Aduana: guerra a repuestos y 0 km importados

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Fue un susto, pero un susto grande. Cuando la semana pasada las automotrices que retomaron el trabajo, después de la licencia de fin de año, se encontraron con el cambio de sistema en el régimen de importaciones y no podían liberar las autopartes de la Aduana se pensó lo peor. Los recuerdos de los últimos tiempos del kirchnerismo se hicieron presentes. Los reclamos realizados por ADEFA -la asociación que agrupa a las terminales- tuvieron respuesta y el peligro de la parada de las líneas de producción se despejó el viernes por la tarde, tras la orden de dejar pasar las piezas demoradas por los mayores controles. Fue durante la jura del equipo de colaboradores que acompañarán al ministro Matías Kulfas que los empresarios invitados al evento tuvieron la buena noticia. En un aparte de la reunión, el secretario de Industria, Ariel Schale, informó que “en las próximas horas” -por el viernes- se normalizaría la situación.

Un directivo del sector explicó a este diario la sensación que quedó en las empresas tras el affaire aduanero. Si bien se aceptó la explicación oficial, respecto de que la demora se debió a problemas de coordinación en el paso del sistema de licencias automáticas -vigentes hasta la semana pasada- a no automáticas, las dudas persisten como consecuencia del contexto. La implementación de un recargo impositivo a una cantidad mayor de autos de lo esperado y el reconocimiento de Kulfas de que la medida no buscaba recaudar sino frenar la salida de dólares, muestran una intención del Gobierno de ser más rígido con todo lo importado. Las licencias no automáticas van en ese sentido. Así, tuvieron una señal de la política que se podría implementar. “Lo que quedó claro de la charla con Schale es que no hay intención de frenar el ingreso de nada que implique poner en riesgo la producción”, explicó el ejecutivo. La pregunta obvia, por contraste, era si se daba a entender, de esta manera, que sí podrían frenar la importación de otros bienes que no sean necesarios para producir. La respuesta no fue alentadora.

Lo que se cree es que habrá problemas con la importación de vehículos terminados, en general, y de los que ingresan los distribuidores oficiales, en particular. La suba de Impuestos Internos habría sido un anticipo de una forma de restricción de un segmento de modelos de alto precio que, por ese motivo, demandan más dólares. “Me parece que algunas marcas van a estar en problemas”, acotó la fuente. También con los que importan las terminales radicadas en el país pero, en este caso con los de mayor valor. Hay que recordar que el 70% del mercado son 0 km que llegan del exterior y no todos son alta gama. De los 10 más vendidos, 8 ó 9 suelen ser importados.

También imaginan en el sector que habrá una diferenciación entre las autopartes que entran para la producción y las que llegan para el mercado de reposición. Estas últimas pueden sufrir mayores controles y sufrir demoras, especialmente las que vengan como repuesto para modelos de esas marcas importadas que están más en la mira. “Tengo la sensación de que algo van a hacer para complicar el ingreso de todo lo que tenga que ver con el segmento más alto”, ratificó el empresario. Lo que va a provocar este nuevo esquema de comercio exterior es que las automotrices van a tener que modificar los tiempos para cada operación. No van a poder trabajar con los stocks muy ajustados, como venía ocurriendo hasta ahora, porque cualquier retraso implicará una planta parada. Será cuestión de tener reflejos rápidos.

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