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Animarse a renunciar al trabajo

Dejar un trabajo que no nos gusta es algo difícil y puede ser peor si nos apoyamos en mitos persistentes que crean un estigma social alrededor de renunciar. Lo cierto es que renunciar debería ser natural, de hecho entre un 10% y un 15% de las personas lo hace cada año. Aquí 5 mitos sobre renunciar.

Mito #1: renunciar es el último recurso. Esto lo hace potencialmente el más peligroso de los mitos, ya que las personas permanecen mal en puestos hasta sus puntos de quiebre. Por lo que hay que renunciar cuando es lo correcto y no cuando es la única opción que queda.

Mito #2: renunciar es riesgoso para tu carrera. Este mito ignora completamente los riesgos de la carrera de permanecer en un trabajo que odias. Cuanto más tiempo estés, más se pierde la energía, motivación y confianza necesarias para progresar en tu carrera. A veces renunciar es lo mejor que podés hacer para tu carrera.

Mito #3: renunciar es egoísta. Si no te gusta tu trabajo, no le hacés ningún favor a nadie quedándote. Cuando no sos feliz en el trabajo, eso tiende a afectar a todo lo que te rodea a través del llamado contagio emocional y hay probabilidades de que estés haciendo menos felices a tus compañeros.

Mito #4: renunciar es la salida fácil. Algunos lo ven como un signo de debilidad. Es absurdo, lo más fácil es ir día a día a ese trabajo que odias. Renunciar requiere agallas. Dejar un trabajo que es tóxico o alejarse de un jefe idiota puede ser un acto heroico, por eso renunciar es un acto valiente.

Mito #5: renunciar = fracaso. Según el pensamiento tradicional, una vez que has iniciado algo nunca se debe dejar y si lo hacés es un claro signo de fracaso. Incorrecto, a veces para renunciar es exactamente lo que hay que hacer y quedarse es el fracaso.

(*) Director de Grupo Aukera Consultores

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