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Argentinos que emigran a Europa por la crisis, una noticia (por lo menos) dudosa

Fue publicada por la agencia AP, The New York Times, The Washington Post y replicada por varios medios locales. El artículo no aporta estadísticas oficiales ni datos privados, sólo un par de ejemplos y una presunción.

La agencia de noticias The Associated Press publicó el martes un artículo titulado “Argentinos regresan a Europa para escapar de la incertidumbre económica”. La nota fue levantada por los dos diarios más influyentes de Estados Unidos: The New York Times y The Washington Post. A partir de la repercusión en esos dos medios, la información fue reproducida, textual y con amplia cobertura, por sitios, periódicos, radios y canales de televisión de la Argentina, como el fenómeno de la emigración como consecuencia de la crisis. Hasta ahí, el proceso habitual que puede recorrer una noticia.

Lo curioso se encuentra en el contenido del artículo. Si bien es lógico presumir que en momentos como el actual -recesión, mayor desempleo, devaluación, etc- haya argentinos que decidan probar suerte en el exterior, el trabajo de la agencia internacional no acompaña esa presunción con ninguna información oficial ni estadística privada que lo corrobore. La generalización periodística se basa en un par de casos puntuales: Tomás y Manuel. El primero (un joven que había estudiado gastronomía y trabajaba como encargado de un café porteño), se fue a radicar a Irlanda. El segundo, un abogado de 26 años, se mudará el mes próximo a Francia.

Incluso, en el propio artículo reconoce que la Dirección Nacional de Migraciones informó que no existen estadísticas sobre el número de emigrantes ya que “quienes salen del país no proporcionan información sobre su destino o el tiempo que estarán afuera”. Tampoco se toma información de embajadas en Buenos Aires como de España, Italia o Estados Unidos para confirmar mayor demanda de pedidos de residencia.

El resto del artículo hace referencias a crisis económicas como la de 2002 y la de fines de los 80, en un paralelismo sobre otros momentos de éxodo de ciudadanos.

Al respecto, es bueno recordar un artículo publicado en el diario La Nación, en 2008, que analizaba el fenómeno de la emigración argentina. Esto deja claro que no es un fenómeno nuevo sino algo repartido en las últimas décadas. Allí se explicaba que la forma utilizada para estimar el número de habitantes que deja el país se hace por la diferencia entre las salidas y las entradas de personas por el Aeropuerto de Ezeiza. De esa manera, se estableció que, en 2000, la cantidad de argentinos que se fueron del país fue de 74.810 personas; en 2002 de 87.212 y baja en 2003 y 2004 a menos de 30.000. Sin embargo, el dato curioso es que en 2005 se produce un pico de emigración que, hasta las últimas cifras conocidas, mantiene el récord de salida con 159.695 ciudadanos. Ese año, el país ya estaba en una etapa de claro crecimiento respecto de la crítica situación de la que escapaba. Esto contrasta con la lógica del artículo de AP. La misma nota de La Nación, de 2008, ensaya una explicación al consultar a Susana Novick, directora del equipo de migraciones del Instituto Gino Germani, de la UBA: “El sentido común indica que, cuando la economía mejora, la emigración se detiene, pero este fenómeno es mucho más complejo que eso. La conducta ya está instalada y no se erradica fácilmente.”

La historia argentina está signada por la inmigración pero también por la emigración por cuestiones políticas y económicas pero también cultural. Esta última tiene que ver con visión europeísta de los argentinos. “Es un país que le da la espalda a América latina y mira a Europa” es una frase muy escuchada en cualquier análisis. Un ejemplo que puede sostener esta idea es que los argentinos suelen encabezar los ranking de viajeros en el mundo. La cultura de salir del país no siempre está vinculada a hechos angustiantes vinculada a hechos angustiantes sino a crecimiento personal.

En otra parte del artículo de la agencia internacional se menciona la experiencia de la filial argentina de Randstad, la segunda mayor empresa de colocación del personal del mundo. Según esta compañía, una de las preguntas que realizan a quienes buscan empleo es si estarían interesados en vivir en el extranjero si tuviesen la oportunidad y que el 80% responde que sí. La nota periodística ni la consultora aportan resultados en otros países para comparar. Sin embargo, es lógico presumir que, en un mundo globalizado y en búsquedas de cargos de cierta importancia en corporaciones, sea bastante previsible que los postulantes estén dispuestos a radicarse en el exterior como lógica de crecimiento profesional. Siguiendo el estilo periodístico establecido por AP, Ámbito Financiero consultó a Fernando, un argentino que hace más de 20 años que vive en Italia y que hace 3 años perdió el trabajo. En su búsqueda, en la que envió su currículum a varias empresas, recibió propuestas laborales de Alemania, Holanda, Costa rica, Malasia y Emiratos árabes, muy pocas de Italia. “Hoy es muy difícil conseguir trabajo, en puestos de importancia, en el país en que se vive. Hay que estar dispuesto a trasladarse porque la globalización es cada vez más acelerada”.

El artículo no pasó inadvertido en el Gobierno. Según pudo saber este diario, en el Ministerio del Interior, comenzaron a recabar información para comprobar si la información periodística era válida o no y, en caso de serlo, tener la real magnitud de este fenómeno. Si eran situaciones puntuales o una tendencia.

Lo que arroja el artículo de The Associated Press es que no hay que confirmen el título de la nota. También es cierto que tampoco se puede decir lo contrario. Posiblemente, esté creciendo el flujo de argentinos que deciden emigrar pero, por el momento, se trata de una presunción.

Otra conclusión que se puede sacar es que los medios, por la vorágine de la información y la necesidad de sumar lectores –mucho más en tiempo de redes sociales- reproducen información que se publica, atraídos por un título atractivo, sin analizar su contenido. Es un mal argentino, también de los medios internacionales, incluso de los más prestigiosos.

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