A rodar

Autos

  • ¿Para qué sirve el Estado? La pregunta no busca abrir una discusión ideológica profunda, ni general, ni interminable. No es el caso. Menos cuando se plantea para analizar, de forma superficial -por la limitación del espacio periodístico-, lo que sucede en un sector determinado como el automotor. En todo caso, el interrogante podría ser más específico para disipar distracciones. ¿Para qué sirve el Estado en la Argentina? En los últimos días, el mundo automotor está dirimiendo su relación con esa entidad abstracta que sirve para organizar una sociedad que otorga derechos e impone obligaciones. Y no le va bien.

  • Como adelantó Ámbito Financiero hace unas semnas, el Gobierno y las automotrices están analizando algún mecanismo para solucionar el problema de los planes de ahorro por el aumento de las cuotas. En ADEFA se plantearon distintas alternativas como, por ejemplo, estirar el plazo de este sistema de compra de 0 km para prorratear en un número mayor de cuotas el mayor costo generado por los aumentos de los 0 km. Se hablaba de 24 meses adicionales. Esta semana seguirán las reuniones, pero, algunas fuentes, ya alertan por las dificultades de sumar dos años a esta operación. Ahora, se está trabajando por un plazo “mucho menor” y de forma optativa para cada suscriptor. No creen que se vaya más de 12 meses, incluso menos. El punto a tener en cuenta es la causa que llevó a esta situación. Es decir, el fuerte incremento de los autos desde hace casi dos años. El sistema funciona desde hace décadas en el país. Una “creación nacional” ante la falta sistémica de la financiación lógica y tradicional. Las partes -el comprador y el vendedor- firman un acuerdo entre privados que establece las obligaciones mutuas. Algo tan simple como eso. Todo cambia cuando sucede algo inesperado ¿inesperado? Ni las empresas ni los particulares decidieron devaluar el peso. Sufren las consecuencias de un Estado que no puede autofinanciarse y estalla. A simple vista, parece un enfrentamiento entre suscriptores indefensos y empresas abusivas o suscriptores incumplidores y empresas damnificadas. En realidad, el problema es el Estado. Altera las condiciones y mira, inocente, mientras las partes se acusan de malvadas.

  • En la reciente gira por Europa, el presidente Alberto Fernández se reunió con la cúpula mundial de Volkswagen. Esta empresa está concluyendo una inversión de u$s800 millones, anunciada en 2017. Hablaron sobre el modelo que se está empezando a producir en la planta de General Pacheco. Este proyecto se pensó en otro contexto, con otro Gobierno y sobre determinadas pautas macroeconómicas. Básicamente, por el tipo del segmento al que pertenece el futuro modelo, no se pensaba que estaría alcanzado por los Impuestos Internos. Sin embargo, con los cambios introducidos por la actual gestión, si hoy se tuviera que comercializar, pagaría este tributo. Al hacerlo, cambia totalmente la ecuación económica para la empresa para el 30% de la producción pensada para el mercado interno. Por este motivo, los directivos de la automotriz le plantearon el problema al mandatario. Le explicaron que están conversando con el ministro Matías Kulfas. Lo que necesitan es tener alguna señal de que en los próximos meses se introduzcan cambios en este gravamen para que no afecte un vehículo de producción nacional. A.F. los escuchó y pidió que siguieran avanzando con el funcionario. La modificación a los Impuestos Internos realizada por el actual Gobierno se debió a la necesidad de restringir la salida del dólares porque, simplemente, no los hay. Se gastan más de los que se generan y eso lleva a esta situación de colapso. Otra vez, los privados víctima de los desarreglos del Estado.

  • Otro ejemplo podría ser lo que sucede con las exportaciones de autos en general. Desde hace tres años vienen en retroceso. Un peso devaluado y Brasil -el principal mercado- en crecimiento no alcanzan para contrarrestar la falta de competitividad de la Argentina. También acá la culpa es del Estado. La presión impositiva récord hace difícil vender al exterior. ¡Hasta se cobran “derechos de exportación” en un país que necesita dólares! Todo porque las cuentas fiscales no cierran por ningún lado y se necesita exprimir al máximo a los que producen e intentan crecer. Por eso, la pregunta inicial: ¿para qué sirve el Estado en la Argentina? En un país que ni con semejante voracidad fiscal logra garantizar las necesidades básicas de la sociedad y sólo hunde a los privados o los enfrenta en discusiones sin sentido, está claro que sirve para poco.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario