A rodar

Autos

Q ¿Cuál es el sentido de hacer proyecciones en la Argentina? Una vez más quedó demostrado que los pronósticos nunca se cumplen. Para bien o para mal. En este caso, existe el atenuante de un fenómeno externo, como la aparición del coronavirus, para explicar esta nueva frustración, pero siempre hay algo que arroja al país a lo imprevisto. Todo lo escrito hasta el momento tendrá que ser revisado. Ayer, desde una automotriz, reflejaban con una escueta frase el momento actual: “Estamos ciegos”. Es que es imposible ver, en las actuales condiciones, lo que sucederá en los próximos meses. Dependerá de la profundidad real y la duración de la pandemia para medir el daño que le hará a la economía mundial y al sector automotor en particular. De lo que se está seguro es que nunca se transitó por un escenario de este tipo, con medidas de dureza inimaginables y extendidas a casi todo el planeta. De todas maneras, vale la pena repasar lo que se habla en el sector.

Q Ayer se estaba expectante por las reuniones que se mantenían en el Gobierno y los nuevos anuncios respecto a la movilidad de la gente. “Si los operarios no pueden venir a trabajar, no podemos hacer nada”, señaló un empresario. Varias automotrices decidieron implementar el sistema de “home office” para los empleados administrativos. Otras se irán sumando, seguramente, en estos días. Distinta es la situación en las plantas, donde las tareas necesitan sí o sí la presencia del trabajador. Hasta ayer se mantenía la actividad normal, teniendo en cuenta el ritmo que permite la actual recesión, con turnos reducidos o suspensiones prolongadas en muchas terminales. Pero hay casos como la planta de motores de Ford que viene trabajando hasta los sábados por atrasos de producción. Además de lo que decide el Gobierno, en las terminales tienen un ojo puesto en la posición de los gremios. Comentaba otro empresario que desde SMATA, la línea que bajaba era de mantener la producción, es decir, que los operarios siguieran concurriendo.

Q El otro tema a tener en cuenta, y que puede afectar a la producción, pasa por el abastecimiento. Por el momento, no aparecen problemas concretos, aunque, desde algunas terminales, están dejando trascender su preocupación por el posible faltante de piezas. “Lo que es casi seguro, todo va a ser más complicado”, advertían desde una fábrica. Hay que tener en cuenta que buena parte de las piezas llegan de China o de Europa, dos regiones que están golpeadas por la enfermedad.

Q ¿Y las inversiones? Ese es un tema delicado. Ante las perspectivas de un desplome mundial y una demanda de los mercados de exportación en retroceso, habrá coletazos. Explicaba un operador del sector que, desde su óptica, las inversiones que están terminadas sólo tendrán que ajustar, posiblemente, el cronograma que mantenían antes del coronavirus. En cambio, la situación cambia para las que están en marcha y en una etapa no avanzada. En esos casos, la suerte puede ser otra. Desde las casas matrices difícilmente decidan seguir desembolsando fondos para fabricar vehículos que, tal vez, no tenga compradores. Ni hablar de las negociaciones para nuevos proyectos. Estos pueden sufrir un congelamiento hasta nuevo aviso.

Q El mercado interno -que viene cayendo desde hace meses- va a seguir con esa tendencia. El fin de semana último mostró que la gente no está con ánimo para comprar un auto. Los cuidados que recomiendan para proteger la salud ante el virus aleja a clientes de los locales (buen momento para avanzar en las compras online). La segunda quincena hará que se pierda el mejor clima que había en el sector durante la primera. Todo entra en stand by. Por ejemplo, se suspendieron algunas reuniones entre el Gobierno y las empresas que iban a realizarse para avanzar en la salida al aumento de los planes de ahorro. La idea era anunciar un acuerdo esta semana. Los afectados tendrán que esperar.

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