Espectáculos

Berlín y Buenos Aires, unidos en la cultura

El hermanamiento entre ambas ciudades celebrado con un plan.

¿Qué sorprende a un escritor en una ciudad radicalmente distinta? La celebración de los 25 años del hermanamiento de las ciudades de Berlín y Buenos Aires dio lugar a convertir ese interrogante en la propuesta de porteños visitando Berlín, y berlineses Buenos Aires, para lo que se llamó “Topografías de lo venidero, exploraciones y escrituras urbanas”, que fue auspiciado por el Goethe-Institut. Dialogamos con el escritor Timo Berger organizador del curioso encuentro.

Periodista: ¿Cómo surge comparar literariamente a Berlín con Buenos Aires?

Timo Berger: Se cumplían 25 años del hermanamiento de nuestras dos ciudades para estrechar lazos y producir intercambios. Había gente de la escena independiente de la literatura de Berlín que quería usar esa fecha para hacer contacto con sectores independientes de las letras de Buenos Aires. Surgió llevarlos a vivir una experiencia en conjunto y después escribir un texto a partir de eso. A mí me interesa ese rol de la literatura de desarrollar textos que tienen la capacidad de plasmar algo y, a la vez, de anticipar algo. Muchos escritores están muy al pulso de lo que están viviendo y a la vez imaginan lo que puede desarrollarse. En una aguafuerte Roberto Arlt, que acabo de incluir en una antología de la que fui compilador, describe la calle Corrientes mucho más moderna de lo que era en ese momento, anticipa cosas que vemos hoy. Me gustó proponer a un grupo de escritores salir de su zona de confort, de los barrios que ellos frecuentan, ir a lugares de Berlín o de Buenos Aires donde creen que se puede leer la ciudad del futuro, un barrio donde se están cambiando cosas para bien o para mal.

P.: ¿La idea fue a hacerlos experimentar ciudades y culturas distintas?

T.B.: Jorge Locane, un académico argentino que reside en Berlín, dice que Buenos Aires puede leerse como el futuro de Berlín, una ciudad más densa, colapsada en algunas horas del día, y una ciudad postmigratoria que ya incorporó cientos de miles de personas de distintas culturas, de distintos orígenes. Una cosa imposible de pensar en el pasado de Berlín y que hoy se vuelve una ciudad multicultural, con mucha gente que llegó, que sigue llegando, y hay que ver como esos grupos confluyen en una nueva manera de vivir en Berlín y tener una nueva identidad. Algo que ustedes tienen incorporado. No se puede pensar en el argentino sustrayendo el bagaje italiano, el aporte gallego, esa intelectualidad judía que confluyó y que está en la academia. Tienen para seguir sumando a alemanes, croatas, turcos, libaneses, ingleses, franceses. Y no dejan de seguir integrando a orientales, a africanos. Eso se está viviendo en ciudades de Europa, destino de refugiados, de gente en busca de trabajo, que no está bien en Bulgaria y encuentra un lugar en Berlín o en otras partes.

P.: ¿Qué surgió de esa experiencia?

T.B.: Solo conozco algunos de los que se produjeron en Berlín. Los que entregaron Lucy Fricke, Ulrike Frasler, Max Czoller recién acaban de ser traducidos para ser leídos ahora. Lo que ocurrió con los textos de los argentinos en Berlín fue muy sorprendente. Tamara Tenembaum escribió sobre la resistencia cultural y de la memoria en las dos ciudades. La resistencia tiene acaso que ver a que en las dos ciudades hubo atentados o el Tercer Reich. Como la gente quiere preservar esa historia no es todo Starbucks, Instagram y Netflix. Los árboles en Berlín tienen como mucho 60 años porque, durante la guerra, la necesidad de leña hizo que los podaron. Del bosque central de Berlín quedaron apenas diez árboles. Los alemanes visitantes tuvieron un experiencia muy chocante, les costó la intensidad de la vida, la forma de hablar fuerte, como se choca la gente entre ella, las fachadas de casas más lujosas que las de Berlín.

P.: ¿Y ahora?

T.B.: El resultado. Un libro, en los dos idiomas. Yo hice una antología de cuentos sobre Buenos Aires para la editorial Klaus Wagenbach, donde están Arlt, Aira, Uhart, entre otros. Y Eloísa Cartonera me publicó mis obras “Música muerta” y “Sex and sound”.

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