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Asia ya predomina en el juego global del G-20

La realidad económica mundial ha cambiado mucho desde 1990 a hoy. En estos años, durante los cuales tomo fuerza la globalización económica y financiera, cambio drásticamente la balanza internacional del poderío económico de las naciones lideres. Por esta razón es importante prestar atención a la distinta evolución del PBI de las mayores naciones que integran en la actualidad el foro internacional que se reunirá en nuestro país.

Esta consideración es relevante cuando prestamos atención al importante hecho que en los próximos días se reunirán en nuestro país los miembros del G-20, grupo de naciones constituido en el año 1999 y que hoy agrupa a 19 naciones más la representación de la Unión Europea. El G-20 es un agrupamiento de gran importancia en la economía global, baste decir que el PBI de sus países miembros alcanza al 80 por ciento del PBI mundial.

Históricamente el núcleo central del G-20 estuvo formado por las principales naciones industrializadas que, hacia el año 1973 constituyeron el denominado G-7, integrado hasta el día de hoy por Canada, Francia, Alemania, Italia, Japón, Estados Unidos y el Reino Unido. Para tener idea de la gran importancia que tenía esta agrupación de naciones industrializadas recordemos que este agrupamiento de apenas siete naciones representaba en 1990 nada menos que la mitad del PBI mundial. Al mismo tiempo la presencia en el escenario económico mundial de las cuatro grandes naciones asiáticas (China, India, Indonesia y Corea) era entonces muy reducida (apenas 11 por ciento del PBI mundial).

Pero la globalización que toma fuerza a fines del siglo pasado comenzó a modificar año a año el mapa económico mundial. En esos años de predominio de la relevancia económica de las naciones industrializadas, comienza a crecer paulatinamente la presencia en el escenario global de estas cuatro grandes naciones asiáticas caracterizadas por su acelerado crecimiento económico.

Hoy las cosas son muy distintas, ya que cuando se reúnan las naciones del G-20 en Buenos Aires la realidad global será bien distinta a la imperante en la década del noventa, baste decir que la participación del G-7 en el PBI mundial disminuyó del 50,9 por ciento a 30,5, mientras que las cuatro naciones asiáticas emergentes prácticamente ya igualan al G-7, con una participación del 29,8 por ciento en la producción mundial de bienes y servicios.

Para ilustrar con un ejemplo esta importante modificación del mapa económico global tengamos presente que, en 1990 la economía de los Estados Unidos era más de 5 veces mayor a la de China, mientras que, cuando se sienten en Buenos Aires en la mesa de negociaciones, el PBI chino será casi 20 % mayor. Lo importante es tener en cuenta que año a año el PBI futuro de estas cuatro naciones emergentes en Asia crecerá mas rápidamente que el PBI de las antiguas naciones industrializadas agrupadas en el G-7, ya que las proyecciones del FMI nos dicen que el PBI de estas cuatro naciones será en el año 2023 un 28 por ciento mayor al de las naciones agrupadas en el G-7.

El cambio de liderazgo no es nuevo en la historia económica mundial, en el siglo XVI los Países Bajos desplazaron a China, a fines del XVIII los ingleses tomaron el liderazgo mundial con su Revolución Industrial, después de la Guerra de Secesión en la segunda mitad del siglo XIX los norteamericanos desplazaron a los ingleses, y ahora todo vuelve al punto inicial, caracterizado nuevamente por el liderazgo asiático.

Es importante destacar que la creciente distancia entre estas cuatro naciones asiáticas, caracterizadas como emergentes y las naciones del G-7, aumentará en los próximos años, por la simple razón que las primeras invierten anualmente mucho más que los países del G-7. A título de ejemplo prestemos atención a las dos naciones líderes en el G-20, China y Estados Unidos, mientras la primera invierte anualmente el 44 por ciento del PBI, la segunda apenas invierte 21 por ciento. Por esta razón lo que esta haciendo Trump no ayudara a nadie, ni a los Estados Unidos, ya que no podrá evitar que año a año el Asia emergente, liderada por China, sea cada vez "más grande", por la simple razón que invierte y ahorra mucho más.

Estamos en presencia de un acelerado cambio en el mapa económico mundial, este es un dato que no puede ser ignorado por nuestro país en el G-20 y que seguramente estará presente en las deliberaciones que tendrán lugar en los próximos días en Buenos Aires. Nuestra política exterior debe apuntar a compartir en los próximos años esta sostenida prosperidad de las grandes naciones asiáticas.

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