Tres escenarios para el futuro de la pickup Amarok

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En las últimas semanas, en esta columna, se informó en distintas oportunidades sobre la marcha del plan para la renovación de la Ford Ranger. La automotriz está negociando la aprobación de la inversión, después de la baja en la Argentina del Proyecto Cyclone, que contemplaba la producción de una pickup conjunta con Volkswagen. Tal como anticipó Ámbito, esa unión se descartó para la región y se hará en Sudáfrica. Pero poco se habla de la otra parte, la de la marca alemana. ¿Qué pasará con la Amarok? Veamos qué se dice en estos días sobre esa pickup.

La planta tiene una capacidad de más de 100.000 unidades de producción. La salida de Surán dejó lugar para el nuevo Taos que prevé cubrir, prácticamente, la mitad de esa disponibilidad industrial. La otra, hoy corre por cuenta de la pickup. El problema es que un par de meses atrás, un comunicado global de la casa matriz dio a entender que la estrategia del acuerdo con Ford seguía vigente y que la marca estadounidense iba a ser la encargada de fabricar pickups para la alemana que, según ese paper, abandonaba el segmento desde el punto de vista fabril. Esto dejó flotando la idea de que, al caerse Cyclone, no se continuaría con la producción de la Amarok en la Argentina una vez lanzada a nivel mundial el producto nacido de ese matrimonio automotor. De ser así, se perdería esa plataforma en la filial local y la planta de General Pacheco quedaría sobredimensionada para producir sólo Taos. Algo similar a lo que le sucedió a su vecino con la salida del Focus.

En la filial local, hay una fuerte posición de que habrá una renovación de la actual Amarok a partir del 2023. Hoy están trabajando con ese escenario como principal objetivo. Reconocen que el comunicado global es lapidario pero apuestan a revertir esa posición en el tiempo que queda para tomar una decisión irreversible. No es mucho se piensa que la pickup melliza en Sudáfrica estará para el 2023. Este optimismo se basa en el sentido común. Dejar de producir un modelo que está segundo en su segmento, con buena penetración y que genera divisas, no parece razonable, ya que condenaría a la planta local a trabajar al 50% de su capacidad. Una decisión extraña, si se tiene en cuenta que se acaba de hacer una inversión de u$s650 millones para el Taos y se construyó una planta de pintura única en Sudamérica.

El misterioso Sr. 5 – esa fuente anónima del sector que suele aportar buena información- habló del tema. Según él, hay tres escenarios con iguales chances (Hay que reconocer que no se jugó demasiado). Una, es que Ford la pueda hacer igual en la Argentina (sería revivir Cyclone pero de manera “blue”) Si bien la decisión de cancelar el proyecto en la región se tomó hace pocos meses, el mundo cambio con la pandemia y todo podría reverse. Otra, que conviva una Amarok “argentina” renovada, para el Mercosur, con la producida en Sudáfrica para el resto de Latinoamérica. La tercera, que se deje de producir en el país. Esta variante está atada a la radicación de otro modelo, como podría ser la pickup chica Tarok. De esta forma se podría cubrir parte de la capacidad instalada. El 2021 será un año de definiciones.

Otro proyecto que se está moviendo es el del nuevo modelo de General Motors en Santa Fe. Ya está llegando el herramental para montar la línea de producción en las próximas semanas. Este vehículo, la “Tracker nacional”, tiene por objetivo dotarle a la automotriz un modelo con demanda exportadora, aunque replique con Brasil. El Cruze es importante pero los sedanes y hatchback están perdiendo terrenos contra los SUV. Este segmento – como dice el Sr. 5 – es una “carnicería” y la principal víctima es la pionera, la EcoSport. Hoy compite con T-Cross, Tracker, Kicks, Renegade, Duster, 2008, C4 Cactus, HR-V, más lo que va a llegar de Fiat y Toyota. Por suerte, se espera para el año próximo un mercado más grande. Así, son muchos jugadores para pocos compradores.

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