Buscan frenar en ADEFA un nuevo mandato de Toyota

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“¡Qué difícil la elección que se avecina!” dijo, días atrás, un empresario automotor. En tiempos de comicios legislativos y tras las explosivas PASO, cualquiera podría pensar que se estaba refiriendo a cuestiones de alta política nacional. Sin embargo, este hombre de la industria aludía a un tema sectorial. Concretamente, a la renovación de autoridades de la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA). La polémica de este proceso ya parece un clásico de todos los años, donde la cordialidad que muestran las empresas en público se transforma en una relación tensa en privado. Para colmo, en esta oportunidad -otra vez- tiene a Toyota en el medio de la controversia. El titular de la automotriz, Daniel Herrero, es el presidente de la entidad y finaliza el mandato en unas semanas y las piezas para designar al nuevo pope automotor ya empezaron a moverse. La historia podría hacerse larga, contando todas las desavenencias entre el N° 1 de la marca japonesa y buena parte de sus pares. Ya la conocen bien quienes leen Ámbito y recordarlas sería como raspar una herida. Las manera más sintética de explicarla es diciendo no se llevan bien. Que desde hace más de un año “DH” esté al frente de ADEFA fue todo un acontecimiento después de una serie de piruetas estatutarias para evitar que sucediera.

El peso de su figura y de la compañía terminó logrando este casi milagro. Pero la relación no mejoró en este tiempo. Al contrario, empeoró. Es por eso que ya se empezaron a mover las fichas para buscar un sucesor. La palabra que más utilizan quienes no se alinean con el “estilo Herrero” es “renovación”. Eso es lo que buscarán algunas empresas que ya están tejiendo alianzas para tener un candidato de consenso. No es fácil. La figura de Herrero es hoy muy fuerte, su compañía es la más solida de la industria y, además, tiene buena relación con el Gobierno y el SMATA. Pero la decisión está tomada: impulsar un cambio. Se lo señala como cultor de un estilo demasiado personalista y poco abierto con sus pares. “A veces nos enteramos de cosas que hace en nombre de ADEFA, por un funcionario o por directivos de otras entidades” cuentan en el sector. También muestran la perfomance de la automotriz, en este último año, como un ejemplo del resultado de una forma de gobernar la entidad, con los ojos puesto en la empresa que conduce. Sin duda Toyota es la que más produce, exporta y vende en el mercado interno y eso se corresponde con su aumento en la participación en las ventas, en base a su exitosa pickup Hilux y varios modelos importados.

Sin embargo, otros creen ver que no todo es tan lineal. Es cierto que de la otra vereda hay empresas que no pueden mostrar demasiados logros como para cuestionar, pero o no importa. La rispidez está latente y a veces enceguece. Un hecho que muestra esa división interna tuvo lugar en los últimos días. El Gobierno impulsó una cumbre automotriz el viernes pasado para presentar el proyecto de ley de Electromovilidad, que otorga beneficios para los vehículos “ecológicos”. El plan original era hacer un gran acto en la planta de Toyota, en Zárate. A esto le sumó una solicitud de que cada empresa expusiera, en la fabrica japonesa, un vehículo híbrido o eléctrico para darle marco al evento. El rechazo fue tajante. Por un lado, porque no conocían la letra chica definitiva de este proyecto, que tiene muchas críticas en base al borrador que se conoció. Muchos en ADEFA piensan que busca facilitar el ingreso de marcas chinas “flojas de papeles”. El otro motivo era que de ninguna manera iba a regalarle a Toyota el centro de la escena. Esta marca es también la que domina el incipiente mercado de vehículos de esta tecnología, pero no es motivo, dicen, para que se lleve todas las miradas y menos por un anuncio oficial. El malestar por ese tratamiento especial que, sostienen en otras empresas, recibe la marca japonesa por parte de las autoridades quedó reflejado en este hecho y que anticipa una elección tensa.

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