Opiniones

Arbitrar, el modelo de administrar Justicia en tiempo real

El arbitraje es uno de los modos adecuados para resolver los conflictos en paz y democracia. La Justicia está en todas partes, pero no solo atiende en los tribunales.

Arbitrar es administrar justicia en tiempo real. Lo afirmo como juez arbitral y por experiencia concreta en conflictos entre particulares, por haber sido elegido para resolverlos, especialmente en cuestiones de trabajo.

El proceso arbitral tiene plazos muy cortos y muchísimas veces dura menos de un par de semanas: por digo, y puedo demostrarlo, que es justicia rápida ya que, además brinda seguridad jurídica, porque el “laudo”, así se llama técnicamente nuestra sentencia, hace cosa juzgada.

Es que hay dos clases de jueces, los públicos que designa el Congreso, que se conocen como los de los “tribunales” y los privados, son elegidos por las partes. Los adversarios, cuando no pueden ponerse de acuerdo en cómo resolver sus disputas, pero quieren terminar ese estado de conflicto, elijen el juez: lo he comprobado decenas de veces.

Ambos jueces, los de tribunales y los arbitro tenemos “jurisdicción” que significa “decir el derecho” que van a aplicar al caso concreto. Los árbitros determinamos quien se hace cargo de reparar el daño: no se trata de buscar de quien es la culpa, sino quién es responsable de indemnizar. Así enfrentamos la impunidad. Además, lo hacemos pronto.

Nuestro deber es cumplir con el orden público, en eso no hay diferencia alguna con los jueces tribunalicios, lo que nos hace distintos es cómo usamos el tiempo…el de las partes y el de los profesionales también! Generamos confianza tal que, la mayoría de las veces resolvemos conforme a nuestro criterio por lo que saben de nosotros los que nos elijen: ese modo es el de “amigable componedor”, así que no hace falta “fundamentar en derecho” (aunque normalmente explicamos en qué nos basamos).

A veces nos piden, o nosotros resolvemos, que se realicen pruebas, ese modo de arbitrar se conoce como “de derecho”. Las pruebas también se hacen en un plazo abreviado: porque el arbitraje no es para chicaneros.

El arbitraje no es obligatorio sino voluntario, es el pleno ejercicio de la libertad contractual, existe desde tiempo inmemorial y está legalmente establecido desde hace más de dos décadas en asuntos de consumo, comunitarios, civiles, comerciales y desde hace solo un par de años, se lo ha declarado Política de Estado.

Ahora, usted lector tiene un camino más para terminar con la impunidad: usted conocía la mediación, la conciliación o los tribunales: le presento al arbitraje, uno de los modos adecuados para resolver los conflictos en paz y en democracia. Pues la Justicia está en todas partes, pero no solo atiende en los tribunales.

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