Opiniones

Argentinos: entre el plan "Competir", "Estirar", "Llegar" y "Desgastar"

La política condiciona la economía. Hay dos realidades paralelas que se viven en Argentina.

La economía en las últimas semanas volvió a estar condicionada por la política pasando por diferentes fases.

  • “Plan competir”: luego de los resultados en las urnas de Cambiemos la gestión fue doblegada por la intención de revertir el resultado en las elecciones nacionales a realizarse el próximo 27 de Octubre. Esta fase tuvo el condimento de intentar contener la “micro” de los argentinos luego que el resultado PASO mostrará una vez más que “es la economía estúpido”. Se tomaron 11 medidas destinadas a intentar recuperar el poder adquisitivo de los argentinos con un costo fiscal del 0,3 % del PBI.
  • Luego comenzó el “Plan estirar”: esta fase tuvo como búsqueda volver a gestionar la economía pero aún con resabios de la política que no quiso tomar decisiones “antimacristas” como sería un control de cambios y frente a pérdidas de reservas del Banco Central por u$s12.000 millones en agosto se tomó la opción del “reperfilamiento” de la deuda de los tenedores de títulos públicos a los efectos de alargar los plazos de vencimiento respetando el capital e intereses. El mercado cambiario ya venía convulsionado y está medida generó un nuevo estrés financiero sobre inversores institucionales (FGS, Fondos Comunes de Inversión, compañías de seguros y bancos) y empresas. De la corrida cambiaria pasamos a la bancaria y hacia la transición a la etapa actual.
  • El “Plan llegar”: termina con un cepo “versión macri” que había sido sugerido por Lacunza y el ala radical en las semanas previas para evitar mayor desgaste. Llego tarde pero llegó. La intención es que el dólar no se escape nuevamente, el banco central no siga sufriendo mayor drenaje de reservas y la inflación no siga disparándose.
  • El “Plan Degastar”: es transversal a los 3 planes anteriores pero no le corresponde al gobierno sino a la oposición “albertista” poco colaborador a pesar de los llamados telefónicos. Comenzó con críticas como candidato a presidente de la actual gestión de gobierno pero sin asumir la importancia de sus opiniones entendiendo el volumen de votos obtenido en las PASO cuando los argentinos lo que esperan es definiciones claras sobre un programa económico durante su presidencia y llegó hasta la chicana poco oportuna de “el gobierno debe estar contando los días”. Por su parte mantuvo reunión con el FMI donde el organismo asumió el tono de hablarle al futuro presidente y este le “marco la cancha” poniendo sobre la mesa errores que llevaron a la crisis actual donde el FMI también tenía su cuotaparte de culpa aunque cuando salió de ese encuentro nuevamente se puso el traje de candidato. Sin indicios aunque con frases como “cuando lleguemos vamos a encender la economía nuevamente” sin explicitar como afrontará la deuda, déficit y actual distorsión macroeconómica con tasa de interés al 85 % e inflación del 55 % sin generar un bienestar de corto plazo y luego terminar en una situación peor de la que intentamos salir. La promesa y la realidad se chocan en la consistencia de un plan económico que como candidato aún no explicitó.

Hay dos realidades paralelas que se viven en Argentina. La de 2 millones de argentinos que compran y venden dólares. Apenas el 4% de la población. Donde los que compran menos de u$s10.000 lo hacen en un promedio de u$s1.500 por mes y los que compraban hasta la nueva disposición por más de u$s10.00 mensuales eran solo 2% y representaban el 30 % del volumen de las operaciones.

La otra realidad es la de los 42 millones de argentinos restantes. De acuerdo al Índice de Gini que mide el INDEC el 10% más rico de la población tiene ingresos 20 veces mayores al 10 % más pobre. A su vez, el 10 % más rico concentra el 32,3 % de los ingresos mientras el 10 % el 1,6 %.

Antes de la creación del INDEC, en 1968 se realizaban Encuestas de Presupuestos Familiares que ahora se llama Encuesta Nacional de Gastos de Hogares casi una denominación al cuerpo y talle de los argentinos donde es muy difícil planificar “presupuestos” y solo se incrementan los gastos. Los datos publicados la semana pasada muestran que los gastos de los argentinos se concentran 22,8 % alimentos y bebidas no alcohólicas. Los que más gastan Noreste 30,5 % y los que menos Patagonia 20,7 %. El 14,5% del gasto de consumo se destina a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, mientras que el 14,4% se asigna a Transporte.

Con tasa de interés superior al 70 % en los últimos 10 meses en Argentina casi el 70% del gasto se realiza en efectivo. La crisis lleva a una mayor informalidad, a la búsqueda de liquidez y al incremento del “fiado” que alimentos representa el 3,3 % de la forma de pago y que en localidades del interior del país supera el 10 % o más del total de las operaciones.

La situación post PASO es traumática para la mayoría de los argentinos. En un relevamiento realizado por Focus Market vía scanntech (lector de código en 912 puntos de venta en todo el país) en el top 10 de incrementos de precios en el Acumulado de las tres semanas post PASO se encuentran: Enlatados de Pescado 23,5%, Fernet 20,6%, Pre mezclas 20,1%, Chocolates 19,6%, Jabón en barra 18,2%, Yogures 17,9%, Aceite 17,0%, Puré de tomates 16,1%, Harina 15,5%, y Desodorantes 13,9%. Cuando se analiza la situación de algunos alimentos de la canasta básica que se encuentran dentro del programa de quita del IVA en el acumulado de las tres semanas post PASO las subas promedios son en la categoría Aceite de 17 % entre todas sus marcas y presentaciones, Arroz 13,2 %, Yerbas 5,4 %, Harinas 15,5 %, Yogur 17,9 %, Té 7,2 %, Pastas Secas 9,0%, Aguas 5,9%, Leche 5,1 %, Azúcar 8,7 %, entre otros.

Los Argentinos no aceptan ninguno de estos planes “competir”, “estirar”, “llegar” y “desgastar” pero conviven con un stress inédito que excede lo económico y financiero por qué el campo de la política no da señales claras ni de quienes gestionan ni de quienes de ganar en las urnas el próximo octubre estarán por gestionar.

El filósofo romano Lucio Séneca consejero del emperador Nerón expresaba: “En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto”. Los argentinos vivimos arrastrando mucho pasado y malo, con un presente muy malo y un futuro “mediocre”. La política desde hace mucho “pasado” en su gestión nos deja el “actual” presente condicionando el “futuro” de los 44 millones de Argentinos una vez más.

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