Edición Impresa

Arnold: "Lo que le falta hacer a la Argentina llevará entre cinco y diez años"

Para la OCDE el Gobierno va en el camino correcto. Reconoce las restricciones que tuvo y persisten. Considera que deja una mejor herencia.

Antes de continuar sus reuniones en el Palacio de Hacienda y luego de presentar el estudio del caso argentino, el economista de la OCDE a cargo de Argentina y Brasil, Jens Arnold, aceptó ayer dialogar con este diario sobre la evaluación realizada a la Argentina.

Periodista: ¿Qué nota se sacó Argentina según la evaluación del informe que presentaron?

Jens Arnold: Es difícil contestar eso con una nota, pero una manera de hacerlo sería nuestras estimaciones de cuánto es el rendimiento de mayor crecimiento de las reformas. Ahí tenemos una estimación de que lo que ya se hizo desde fines de 2015 implica una mejora en la tasa de crecimiento potencial de 0,7 puntos porcentuales del PBI. Y si se hace el paquete de reformas que aconsejamos serían otros 2 puntos porcentuales más. O sea, entre ambas el país crecería 2,7% por encima de la actual situación. De modo que aún queda mucho camino por recorrer, pero lo que ya fue hecho es impresionante.

P.: Se trata de un ambicioso paquete de reformas estructurales, ¿en qué horizonte lo estiman?

J.A.: En general para este tipo de reformas se habla de cinco a diez años. Pero lo importante es empezar.

P.: Por lo hecho hasta ahora ¿el Gobierno se quedó corto o muy amarrete con los cambios?

J.A.: Lo que el Gobierno hizo fue todo en la dirección correcta, después hay restricciones como en todos los países, de índole política, no es fácil conseguir el consenso para estas reformas. No es un tema exclusivo de Argentina. Tenemos que tener en cuenta que el Gobierno no tuvo mayoría en el Congreso y eso dificulta las negociaciones y el resultado final propuesto de reforma puede ser diferente de lo que se planificaba. Visto todas estas restricciones el camino ya hecho es impresionante, muy positivo.

P.: ¿Qué caso se asemeja más al argentino?

J.A.: Es difícil comparar con sus experiencias particulares. El caso de Argentina fue particular por la herencia recibida, hubo muchas dificultades por todos lados. Arrancar ya era difícil y creo que hay pocos países que estuvieron en una situación similar a la de Argentina a fines del 2015. Y eso limita las aspiraciones que uno puede alcanzar.

P.: ¿Cómo evalúa la herencia que recibió este Gobierno y la que va a dejar?

J.A.: Creo, sin lugar a dudas, que la herencia que deja este Gobierno es mucho más positiva que la que recibió. En los grandes problemas ya se hizo mucho, como por ejemplo en la cuestión estadística, la cuestión fiscal, la monetaria. Lo que teníamos antes era directamente insostenible como el financiamiento monetario del gasto público por el BCRA y todo eso está yendo ahora de manera mucho más ordenada, más parecido a lo que llamamos buenas prácticas internacionales. Parte de eso no se ve todavía y el beneficio de eso recién se va a entender de aquí a cinco años, pero está.

P.: Mejoramos la cuestión fiscal pero el mayor endeudamiento aumentó el gasto en intereses.

J.A.: Es cierto pero fue una confluencia de muchos factores que nadie podía prever. La crisis del 2018 fue mala suerte. El escenario externo esperado era más positivo.

P.: ¿Fue todo externo o también mala praxis local?

J.A.: Fue un mix, uno tiene que ver con la sequía y la falta de dólares, luego lo que pasó en Turquía y en los mercados internacionales, y después hubo factores domésticos que con el diario del lunes podría decirse que hubiera sido más prudente acelerar el ajuste fiscal mucho más desde el principio pero la dirección emprendida fue la buena.

P.: Me refiero también a la conferencia de prensa del 28-D (cambio de metas de inflación)

J.A.: En el informe decimos que eso puede haber contribuido a la falta de credibilidad de la política monetaria. Argentina no tiene un historial de credibilidad, por eso es importante cuando se comprometen a algo cumplirlo.

P.: La experiencia histórica muestra que metas de inflación se aplica recién cuando la tasa es de un dígito anual.

J.A.: No fue el sistema de metas el problema. Los cambios fueron para mejor ahora.

P.: No considera que el BCRA está atado de manos para enfrentar turbulencias como las actuales.

J.A.: Es importante que Argentina empiece a acostumbrarse a lo que es un régimen de tipo de cambio flotante. No hay que ponerse nervioso porque fluctúa. Es cierto que la situación de Argentina, bimonetaria, es muy particular pero hay que desarrollar más tolerancia a las fluctuaciones. Y lo importante es cumplir con lo que uno dijo que va a cumplir, y eso es lo que está haciendo el BCRA. Hay un costo que se está pagando con tasas de interés altas, eso se sabía, es inherente al programa y no hay otra manera, si uno quiere realmente bajar la inflación es con un programa así.

P.: Proponen reformas que generarán desempleo para lo cual contemplan más gasto público asociado a reentrenamiento de esa fuerza laboral, pero no hay holgura fiscal.

J.A.: La única solución para eso es aumentar la eficiencia de cómo gastas. Argentina está gastando en educación algo similar al promedio OCDE pero los resultados son inferiores, es evidente que hay maneras de gastar mejor. En el sector salud pasa lo mismo, hay obras sociales muy chicas que deberían fusionarse para que haya una mejor eficiencia. Hay lugares para atacar sin hacer daño social. Los subsidios por ejemplo fueron un ejemplo, eran regresivos no tenían sentido. Todo esto va en esa dirección.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario