones básicas obligatorias.

El DNU 690 afirma que el ENACOM “regulará” los precios de los servicios de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), es decir, internet, TV paga y telefonía fija y móvil, entre otros aspectos.

Al respecto, en Telecom expresaron su rechazo a esa normativa al sostener que “producirá consecuencias muy negativas, de forma inmediata”. Entre otros cambios, la norma establece que los precios serán autorizados por el Estado. “Las empresas perdemos el control de una variable fundamental del negocio como lo es el precio de nuestros productos y servicios, y además elimina la competencia entre empresas”, expresaron desde la compañía y agregaron que “el cambio de reglas, intempestivo y sin ningún tipo de análisis causará un daño enorme a la industria y a la larga irá en perjuicio de los clientes”.

“El sector de las telecomunicaciones requiere inversiones intensivas, el 70% de las cuales son en dólares. Es inviable como industria mantener los ingresos congelados en pesos mientras los costos crecen en dólares en un contexto inflacionario, con una depreciación del peso cada vez más acentuada”, expresan en Telefónica y remarcan que “los ingresos están congelados en pesos y los costos de la industria crecen a valor dólar” lo que “implica un descalce monetario sensible, ya que son los ingresos los que permiten continuar con la inversión”.

Respeto a la declaración de servicio público, la compañía coincide en el rechazo al asegurar que “la industria de las telecomunicaciones está marcada por un salto tecnológico sostenido en el tiempo, algo que no sucede con otras industrias” por lo que “requiere una inversión constante en nueva tecnología”, lo que a su entender se dificulta con la disposición del Gobierno.

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Mapa de la conectividad en Argentina

En el imaginario popular de los grandes centros urbanos es casi imposible concebir un hogar sin servicio de internet banda ancha o de conectividad a través de un teléfono móvil. Sin embargo, la realidad a nivel país no es tan así.

Según datos del ENACOM y el INDEC del segundo trimestre del año, en la Argentina existen profundas desigualdades en el acceso a servicios de conectividad a lo largo y ancho del país. El relevamiento refleja que durante ese periodo el 36% de los hogares argentinos no tuvo acceso a internet fijo. Por ejemplo, mientras que la Ciudad de Buenos Aires cuenta con una tasa de penetración de internet fijo que supera el 106%, provincias como Formosa, San Juan, Santa Cruz, Mendoza y Chaco no llegan al 40% de los hogares conectados.

Los hogares en el país con acceso a internet llegan casi al 83%. En el segundo trimestre de 2020 se registraron, en promedio, 7.444.949 accesos a internet fijos. Esto significó una disminución de 0,6% respecto al segundo trimestre de 2019. Por otro lado, los accesos fijos residenciales crecieron 0,2%, alcanzaron los 6.962.299; y los accesos fijos de organizaciones totalizaron 482.650, con una caída de 10%.

En cuanto a los accesos a internet móviles, en el trimestre bajo análisis, se contabilizaron en promedio 30.425.729 accesos, lo que implicó una disminución de 3,6% respecto al mismo trimestre del año anterior. Los accesos móviles residenciales tuvieron una variación negativa de 3,6% y alcanzaron los 26.750.377; y los correspondientes a organizaciones sumaron 3.675.352 y acumularon una baja de 3,1%.

En cuanto a la telefonía móvil, la tasa de penetración de la es alta con un 122%. Pero no es menor que casi el 90% de esas líneas son modalidades de tipo prepago. Esta es la principal y más onerosa forma de conectividad para los sectores con menores ingresos, en particular para el consumo de datos.

Pasada la prueba de tensión a la que fue sometida la infraestructura nacional de telecomunicaciones por la pandemia, ahora viene una etapa en la que la apuesta debería apuntar expandir la conectividad, mejorar los servicios, para que alcances a la mayor parte de la población.

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