Negocios

Arbitraje en consumo y trabajo, una grieta más para cerrar

Daniel Igolnikov, árbitro y conciliador laboral y de consumo, planteó la necesidad de amalgamar los procedimientos y herramientas utilizadas para la solución no judicial de conflictos de usuarios y trabajadores.

El Ministerio de Producción y Trabajo absorbió la competencia de las dos carteras en una y convirtió esas áreas en Secretarías. Sin cuestionar esa fusión, es importante interpretarla en su marco de realidad, en función de los conflictos de los que se ocupan: Consumo y Trabajo.

En los conflictos de "Consumo" son tutelados los consumidores y los usuarios y en los de “Trabajo”, los trabajadores registrados y los informales. Ambas materias tienen garantías constitucionales, receptadas por los artículos 42 y 14 bis, de la Carta Magna, por lo que son de orden público. Sin embargo, en la actualidad únicamente las tareas del Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO) son política de Estado.

Cada una de las Secretarías de Producción y de Trabajo cuenta con leyes que establecen procedimientos para resolver los conflictos individuales que, los sujetos protegidos tienen con quienes los contratan, a través del Servicio de Conciliación Previa en las Relaciones de Consumo (COPREC) o del Sistema de Conciliación Obligatoria (SECLO).

En cada uno de esos sistemas, hay abogados y abogadas que han sido entrenados para procurar la conciliación. Esos profesionales no generan erogaciones al Estado y asumen todos los costos de su labor personal, aunque disciplinariamente se los investiga y sanciona como si fuesen empleados públicos. Pero además, su trabajo es considerado de modo diferente pero no por su desempeño, sino por los criterios de las autoridades que las conducen.

Las personas o empresas, llamadas "requeridos" que resultan responsables de pagar lo que se les reclama, también asumen las tasas, con las cuales las erogaciones del Estado, presupuestadas para su funcionamiento: a saber capacitación, notificaciones, honorarios mínimos, papelería, arriendos, demás insumos, servicios y los salarios de los empleados y contratados.

Es de destacar que la tarea de ambos es discriminada pues pese a ser la misma labor, unos están registrados y los otros no, aunque es igualmente imprescindible y eficaz para el buen resultado.

El procedimiento

Toda la tarea de equipo descomprime a los tribunales judiciales y acelera los tiempos de solución de los conflictos, construyendo la paz social. Esos mismos procedimientos han surgido hace más de 20 años, por lo cual están afuera de la reciente coyuntura política e institucional, pero tuvieron desde origen acotada aplicación territorial, por aquello de que “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”.

La creación del distrito capitalino autónomo quedó, adentro y afuera, porque lo local, lo “porteño”, se amalgama con lo “nacional”, quedando un vacío normativo que, el traspaso de las competencias tribunalicias, resuelve gradualmente.

En 2016 el presidente Mauricio Macri determinó que el SECLO, o sea, la conciliación laboral, sea política de Estado y extendió el Servicio al interior del país. Esta medida implicó necesariamente el fortalecimiento de las dos herramientas de la conciliación: el acuerdo, que tiene fuerza de ley al ser homologado, y el arbitraje,que hace cosa juzgada sin necesidad de homologación. Todo cuenta con suficiente y vigente aval normativo a través de decretos y resoluciones concretas. Asimismo, fue difundido mediante libros, cursos y conferencias, habiendo llegado a nivel de formación universitaria.

En el 2018 fue el turno del COPREC. Mediante un Decreto se empezó a equilibrar la situación, con avances en la conciliación de consumo: se impulsa el arbitraje, se informatiza y agiliza los procedimientos, se propone federalizar el sistema, se incorporaron normativamente realidades, el turismo y la informática, que no se visualizaron.

Sin embargo, las “dos piernas” con las que camina la protección de consumidores y trabajadores, el COPREC y el SECLO aún no coordinan su andar y eso debilita una política de Estado.

