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Apremiado como nunca, Evo Morales busca su tercera reelección

El presidente de Bolivia exhibe el auge económico y las mejoras sociales como su principal carta. Sus detractores lo acusan de eternizarse.

La Paz - En la que se anticipa como la elección más difícil que haya debido enfrentar en casi 14 años de hegemonía política, Evo Morales buscará el domingo su tercera reelección como presidente de Bolivia.

Tanto seguidores como adversarios de este exlíder cocalero de izquierda reconocen que su modelo económico, propiciado por la época dorada de las materias primas gracias a las compras de China, abrió en este país exportador de gas natural un largo capítulo de bonanza y mejoras sociales.

Sin embargo, según los sondeos, su posición resulta más precaria que otra veces debido al modo en que su rival, el exmandatario Carlos Mesa, acortó distancias y por el hecho de que se presenta a pesar de haber perdido en 2016 un referendo para habilitarle esa posibilidad.

Finalmente, en medio de una fuerte polémica, fue la Corte Suprema la encargada de abrirle la chance de competir.

Una misión de observadores de la OEA en el país llamó a mantener la armonía, tras una escalada de tensiones en algunas ciudades.

Mesa, periodista y expresidente de centro de 66 años, sumó apoyos de izquierda a derecha en el abanico opositor en las últimas semanas como la voz contra la autocracia que algunos le adjudican a Morales, aunque sin definir propuestas económicas concretas.

Según encuestas recientes, el ascenso de Mesa puede frustrar las posibilidades de Evo de ganar en primer vuelta.

El jefe de Estado pidió el miércoles a la noche a los bolivianos que “no lo abandonen”. “Les pido cinco años más para terminar nuestras grandes obras”, dijo en tono enérgico y con la voz ronca tras una semana frenética recorriendo este país de 11 millones de habitantes para convencerlos de que debe ser reelecto para un cuarto mandato, 2020-2025.

“No me abandonen el 20 de octubre”, remató Morales en un acto multitudinario en El Alto, la planicie a 4.000 metros de altura aledaña a La Paz, con varias organizaciones de militantes de bases sociales vestidas con el color azul del oficialista partido MAS.

Con baile, arengas en aymara y dos ceremonias andinas de chamanes al costado de la tarima, Morales, de 59 años, destacó una vez más la estabilidad económica en la última década, el proceso de industrialización y “la dignidad para todos los pueblos hermanos que conviven en Bolivia”, en alusión a los indígenas.

Con todo en Santa Cruz, del otro lado del país, Mesa replicó: “El 20 de octubre Bolivia va a derrotar el autoritarismo de casi 14 años”, dijo después que sus seguidores lo recibieran al grito de “¡Democracia!”.

Parte del aumento en intención de voto de Mesa se debe al impacto que tuvieron los gigantescos incendios que en agosto y septiembre quemaron en Bolivia una zona inmensa de bosques nativos que indignaron a ambientalistas e indígenas.

Morales por su parte, defiende su candidatura exhibiendo la reducción de la pobreza y las altas tasas de crecimiento, que aún en declive se sitúa en 4,2% en la actualidad, y advierte que con cualquier otro candidato se perderán derechos sociales en este país, entre los tres más pobres de la región.

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