Cepo importador golpea fuerte a Mercedes-Benz

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En esta columna, se viene informando con frecuencia los problemas que atraviesa en estos tiempos el sector automotor. Dificultades de un lado y del otro, tanto para producir como para importar. En el primero de los casos, hoy se repite un hecho que es cada vez más frecuente. Toyota tenía planificado para este martes feriado recuperar producción de su pickup Hilux. Ya es sabido que este modelo tiene una fuerte demanda y hay meses de espera para su entrega. Por eso motivo, la terminal buscar sumar días de actividad a su planta de Zárate. El jueves decidió dar de baja ese plan. Así se lo hizo saber internamente a su personal. Según la comunicación que envío, la medida se tomó porque los datos de presentismo relevados no le permitían asegurar la producción de ambos turnos. En el texto, no explica la causa de esa imposibilidad para convocar personal. No es otra cosa que el rechazo de los operarios de hacer horas extras debido a que el plus que cobran sufre el fuerte impacto del pago del Impuesto a las Ganancias y, según esta visión, no es redituable. La comunicación interna comienza con un sugerente “Nuevamente…” Está claro que es un problema que se repite y que la empresa está cansada de que así sea y ya las excusas de demoras de barcos con piezas no alcanza. Obvio, los responsables no son los trabajadores sino el Estado que apela a obtener recursos de formas insólitas como castigando a compañías y asalariados que quieren producir más y, para colmo, con el objetivo principal de exportar. ¿El país necesita dólares, no? En este caso, esta automotriz representa 50% de las ventas al exterior del sector. Incompresible. Para dar un ejemplo, un trabajador soltero vio recortados sus ingresos entre diciembre y enero en $95.000 por este tributo. Es cierto que, se juntó el pago adicional del “sueldo 14”, como llaman el premio anual que da la empresa y adelanto de vacaciones pero a nadie le gusta un recorte de ese tipo después de trabajar duro.

Y los problemas también existen para importar. El misterioso Sr. 5 – esa fuente anónima que suele aportar buena información para este diario – mandó un mensaje concreto: “hay que mirar lo que pasa con Mercedes-Benz”. Según comentó, la automotriz tiene serios problemas para ingresar vehículos al país y la situación se está tornando delicada, tanto para la terminal como para su red de concesionarias. Hay que recordar que es importadora de la línea premium de autos y fabrica, en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, el utilitario Sprinter. Al parecer, de los 700 vehículos que tenía en los depósitos aduaneros sólo consiguió la liberación de unas 100 unidades entre diciembre y enero. No puede acceder a las SIMIs para despachar a plaza. El problema es siempre el mismo: la falta de dólares de la Argentina. Las 600 restantes siguen en zona franca. Esto le genera un serio inconveniente con las ventas, con la facturación, y la red está al borde del colapso. “Sobredimensionada” fue la palabra que utilizó el Sr. 5. La empresa tenía un plan de negocios de 2.000 unidades para este año y, a este ritmo parece quimérico. ¿Se viene otra reestructuración comercial? A esto se suma que la casa matriz, en Alemania, ante los problemas para ingresar los vehículos y vender, habría decidido desviar la producción que tenía prevista, para el primer y segundo trimestre para la Argentina, para otros mercados más atractivos. Esto pone a la marca con un escenario complejo porque, de ser así, está comprometiendo ventas futuras. Es decir, caja. Desde Mercedes-Benz Argentina informaron que los planes del año se revisan frecuentemente, considerando las variables que se vinculan con los mismos. La competidora BMW también está lidiando con el Gobierno para que la dejen importar. Tampoco tiene autos. En este caso, se podría pensar que es una decisión oficial por ser una marca que no está radicada industrialmente en el país. Pero Mercedes-Benz fabrica el Sprinter e, incluso, tiene un galardón que ninguna otra terminal puede ostentar: es la única que exporta al exigente mercado de Estados Unidos. Hecho que, en el Gobierno, lo toman como un logro propio (algo que no es). Ni aún así, puede importar. Lo que muestra es que los males son para todos.

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