Lo casuístico

En el arbitraje, por ejemplo, los árbitros institucionales del COPREC, que eran un grupo formado y cerrado (numerus clausus), ahora se puede ampliar con profesionales y expertos que otros organismos estatales, del orden nacional y provincial y de la Ciudad de Buenos Aires ofrezcan. De este modo, se permitiría a los árbitros laborales (que son conciliadores laborales) ser árbitros institucionales de Consumo y, entonces las autoridades del SECLO podrían cumplir con esa norma, emitida por el mismo Ministerio al que ambos pertenecen.

Las autoridades del COPREC podrían valorizar la capacitación de los conciliadores de consumo, lograda a través de cursos por los cuales se les acreditaron horas homologadas por el Ministerio de Justicia. Hoy son árbitros sectoriales, pero podrían ser árbitros institucionales.

Además, el arbitraje podría ser más utilizado como herramienta de resolución si se difunde su uso, ya que se lo ha reglamentado muy flexiblemente.

Respecto de la propia labor de los conciliadores de consumo, se creó la función del “Defensor del Cliente”, quien compite con los “Conciliadores de Consumo”, restándoles trabajo y no garantizando la defensa de los consumidores ni usuarios. Este nuevo defensor es designado y pagado por la misma empresa a quien se le reclama. Un refrán popular lo explica mejor: “Qué haría un zorro dentro del gallinero”.

Es muy difícil que el consumidor elija al conciliador de consumo, pese a que tal posibilidad siempre existió en la letra y el espíritu del COPREC. Aunque significa un verdadero ahorro para el Estado, las autoridades no facilitan ese ejercicio legítimo del consumidor, del usuario y del propio conciliador. El perjudicado es el erario público y tampoco se contribuye al déficit cero. Además, se les paga tarde y se homologa del mismo modo. O ni siquiera.

Informatización

El COPREC crecerá exponencialmente a partir de junio, de la mano de la transparencia y agilidad que se extiende a todos los procedimientos. Pero su inminente aplicación tropieza con las dificultades prácticas de adaptación, o sea, con las mismas razones por las cuales se generan esas modificaciones. Es el caso del ingreso digital de los casos del COPREC, como ya sucedió en el SECLO.

Se supone que mucha gente se maneja vía Internet y aquí se nota la incongruencia: muchos trabajadores o consumidores no saben cómo armar un reclamo digital. En el SECLO esa misma digitalización fue eficiente porque intervienen abogados, cuya labor es esencial y son quienes se ocupan de armarlos y presentarlos. Pero los consumidores no tienen abogado -no necesitarlos es de la esencia del COPREC- porque los montos no permiten lograr esa asistencia profesional y son los que los conciliadores de consumo quienes se ocupan de asesorarlos.

Multas y desventajas

En el caso de las multas del COPREC es más complicado. Se aplican al requerido por no asistir sin justificación, pero no se ejecutan y entonces se frustra la legítima expectativa del “protegido” a quien se le informó, cumpliendo la normativa vigente, que el 30% del importe de la multa era suyo y que hasta podía servirle para reparar el daño. Además, así se impide que el 70% de las multas ingrese al Estado. Esto resulta un favorecimiento a los empresarios que violan la ley y se desalienta la concurrencia a las audiencias.

Esta práctica sucede porque se administra mal o se omite el cumplimiento del deber. Es necesario que el Estado lo investigue, conforme las propias palabras del primer mandatario y el derecho que tienen sus mandantes, trabajadores, consumidores y usuarios, según lo establecido en la Constitución.

Por último, tanto en el COPREC como en el SECLO hay “ventajas” previstas para que se resuelvan conflictos a través del diálogo, pero aunque los problemas se solucionan en la conciliación, esas ventajas no llegan a quienes se lo merecen. Todo esto es una grieta que podemos empezar a cerrar.

(*) Carta del árbitro y conciliador laboral y de consumo, al ministro de Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario