Diálogo con provincias: primera urgencia de gobernabilidad

Ambito Nacional

Es una pieza clave para la discusión a futuro de la ley de gasto. Debe convencer conformación de gabinete que poco incluye al interior.

Alberto Fernández trazó una de las definiciones quizás más urgentes en el debut de su gestión. La decisión de postergar el tratamiento de la ley de presupuesto y supeditarlo al inicio de la renegociación de la deuda con el FMI abre paso a una áspera negociación con los gobernadores, cuyo apoyo es esencial para cerrar un acuerdo que permita sancionar la ley de gasto.

El gobierno que inicia llega con un ticket sin marcar que lo habilita a encarar un diálogo directo con los estados subnacionales a través de un gabinete homogéneo, pero de conformación unitaria en un país federal que lo define, en rigor, la liga de gobernadores peronistas que gobierna la mayoría del país y que no logró butacas de fuste en el esquema del gabinete.

El diseño de la economía que viene obliga a una negociación de las provincias con cada una de las áreas del nuevo gobierno que, a priori, parecen tener una mirada distante del interior. Eso a pesar, incluso, de la insistente diatriba del Presidente en pos de una administración en la que los mandatarios constituyan la columna vertebral.

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El desafío de la nueva gestión será reconducir la relación con las provincias en un contexto signado por la incertidumbre económica que también las hostiga. El éxito o el fracaso de ese enlace se verá reflejado, más tarde o más temprano, en el próximo presupuesto nacional.

La estabilidad de la relación entre la Casa Rosada y el interior del país dependerá de la habilidad de Alberto Fernández de profundizar y radicalizar algunas de las conquistas de la gestión de Mauricio Macri en cuanto al relacionamiento con las provincias. En los cuatro año de su mandato, Macri logró una notable mejoría en la ajada vinculación con los gobernadores que heredó del útlimo tramo del gobierno de Cristina de Kirchner: reconoció deudas previsionales, facilitó el acceso al superávit fiscal de casi la totalidad de los distritos, ordenó en cierta medida la distribución de los fondos coparticipables y ató la firma de los mandatarios a un consenso fiscal necesario. En términos políticos, otro dato: Macri no objetó -salvo en jurisdicciones propias- la decisión de desdoblar las elecciones provinciales, lo que le permitió a muchos de los gobernadores garantizar la continuidad en el poder, independientemente de los vaives de la economía nacional que terminaron precipitando la derrota electoral de Juntos por el Cambio primero en las PASO y luego en las generales de octubre.

Como dato (y aporte) de civilidad, los gobernadores acudieron en bloque al Congreso Nacional para participar de la ceremonia de traspaso de mando. Muchos, incluso, modificaron sus propias horas o fechas de proclamación para asistir a la ceremonia.

Sólo dos gobernadores no dieron el presente: Gustavo Sáenz, quien no cambió su fecha de asunción en Salta y Gustavo Melella, por problemas de salud de un familiar directo. En total fueron 21 de 23 los que estuvieron en el Congreso.

Todos escucharon a Fernández, quien habló sobre los Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia como “punto de partida para detener la caída libre de la situación que recibimos. Saldremos de este cuadro con el consenso y de manera paulatina y sostenida”.

“Vamos a poner en marcha estos Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia contando también con la participación de los Gobernadores de todo el país, con un criterio federal innovador, en clave productiva y social, más allá de lo meramente fiscal”, aseguró el flamante Presidente.

Y agregó que “llevaremos una parte sustancial de la actividad política y administrativa del Estado Nacional a las provincias, creando capitales alternativas, a fin de que la realidad de esos lugares de nuestra Patria pueda hacerse carne en los decisores de política, en los medios de comunicación y adquiera, a su vez, la visibilidad que no tuvieron durante décadas”.

“También vamos a realizar un análisis exhaustivo a fin de descentralizar y/o relocalizar en distintas provincias a los organismos del Estado Federal. Así como ahora el Instituto Nacional de Vitivinicultura funciona en la Provincia de Mendoza y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero funciona en la Ciudad de Mar del Plata, debemos pensar en diversas alternativas que garanticen un nuevo federalismo”, cerró.

Una vez terminado su discurso, y luego de saludar a Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, Alberto Fernández pasó a agradecer la concurrencia de cada gobernador.

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