Economía

BCRA, celoso contra picardías para sortear el cepo

El Banco Central lanzó ayer una serie de medidas con el fin de atacar las maniobras que apuntan a eludir el “cepo hard” a través de las tarjetas de crédito, una de las principales vías por las cuales los argentinos buscaban de hacerse de dólares al valor de la cotización oficial. El organismo determinó que ya no se podrá utilizar tarjeta para pagar en casinos y apuestas, hacer transferencias a proveedores de servicio de pago o a cuentas de inversión en administradores radicados en el exterior, comprar criptoactivos en sus distintas modalidades o realizar operaciones de cambio. Pero además, limitó las extracciones de efectivo a u$s50 por operación.

Si bien la entidad que dirige Guido Sandleris no prohibió la realización de este tipo de operaciones per sé, determinó que “las entidades financieras y otras emisoras de tarjetas locales deberán contar con la conformidad previa del Banco Central para acceder al mercado de cambios para realizar pagos al exterior por el uso de tarjetas de crédito, débito o prepagas emitidas en el país a partir de hoy” para todo este tipo de operaciones. Esto implica que estas actividades pueden realizarse en el caso de que el BCRA así lo disponga, pero el contexto actual lleva a pensar que lo más probable sea que el organismo intente frenar todo este tipo de operaciones. En tanto, en el caso de los límites en el monto de las extracciones apunta a desalentar esta clase de movimientos a partir de los elevados montos de las comisiones. Es decir, suponiendo una comisión de u$s10 dólares por extracción, retirar u$s50 implicaría abonar un 20% en comisiones.

Lo que ocurre en el país es que el “cepo hard”, que restringió la compra de dólares para los individuos a u$s200 mensuales, llevó a que los distintos individuos comiencen a buscar distintas alternativas para poder hacerse de la moneda extranjera al menor precio posible. En este contexto, una de las alternativas preferidas, ya utilizada durante los controles del Gobierno anterior, fueron diversas operaciones a través de la utilización de la tarjeta de crédito. “Hecha la ley, hecha la trampa”, dice la frase que busca justificar el accionar de los argentinos, que se ven obligados a adaptarse a la situación, intentando maximizar su utilidad.

De todas formas, el cepo únicamente funciona con una medida temporal, ya que frena (o reduce la velocidad) temporalmente la salida de dólares, en un contexto de transición. No obstante, no corrige los problemas de fondo para la Argentina. El propio presidente del Banco Central ha remarcado reiteradas veces la importancia de que los distintos gobiernos acuerden algunos consensos básicos para tener una economía ordenada. Entre ellos se encuentra tener una moneda estable, algo que hoy en día no está garantizado por los pesos. La moneda argentina sirve principalmente como mecanismo de transacción, pero los ciudadanos intentan ahorrar en dólares, que ha demostrado en repetidas oportunidades, como en estos últimos dos años, servir como reserva de valor. Con una inflación por encima del 20% (para no decir 50%), es imposible garantizar esto. El cepo sirve como medida de contención, pero es necesario que el próximo Gobierno se comprometa en corregir las principales distorsiones de la economía que permitan que el país se encamine hacia un sendero de crecimiento sostenido, una promesa que el macrismo no ha logrado cumplir.

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