Inflación, falta de crédito y presión salarial: sombrío panorama para las provincias

Ambito Nacional

El escenario fiscal y los desafíos en términos de empleo público ponen en jaque las cuentas de los distritos, que carecerán también de condiciones óptimas para acceder al mercado financiero.

Cualquier diagnóstico que se trace de aquí a los próximos meses será coincidente con el temor que ya expresó la mayoría de los gobernadores: en 2020, las finanzas provinciales entrarán en una zona de mayor turbulencia, producto de la persistente caída de los ingresos propios, la falta de financiamiento y el creciente aumento del gasto corriente derivado de una curva inflacionaria que no promete dar tregua, al menos en el corto plazo.

Ese sombrío panorama, por caso, forzó días atrás la advertencia de los ministros de Economía respecto de la necesidad de morigerear el alcance del pacto fiscal alcanzado en 2017 entre las provincias y el Gobierno de Mauricio Macri. Ese acuerdo, además de establecer que la recaudación del Impuesto a las Ganancias se coparticipe según el esquema general de distribución, obligó a los distritos a implementar una reducción de las alícuotas de Sellos e Ingresos Brutos.

pobreza y desempleo 2019.jpg

Pero el fracaso del plan económico del Gobierno que ya se despide, sumado a la derrota de Cambiemos en las urnas hizo naufragar las perspectivas proyectadas para los estados subnacionales, que vuelven a quedar expuestos a los riesgos sistémicos del Estado central.

En esa línea, la calificadora Moody’s aseguró que los gobiernos provinciales enfrentan un entorno cada vez más desafiante, que afectará sus resultados financieros y hará más difícil el refinanciamiento de la deuda frente a las presiones sociales y los cambios de políticas que llegarán de la mano del nuevo gobierno de Alberto Fernández.

Agrega en su diagnóstico que “las condiciones restrictivas en los mercados locales e internacionales aumentarán la dependencia de las provincias del financiamiento soberano y profundizarán la exposición de los tenedores de bonos al riesgo de refinanciamiento”.

Además, los indicadores crediticios presentarán “un deterioro como resultado del aumento de los costos financieros y la exposición a la deuda en moneda extranjera” en medio de la volatilidad financiera.

empleados publicos.jpg

En efecto, meses atrás Moody’s ya había alertado sobre la situación financiera de la provincia de Buenos Aires. Justamente el tema que se coló en la campaña después de las críticas del electo gobernador Axel Kicillof al alto endeudamiento que deja la gestión de María Eugenia Vidal.

“La provincia de Buenos Aires afronta desafíos significativos para lo que resta de 2019 y 2020 debido a su elevada exposición a deuda en moneda extranjera, un perfil de vencimientos desafiante y una base económica debilitada en medio de mayores riesgos sistémicos por parte del Gobierno de Argentina”, dijo la agencia de riesgo en esa oportunidad.

Los próximos días serán determinantes también para muchos gobernadores que esperan la proclamación de Alberto Fernández para iniciar un peregrinaje a la Casa Rosada en busca de un envión de fondos nacionales para hacer frente a los aguinaldos. Será apenas el inicio de un largo proceso de dificultades al que se expondrán los mandatarios producto de las presiones salariales que brotarán apenas asome la primera estrella del 2020.

En ese sentido, Moody’s observa que “las tensiones sociales y la inflación persistente, obligarán a las provincias a aumentar el gasto a medida que aumenta la pobreza y el desempleo, y disminuye el poder adquisitivo. Sin embargo, los gastos de capital estarán limitados por la falta de opciones de financiamiento y el lento crecimiento”.

El deterioro de la base económica de muchos distritos que habían logrado alcanzar superávit se hará más notorio merced al avance del creciente nivel de gasto que supondrá, en el corto plazo, el ajuste de los salarios del sector público en un contexto signado por las dificultades de una economía que aún no logra despegar. Todo en un incierto escenario político que, a priori, no parece encaminarse hacia un país “gobernado por un presidente y 24 gobernadores”, como prometió Alberto F. en campaña.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario