Días difíciles para fabricar e importar autos

Autos

Con la llegada de febrero, la actividad automotriz está tomando su cauce. De a poco, las nubes se van despejando y se empieza a perfilar cómo se transitará este año cargado de mucha incertidumbre por diferentes motivos que van de males propios a problemas ajenos. Ya se informó sobre lo acordado entre el Gobierno y los fabricantes e algunos importadores de autos en materia de divisas. Ahora, es bueno analizar lo que está pasando en la realidad. Por el lado industrial, 2021 será un año inestable, difícil. Las terminales están trabajando con muchos sobresaltos y la suspensión de turnos de producción es constante. La semana pasada, al menos tres fábricas, tuvieron parates diversos. La anterior fue el turno de otras dos más. Las trabas para importar generan demoras en el flujo de abastecimiento de piezas, en algunos casos. En otros, las dificultades de acceder en tiempo y forma a los dólares para pagar insumos al exterior hace que muchos empresarios autopartistas dediquen más tiempo a cubrir los pagos a proveedores externos que a planificar la producción. Hay otro elemento que hay que tener en cuenta y pasa por la logística afectada por la pandemia. La mayoría de las piezas que se utilizan para fabricar un 0 km en el país llegan del exterior de países o regiones que está sufriendo con fuerza la segunda ola de contagios. Falta mucho personal en todas las empresas por las restricciones sanitarias. Esto hace que todas las operatorias se realicen a un ritmo más lento. También, después de la caída en la actividad de 2020 en todo el mundo, los mercados se están reponiendo y la demanda en las principales potencias es fuerte y esto provoca que haya muchos compradores para pocos bienes. La Argentina está lejos y es un mercado marginal. Debe esperar más. ¿Estos problemas afectan a todos los países? Sí, es cierto. Pero a la Argentina la afecta de forma más dura porque vive al límite. Un barco que se atrasa en otro país es sólo un barco que se atrasa. Aquí, se suma a las dificultades antes mencionadas: trabas para importar, falta de dólares y demás. Un mecanismo de relojería que siempre da la hora tarde. Y si algo faltaba está el problema que se da en algunas terminales que también impacta en la producción: el tema del Impuesto a las Ganancias. Los operarios se resisten a hacer horas extras o trabajar feriados porque el plus salarial se esfuma en la deducción impositiva. Esto hace que a alguna automotriz -con pico de demanda- le cueste conseguir “voluntarios” para producir fuera del horario de convenio. Es decir, se produce menos de lo que se requiere, esto afecta a las exportaciones que generan dólares, porque los trabajadores son castigados con exceso de impuestos. Ayer, muchos empresarios rezaban para que el proyecto de ley que se anunció para modificar la forma de pago de este impuesto se haga realidad.

Por el lado de los importadores, el Gobierno comenzó a comunicarles el cupo de dólares que recibirán para este año. Aquí se produjo un hecho digno para análisis de un psicólogo. Cómo las empresas esperaban un recorte de divisas mayor respecto a 2020 (que ya había sufrido una poda a lo que les habían prometido) pero les asignaron casi los mismos fondos con los que operaron el año pasado (es decir, fondos recortados), hay una sensación de alivio. “Pensamos que iba a ser peor, pero no lo fue”, admitió un importador. La conformidad de estos empresarios pasa porque, en principio, tienen ahora pautas concretas para planificar el año. La gran duda que se cierne sobre este sector es si el Gobierno cumplirá con su promesa.

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