Automotrices: desafíos y expectativas para 2021

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Recuperar todo lo perdido en 2020 por la pandemia es el objetivo que tiene el sector automotor para el año que comienza esta semana. No será fácil aunque en las empresas -en algunas, al menos- hay grandes expectativas para que eso suceda. En la asociación que agrupa a las terminales manejan cifras ambiciosas en materia de producción y ventas. En el primero de los casos, proyectan llegar y hasta superar las 400.000 unidades fabricadas en el país. Eso significaría crecer en más de 150.000 vehículos el nivel del 2020. Es cierto que, a favor, juega que este último año las plantas estuvieron dos meses paradas por la cuarentena y el reinicio de actividad tuvo el condicionamiento de las restricciones sanitarias y alto ausentismo. También fue un factor limitante el problema logístico para las importaciones de piezas, agravado por la falta de dólares. La pregunta que algunos se formulan en el sector, más allá de las posibilidades fácticas de producción, es si hay mercado (interno y externo) para absorber ese volumen. Tendría que haber un importante salto exportador para ayudar a llegar a esos números. Este año también se esperaba un repunte en la última parte pero no fue así. Puede ser que Brasil no haya demandado lo que se esperaba o que algunas terminales hayan especulado con una devaluación para mejorar la rentabilidad de sus productos en el exterior. Lo cierto es que, desde septiembre, las expo vienen en retroceso. Puede ser que la “fiesta” interna desalentara vender fronteras afuera.

La brecha cambiaria alteró todos los planes. El repunte del mercado fue inesperado por la ventaja que obtienen los ahorristas con dólares billetes en mano. Ya se habló mucho del “efecto blue”. Con los 0 km, a ese cambio, en los niveles más bajos históricos, apareció un segmento de compradores “oportunistas” que sostiene la demanda. Ese fenómeno generó que se pasara de un mercado de oferta, con muchas bonificaciones, en 2019, a uno de demanda con sobreprecios. Los márgenes que ofrecen hoy los precios transaccionales son altísimos. Se ubican entre 20% y 25%. Las fábricas subieron los precios por arriba del 50% en el año, superando la inflación oficial. En las concesionarias…La ley de oferta y demanda funcionó a pleno desde la reapertura de la economía tras la cuarentena. Las trabas a las importaciones de autos provocaron un desabastecimiento que sirvió para que muchos obtuvieran importantes beneficios que se trasladó a los vehículos nacionales que no llegan a cubrir la demanda que existe hoy en muchos casos. Con esa realidad, es mucho más atractivo vender en el mercado interno que exportar. Una actividad complicada en un país poco competitivo, con derechos de exportación y un dólar oficial adormecido. Los precios de transacción de los 0 km, en el mercado local, están más cerca del “blue” que el tipo de cambio de anuncia el Banco Nación. Esta euforia de demanda hace que en el sector se manejen estimaciones optimistas para el 2021. El número de 450.000 unidades es el más escuchado pero 50.000 menos o 50.000 más sale de las bocas de los más o menos conservadores. Es lógica esta disparidad. ¿Quién puede asegurar hoy lo que pasará con el dólar en los próximos meses? Las únicas certezas surgen de los números actuales. El año cerrará por arriba de los 340.000 vehículos patentados, un volumen que, con las fábricas paradas, allá por abril, casi nadie imaginaba

Más allá de estos números, el 2021 empieza con algunos desafíos para las empresas y el gobierno. Deberán ponerse de acuerdo en el proyecto de ley que están consensuando con medidas que servirán de alivio para las empresas. Tal como informó Ámbito, se basa en incentivos para la inversión y la devolución de miles de millones de pesos que el Estado le adeuda al sector por crédito fiscal no liquidado en tiempo y forma, por pago de IVA y por inversiones realizadas. Esa será una señal para los privados de que se avanzará dentro de la racionalidad si se quiere que sigan llegando capitales. Otro tema importante es la negociación que está manteniendo cada terminal con el secretario de Industria, Ariel Schale, para definir cuántos dólares le corresponde a cada terminal para poder importar en 2021. Eso marcará el cupo de autos que tendrán para ingresar 0 km al país. Por eso, más allá de las estimaciones de ventas que pueden hacer las automotrices, dependerá de la cantidad de divisas disponibles para llegar a ese número. Con un mercado dominado por más de 60% de vehículos que llegan del exterior, su crecimiento dependerá de los dólares que haya para importarlos más que de las ganas que tengan por venderlos. Este problema también se extiende a la importación de autopartes. El otro tema ríspido es el de los Impuestos Internos, Desde el inicio de la actual gestión vienen debatiendo empresas y funcionarios cómo hacer para que los vehículos de producción nacional no estén alcanzados como sucede hoy. El caso del nuevo Volkswagen Taos, es el mejor ejemplo. La empresa decidió la inversión hace tres años para producir un modelo de gran volumen a un precio acorde a esa expectativa. Este año cambiaron las reglas de juego y su valor hace que sea alcanzado con este tributo (considerado al “lujo”) y, por consiguiente, afecte a sus proyecciones originales de venta. Pedir inversiones y luego castigarlas, no parece la mejor estrategia pero, en la Argentina, no se puede descartar nada. Más si tiene que ver con lo absurdo.

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