Economía

Argentina, como en Europa

Los hay quienes ya auguran el fin de la recesión cuando no se ven cambios de fondo que pudieran dar lugar a semejante optimismo, más bien crece la posibilidad de que, como en Europa, el “veranito” termine en septiembre, una vez que el Gobierno se asegure las elecciones de octubre y se le terminen las “ganas” de seguir inflando artificialmente, en base a endeudamiento y tasas altas que destruyen la producción, los datos que considera relevantes a la hora de los votos: dólar, IPC, consumo. El dólar planchado se debe en parte a la liquidación de agrodólares. Pero el grueso de la cosecha ya se liquidó y, de hecho, los embarques de maíz y soja pierden fuerza y bajan en julio unos u$s800 M contra junio. Además de su poder de fuego -entre otras cosas, subastas diarias de u$s60 M- el BCRA redujo la tasa mínima de Leliq al 58% para julio. Ante una inflación proyectada para los próximos 12 meses del orden del 30% (muy optimista, hasta mayo la interanual alcanza el 57,3%, el dato oficial de junio se conocerá el próximo 16) los ahorristas en pesos pueden obtener una tasa del 48% anual.

De modo que el regreso del carry trade está garantizado, al menos hasta las elecciones, y esto lo saben los inversores externos que traen dólares. Obvio, el Financial Times destaca que “los inversores se entusiasman con las señales de la Argentina”. Sobre todo en un escenario internacional más benigno para los mercados emergentes dadas las posibilidades de que la Fed baje las tasas, y estos inversores “golondrina”, aunque son marginales a nivel global, son mucho para una economía muy empequeñecida como la de la Argentina.

En fuerte contraste y demostrando que confían poco en emergentes, en la eurozona, de los casi €8 B emitidos en deuda pública, el 62,5% presenta tasas negativas y, sin embargo, allí se quedan. En Alemania, más del 90% de la deuda estatal cotiza en negativo y hay que irse a un bono a casi 20 años para lograr una rentabilidad positiva del 0,022%. A diez años, arroja un rendimiento del -0,365%.

El rendimiento negativo se debe a que el título cotiza muy alto. Por ejemplo, un bono de €100 con un interés del 3% anual a diez años -el inversor obtendría €130 pasada la década- cotiza por encima de los €130. Algunos inversores creen que los precios podrían subir más, pero la mayoría invierte porque -dada la aversión al riesgo- perderían aún más descontada la inflación y el costo de dejar el dinero estancado. Así, insólitamente, por caso, el Tesoro español habría ganado (¡por recibir dinero prestado!) €300 M al año desde 2016. Situación anómala que, sin dudas, esconde que la economía global no está yendo por caminos normales, saludables.

Volviendo a la Argentina, el único cambio de fondo ha sido el acuerdo UE-Mercosur, pero es muy poco y muy débil. Entraría en vigor dentro de dos años y recién a los 10 se alcanzará una liberalización del 92% de las exportaciones a Europa. Además, supone que la Argentina tendrá que reducir sus impuestos, lo que resulta poco creíble en este país adicto al gasto y al Estado elefantiásico. El acuerdo pone como máximo una alícuota del 14% -hoy en el 28%- para los productos del complejo sojero que vayan a Europa.

Precisamente, dada la caída en la recaudación tributaria, la mayoría de los analistas cree que este año no se cumplirá la meta fiscal -ni siquiera con los “permitidos” del FMI que dan la posibilidad de un rojo primario del 0,5% del PBI- y podría llegar hasta el 1% el déficit primario y un 4,2% el total. Pero aun con un primario del 0%, el próximo Gobierno tendrá que endeudarse dado el abultado déficit por las deudas contraídas y la fuga de capitales. El CESO lo estima en u$s19.219 M que equivalen a las necesidades de financiamiento para 2020.

Entretanto la economía “de a pie” no arranca. Según CAME, si bien las ventas minoristas crecieron un 18,2% en junio respecto de mayo, en los locales físicos bajaron el 12,2% i.a. Las de autos usados bajaron un 7,3% i.a., según la CCA, y el 20,02% respecto de mayo. Y la venta de ropa se derrumbó un 16% i.a. en mayo, según la CIAI. Entretanto, según Zonaprop, el volumen de transacciones de inmuebles cae el 46% i.a en junio y la rentabilidad de los alquileres baja al 3,3% anual rondando los mínimos históricos, desalentando la inversión.

En fin, y todavía tenemos que lidiar con leyes laborales y sindicales -que el Gobierno no tiene voluntad de cambiar- que permiten cosas como que Mercado Libre sea embestida por sindicalistas que presionan para afiliar a unos 6.000 trabajadores del sistema financiero tecnológico. Y tienen todas las de ganar a pesar de que la empresa asegure que, dado que Mercado Libre se dedica básicamente al comercio, cualquier reclamo de la Asociación Bancaria queda sin base legal.

(*)Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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