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Base Monetaria: BCRA asegura que cumplirá meta en diciembre

El mensaje es que el ajuste estacional de cierre de 2018 podrá ejecutarse controlando los vencimientos de Leliq; aun con una mayor cantidad de recursos demandados para cumplir compromisos de fin de año.

El Banco Central garantizará también en diciembre el cumplimiento de la promesa de la base monetaria controlada, aun asegurando el ajuste estacional comprometido ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Para esto, la entidad que maneja Guido Sandleris armó un programa único para este mes, sin renovar prácticamente vencimientos de Leliq ante la expansión estacionalmente la propia base. Con esto, el BCRA, se garantizará cumplir lo comprometido con el organismo que maneja Christine Lagarde (un aumento que no supere el 5%) y asegurando que se trata de una cuestión estrictamente estacional para diciembre. En el primer trimestre del próximo año, la operatoria volverá a la velocidad normal que se sostuvo hasta noviembre.

Con esto el Gobierno sostendrá sin cambios una de las promesas comprometidas ante el FMI, y que mejor resultados le está trayendo, al menos a los ojos de los técnicos del italiano Roberto Caldarelli, el encargado del Fondo para fiscalizar los números de la Argentina. Para el organismo, mantener firme la estrategia de no acelerar la base monetaria y mantenerla bajo los términos del acuerdo cerrado en septiembre pasado; cuando se renegociaron las metas y se adelantaron los desembolsos comprometidos hasta diciembre de 2019; cuando originalmente estaban pactados hasta el 2020. El movimiento de expansión estacional del último mes del año formó parte de esas negociaciones, y la intención del BCRA es que tanto el FMI como el mercado confíe en que en diciembre la meta se mantendrá encarrilada. Sabe el Central que se trata de un tiempo donde el Gobierno necesita ampliar su base de gastos para cumplir los compromisos fiscales internos de todo fin de ejercicio, lo que puede generar algún tipo de inquietud entre los privados. Especialmente ante el anuncio de una mayor disponibilidad de recursos para atender las demandas de circulante para cubrir los anuncios de mayor nivel de traspaso de pesos hacia los sectores más vulnerables. El mensaje que quiere llevar el BCRA es que la disponibilidad de fondos está cubierta; y que, además, la señal que se enviará es que prácticamente no habrá renovación de Leliq.

El Gobierno afirma que en el caso de esta variable, la expansión de la base monetaria y el compromiso de mantenerlo a raya, es, quizá, el capítulo donde mejor calificación debería lograr de parte del FMI. En noviembre el BCRA sobrecumplió la meta de no aumentarla, manteniendo el promedio mensual de $1,256 billones, $14.500 millones por debajo de la meta y $4.000 millones por encima del promedio de octubre. El incremento de la base con respecto a octubre fue explicado por la entidad por el alza de $15.000 millones en los encajes bancarios no remunerados, parcialmente compensado por la reducción en la circulación monetaria de $11.000 millones. Para cumplir con la meta, el BCRA profundizó el mes pasado la subasta de Leliq, con una tasa promedio que fue reduciéndose gradualmente hasta llegar a estacionarse en 60,8% para fin de mes. En los primeros dos días de diciembre el BCRA decidió perforar el 60%, ubicándola por encima de 59%, nivel al que se la mantuvo. El cierre de ayer fue de 59,23%. En general son 7,4 puntos porcentuales por debajo del 73,5% a que había llegado la variable el 8 de octubre. Todo esto con un tipo de cambio que navegó cómodamente en la Zona de no Intervención, más cerca del piso de 36 pesos de promedio que del techo cercano a los 45 pesos. El esquema, aún con las presiones externas que surgieron esta semana por los ruidos internacionales provenientes de la crisis entre EE.UU. y China, las dificultades en Gran Bretaña por el brexit y los conflictos internos en Francia; se sostuvo con traquilidad, con un dólar que ayer cerró en alza pero en los 38,79 pesos; también más cerca del piso que del techo de la zona.

En octubre Sandleris había asegurado que la apuesta del éxito de su estrategia para que sea creíble ante el mercado (y el FMI) era mantener controlada la base monetaria. Específicamente había afirmado que “el elemento principal de este esquema es un compromiso para que la base monetaria crezca cero por ciento hasta junio, con un ajuste estacional en diciembre. Esta regla es estrícta, clara y fácilmente comprobable y esperamos que sea eficaz para controlar la inflación. La teoría detrás es también bastante simple: no debe haber exceso de pesos en la economía”.

Por definición, la estrategia implica que el gobierno mantendrá el principal compromiso ante el FMI controlado, pero que la política monetaria continuará siendo dura hasta, al menos fin de este año y el primer trimestre de 2019. Y que, aun con el control de la emisión de Leliq de diciembre, el stock de las letras se ubica actualmente cerca de los 720 millones de pesos, siguiendo la fuerte demanda de los bancos por este instrumento. Serían las entidades financieras las que primero deberían ver la estrategia de diciembre, para volcar luego la señal a los mercados internos mostrando que pese a la expansión estacional de la base monetaria, esta se encuentra dentro de lo pactado con el FMI y del sobrecumplimiento de la meta anual.

Hasta noviembre el ritmo de crecimiento interanual de la base monetaria se desaceleró hasta 39%, desde el 40.9% anterior heredado de la gestión de Luis Caputo.

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