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Bellas Artes celebra el arte de Carlos Alonso

La muestra, que tuvo una emotiva presentación, fue acompañada con la edición del libro "Pintura y Memoria", que se extiende en el mismo período.

Hace mucho que en el ámbito artístico local no se asiste a un acto tan emotivo como el que tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes con motivo de la presentación del libro-catálogo “Carlos Alonso-Pintura y Memoria”, que acompaña su actual muestra. Recibido por el público con aplausos que se repitieron al final de su breve discurso, en el que agradeció a la vida “que me ha permitido ver cómo mis cuadros han encontrado su camino, con rechazos y adhesiones. En mi obra es la pintura la que manda, con un sentido comunitario y poético. Me formé entre poetas más que pintores. Para mí es importante lo pintado y lo no pintado. Y cómo encontrar el camino para atrapar al espectador”. Se refirió también a su emoción cuando se plantó ante tantos pintores emblemáticos de la historia del arte que lo marcaron en su quehacer.

En su presentación, Andrés Duprat, director del Museo, señaló “que no puede pensarse la historia del último medio siglo de la Argentina sin la obra de Carlos Alonso. Es un hilo que la tensa, la denuncia, la interpela y la enmienda, al tiempo que la sabe irreparable”. El texto que lleva el título del libro a cargo de Florencia Galesio y Pablo de Monte, curadores de la muestra, remite a la terrible realidad que desde mediados de los 60 hasta la llegada de la democracia atraviesa la obra del artista como testigo del poder que clausuró las libertades individuales y que supo, con su caudal expresivo, revelar la miseria, la tortura, los genocidios, las atrocidades generadas por el hombre.

La selección de más de 50 obras expuestas y reproducidas en el libro, realizadas entre 1963 y 1986, comprende en el núcleo “Pintura y Tradición”, collages de la serie “Blanco y Negro”, las pinturas-homenaje a sus grandes maestros y a artistas universales, Lino Enea Spilimbergo, Ernesto de la Cárcova, Courbet, Renoir, Rembrandt, Van Gogh. “Realidad y Memoria” revela su visión crítica a través de la imagen de la carne que inició con sus ilustraciones de “El matadero” de Esteban Echeverría, la violencia entre unitarios y federales, la violencia de la faena del ganado y la violencia entre los protagonistas.

La carne está presente también cuando establece un paralelo entre las penurias del cuerpo, por ejemplo, el vendaje de pies y manos de un Spilimbergo a causa de un eczema; la vejez de Renoir, “Lo ganado y lo perdido”, serie anticipatoria, realizada antes del Proceso, en la que la carne animal y humana se mezclan, matarifes y estancieros, personajes elegantemente vestidos ante lo que Alonso intenta definir como el poder militar y la represión en complicidad con una parte de la sociedad civil.

Otra serie importante es “La lección de anatomía”, Rembrandt una vez más, basada en su célebre “La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp” de 1632, en la que aparece el Che Guevara muerto, tomada de una fotografía que recorrió el mundo, capítulo analizado por Mariana Marchesi, directora artística del Museo, en el que se citan palabras de Alonso: “el asesinato del Che lo sentí íntimamente pero no lo podía realizar, me parecía que no necesitaba pintarse. Hasta que encontré la apoyatura de Rembrandt, una especie de solidez y de referencia clásica”. Esta serie se expuso en 1971 en Art Gallery International, dos años después de haber sido censurada en las Salas Nacionales de Exposición y está catalogada por el artista entre las obras no vendibles.

En 1976 Alonso realizó “Manos anónimas”, una instalación reveladora de la violencia que ejercen sobre el hombre contemporáneo los poderes políticos y económicos. Silvana Varela, autora del texto, relata que después del golpe de Estado del 24 de marzo, la exposición prevista para el Museo de Bellas Artes “Imagen del hombre actual” fue suspendida y nunca se expuso.

Con el tiempo se deterioró en su taller pero afortunadamente ha sido reconstituida y ahora pertenece al museo. Obra sobrecogedora que no da respiro. “Carlos Alonso en primera persona” son extractos de un diálogo entre el artista nacido en Mendoza en 1929 y los curadores en su taller de Unquillo en febrero de 2019.Algunos conceptos, por ejemplo, el tema de “la muerte de la pintura” instalado en 1960 por Jorge Romero Brest en la revista Primera Plana. “Fue una provocación pero para mí, actuó como estímulo. Desde la Sociedad de Artistas Plásticos queríamos enfrentar al Instituto Di Tella. Algunos artistas hicieron una mala lectura de lo que podía ser arte revolucionario. Yo quería ir más a fondo”. “La mejor escuela que puede tener un artista es el museo, allí puede aprender todo, el fenómeno emocional sucede frente a la obra”. El libro termina con la significativa entrevista realizada en 1974 por Tomás Eloy Martínez en el suplemento La Opinión Cultural. Parafraseando a Alonso al referirse a los poetas, de una muestra de este artista admirado nunca se sale indemne. El libro-catálogo fue editado por el Museo Nacional de Bellas Artes. 156 páginas. La muestra cierra el 14 de julio.

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