Espectáculos

Babasónicos, una banda indiscutible que atraviesa el presente

la banda liderada por Adrián Dárgelos se presentó en el Hipódromo de Palermo ante más de 20 mil personas. El show de presentación de "Discutible", su último trabajo, rondó los 25 millones de pesos de recaudación y sirvió para exhibir la solidez de una banda que se sostiene ante cualquier frente musical de tormenta.

Babasónicos, la banda liderada por Adrián Dárgelos se presentó en el Hipódromo de Palermo ante más de 20 mil personas. El show de presentación de “Discutible”, su último trabajo, rondó los 25 millones de pesos de recaudación y sirvió para exhibir la solidez de una banda que se sostiene ante cualquier frente musical de tormenta.

“No hubiese soñado una presentación mejor que esta”, dice el vocalista Adrián Dárgelos frente a un Hipódromo colmado por más de 20 mil personas. Ya pasaron veintiún canciones de las 32 que la banda ofreció en un recital consagratorio que sirvió para darle la bienvenida a “Discutible”, su último trabajo.

“Daría muchos días por repetir esta noche. Hagámoslo todos los años”. Dárgelos gira sobre sí mismo en una ronda sin forma. El cantante tiene el don de la seducción sin la necesidad de la invocación. Camina el escenario de lado a lado. Lo desfila. A velocidad crucero. Y es que con este show, Babasónicos se consolidó como el barco más preciado del pop en tiempos de reggaetón y trap. Sin ir más lejos, el público fue la confirmación. De aquella banda que hace casi dos décadas mezclaba juventud y experiencia a este presente con un promedio de edad superior a los 30. El trance colectivo necesario para conectar con un presente que tiene grandes momentos del pasado propio.

El show arrancó con “Ingrediente”, tema perteneciente al último material. Pero no fue hasta después de “Vampi”, que la banda saludó a los concurrentes. “¿De qué sirve ser inmortal si no se puede morir de amor? Ya no quiero ser un anormal”, canta Dárgelos. Y en esa frase queda en claro que aquella banda que supo abrir una nueva vertiente en el amplio espectro del rock, todavía sigue siendo innovadora. Claro, ya sin ser ajenos.

“El loco” provoca el primer canto ritual. La línea de fondo en las pantallas cambia de color para devolver las figuras de una banda sólida como si se tratara de una película en continuado. Un guiño necesario en el que el grupo deja en claro que, pese al valor de las entradas (la recaudación rondó los 25 millones de pesos), hay una clara devolución en lo que refiere a la puesta tanto en iluminación, sonido y artística. Durante este tema se dio la única falla en uno de los equipos. Pero la banda tiene oficio. Y magia.

“Sin mi diablo” acelera el pulso. “La otra noche fui a una fiesta insuperable”. Preámbulo de lo que empieza a suceder. La banda explota. Y la gente se suma. Las bases sostienen cada vuelo personal. “Y cuando parpadee no estaré más/ me verás surgir y caer”, suena en “Tormento”. “Ya es seguro, les apuesto que no”, sentencia Dárgelos al final de la canción.

Primer corte. Pasa “Irresponsable” entre otras, con un fondo rojo y en “Sobre” aparece “la señora más antigua de toda la noche”. “Si quieren viejas tienen que darme un poco más”, pide el cantante, un provocador nato. “Desfachatados” y “Pendejo” se lucen como tándem perfecto, el hilo de las pantallas de fondo se pone tarantinesco y el baile se hace primitivo. Mientras que “Como eran las cosas” pone el freno cambiario para bajar y cerrar los ojos. Y en ese espacio es donde el grupo tiene la chance de lucirse en calma. Con la melancolía en tamaño sold out.

La tercera parte del show fue la forma clara de devolverle a la gente lo difícil que puede ser una presentación de disco. Esas noches en las que se seducen canciones que todavía no son campo popular. Claro, Babasónicos cuenta con otras herramientas. Una forma de llegar a todos los frentes. “Y qué”, “Partícula” y “Putita”, son necesarios para los primeros síntomas de un frío que se hace noche.

Con casi 30 años como banda, Babasónicos camina los shows con una elegancia propia de aquel que puede vestir sus prendas sin importar la temporada de turno. Una banda que sabe superarse sin repetirse y que, en escena, le da un plus transcendental a la canción. “Casrimático” y “Yegua” son el cierre perfecto. Pero no, hay tiempo para la última vuelta con “Cuello rojo” y “El maestro”. “Saber que no hay dinero para pagarte esto/ tú me enseñaste a ver a través/ tú me enseñaste a ver quién soy”. Una banda en línea con su esencia.

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