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Balance: primera corrida millennial no afectó depósitos

• COLOCACIONES EN PESOS Y DÓLARES SE MANTUVIERON
Bancos ya la consideran la primera crisis digital en la historia del sistema financiero. Hubo traspasos en cuentas de pesos a dólares, pero vía home banking. Importaron u$s1.000 millones.

El sistema financiero considera que la corrida cambiaria ya pasó y que ya es tiempo de balance. Y, en general y más allá de lo negativo que es para cualquier sistema bancario una crisis de confianza en la moneda local, el examen resultó aprobado. O, dicho de otro modo, la tormenta fue superada y la estructura del edificio no sufrió daños importantes ni mucho menos irreparables. Y que, en conclusión, si las enseñanzas se manejan bien, de la crisis los bancos pueden salir fortalecidos. En definitiva, las entidades creen que respondieron a las demandas del público en general, incluso en medio de un bombardeo de redes sociales (real o provocado por usinas políticas) donde por momentos se habló de "corralitos" y "cepos" inminentes que podrían haber provocado que de una crisis cambiaria se pase a una financiera.

Ya saliendo de las trincheras, las principales conclusiones que están evaluando los bancos más grandes del país, son las siguientes.

Según los datos que maneja el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los depósitos del sector privado en pesos mostraron durante el período de crisis un crecimiento de $30.000 millones (ver cuadro). La entidad que maneja Federico Sturzenegger mostró resultados que indican además que los plazos fijos tradicionales registraron incluso una suba interanual del 25,6%; mientras que en mayo crecieron un 3,7%. También se registró un alza en los plazos fijos UVA, los que llegaron a los $11.900 millones, siendo además un instrumento novedoso dentro del sistema financiero local. El total de depósitos en pesos del sector privado creció el 3,2% en lo que va de mayo y un 29,2% en comparación con el año pasado. Por su parte, los depósitos en dólares del sector privado mantuvieron un nivel estable en el último mes ubicándose en alrededor de los u$s26.000 millones, sin grandes modificaciones en relación con el nivel que tenían antes del comienzo de la crisis cambiaria. Esto implica que si bien hubo salida de dólares, la llegada de nuevos depósitos en divisas por el traspaso de pesos a dólares hizo que la cuenta de depósitos se mantuviera estable. En definitiva, la crisis fue cambiaria, pero no financiera. No hubo salida de fondos del sistema, ni en dólares ni en pesos.

Resultó la primera corrida digital de la historia argentina. Según los mayores bancos del sistema financiero local, las operaciones de traspaso de pesos a dólares se dieron de manera virtual, sin utilizar dinero físico ni concurrencia a bancos o compañías financieras. El fenómeno se dio tanto en las megaoperaciones de ventas de Lebac con que se inició la crisis cambiaria el 25 de abril con la salida de fondos de inversión de sus posiciones en pesos; como en las decisiones de los particulares. En este último caso, afirman en los bancos que el sistema de los diferentes home banking funcionó bien y que sólo hubo algún cuello de botella el martes 8, el jueves 10 y fundamentalmente el viernes 11. En general fueron los menores de 40 años los que utilizaron los mecanismos digitales para comprar dólares abandonando los pesos. Pero se asegura que, en general, se trató de un cambio de posiciones, manteniendo los depósitos en los bancos.

La demanda de billetes físicos se mantuvo, en general, dentro de los límites normales; con cuellos de botella el jueves 10 y el viernes 11. Esos días hubo faltantes de dinero, en especial en los bancos públicos, lo que generó preocupación. El Banco Central atendió esta potencial demanda importando dólares desde Estados Unidos por unos u$s1.000 millones, que fueron redireccionados casi inmediatamente en tiempo de su llegada a Ezeiza hacia los bancos que los demandaban. Para el lunes 14 la situación estaba ya controlada. Aseguran en el sistema financiero que la disponibilidad hacia delante de billetes físicos está asegurada con la nueva oferta del BCRA.

Los bancos notaron también un renacimiento de un clásico: la suba en demanda de cajas de seguridad. En especial fueron los mayores de 50 años ya clientes habituales de las entidades, que dentro de la misma sucursal donde tienen abiertas sus cuentas, pedían cotización para la apertura de las cajas de seguridad. Como en general había oferta por la relativa baja luego del kirchnerismo en las cajas abiertas, la demanda pudo ser satisfecha.

Hubo problemas serios en los cierres de operaciones de créditos hipotecarios, especialmente en bancos públicos (salvo el Banco Ciudad, que previó operaciones y mantuvo las tasas hasta último momento), bajo el régimen UVA. La principal dificultad fue, obviamente, la devaluación del peso y la imposibilidad de completar el dinero demandado por los vendedores de los inmuebles. Según los bancos, la mayor dificultad con los clientes se dio por estas consecuencias devaluatorias.

Los bancos privados afirman que la demanda de créditos no se desaceleró y que para las medianas y grandes empresas que tengan historial con las entidades las tasas no tuvieron ajustes significativos. Incluso, en el caso de las compañías con poder exportador (fundamentalmente el campo), prefirieron tomar líneas abiertas en pesos, y resguardarse de tomar deuda en dólares.

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