Opiniones

Beneficios de los recreos en la escuela

Organizar "recreos activos" puede ayudar al colegio a organizar y capitalizar este momento de ocio tan importante.

Entra la maestra al curso y los alumnos siguen como si estuvieran de recreo.

Alumnos que muerden los lápices de la ansiedad que le genera estar en el aula.

Alumnos que no pueden quedarse quietos, y cualquier excusa es buena para distraerse.

¿Te suena conocido?

Desde siempre se vienen barajando los mismos horarios de clase de recreos, cuando en realidad, los tiempos de los niños, ya no son los mismos.

El recreo es la oportunidad perfecta para recargar energías y descargar tensiones. Pero claro, no es mucho lo que se puede hacer en 10 minutos.

Convengamos que un aula con alumnos que no se concentran, se distraen, o no se escuchan, no es demasiado productiva. ¿Y si pensáramos en alternativas?

Clase más cortas y recreos más largos pueden sorprender a cualquier docente y directivo. Cuarenta y cinco minutos de clase, seguidos de quince minutos de recreo, arrojan resultados increíbles: alumnos más enfocados, más atentos, más energizados y contenidos mejor consolidados. No hace falta más que probarlo para darse cuenta que clases más cortas y más recreos favorecen los procesos de aprendizaje.

¿Para qué sirve el recreo?

El recreo tiene muchos beneficios, además de brindarles a los alumnos la posibilidad de hacer una pausa:

  • Desde lo socio-emocional: los chicos, a través del juego, aprenden a comunicarse, a negociar, a competir, a cooperar, a manejar la frustración de un partido perdido, a resolver problemas, a conectarse con el otro. Además, mejoran su creatividad y la imaginación.
  • Desde lo recreativo: los chicos pueden correr, jugar y moverse, lo que los ayuda a liberar tensiones y a reducir el estrés. Jugar siempre es importante para el desarrollo de los chicos, y además de ser una necesidad, es un derecho.
  • Desde lo físico: moverse, además de ser bueno para la salud, ayuda a los procesos cognitivos. Hay que moverse para aprender mejor.

Pero además, los recreos ofrecen opciones para el aprendizaje.

Organizar “recreos activos” puede ayudar al colegio a organizar y capitalizar este momento de ocio tan importante. Pero claro, si desde hace siglos seguimos teniendo los mismos patios, ¿en dónde queda la creatividad?

A través de estaciones pre-establecidas, los chicos pueden elegir “RINCONES” de juego: desde algo más deportivo (fútbol, volley, delegado, treparse, o escalar paredes), pasando por algo más cognitivo (juegos de mesa), a una estación de baile, música, coreografía, o una de construcción (construir con maderas, por ejemplo), las opciones son enormes. Los chicos más grandes, pueden ser voluntarios a través del aprendizaje-servicio y ser los encargados de entregar materiales de juego: pelotas, sogas, etc.

Pero cuidado con los chicos que no se sienten seguros, no saben cómo acercarse a otros niños, o tienen ansiedad, vergüenza o miedo de alguna agresión verbal o física. Para ellos el recreo puede convertirse en un largo proceso en solitario hasta la próxima clase y tal vez prefieren quedarse solos en el aula, o leyendo en la biblioteca, para no tener que enfrentarse a situaciones que puedan resultarles amenazantes. Es indispensable propiciarles herramientas para que puedan ir desarrollando habilidades socio-emocionales que los ayude a relacionarse, a integrarse y a disfrutar del juego colectivo.

En este sentido, los patios inclusivos capitalizan el espacio y el tiempo de recreo y resulta genial para aquellos niños que necesitan de más ayuda para integrarse, ofreciendo un abanico de opciones. Por lo general, los recreos son espacios para jugar a juegos de pelota y no hay demasiados propuestas novedosas para quienes prefieran otra opción. A partir de los patios inclusivos, podemos ofrecer una gran variedad de propuestas para que no sean siempre los mismos chicos los que disfrutan.

Desde paredes para trepar, diversos juegos pintados en el piso, instrumentos de todo tipo, a participar del cuidado de una huerta, las opciones son ilimitadas y para todas las personalidades.

Y por último, no nos olvidemos que los docentes también necesitan de un recreo, para tomar café, conversar, escuchar música, o relajarse. Organizar turnos de docentes que deban participar de los recreos cuidando a los niños es indispensable para que los docentes también puedan tener su recreos, sus momentos de ocio, y volver a las aulas más energizados.

(*) Autora, capacitadora y oradora TEDx.

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