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Black Mirror: otra temporada en el infierno

Luego de dos grandes temporadas, Black Mirror se consolidó como una de las series que mejor propone esa idea de futuro cercano. Esa posibilidad de sentir inmediato aquello que todavía no es pero que pronto será. Sin embargo, el éxito a veces se convierte en mezcla. Y algo de eso hay en esta nueva entrega. Al igual que con la cuarta temporada, la serie vuelve a alternar buenas y malas. En esta oportunidad, a través de tres capítulos. Con una particularidad que la termina definiendo: cada vez que puso al amor como temática, la respuesta fue unánime. Así lo demuestran las diferentes listas en las que los fans votan sus episodios favoritos. Quizá algo de eso haya sido observado por la producción para iniciar con un capítulo que pone el ojo en una relación de amistad entre dos hombres que, con el devenir del tiempo, toma otra forma. Y en ese análisis radica la cuestión. Con los videojuegos como punto de unión (un guiño siempre presente para la retrogeneración de consumo), “Striking vipers” se consolida como el mejor capítulo de esta nueva entrega, pero muy por debajo de otros episodios de diferentes temporadas.“Smithereens” también tiene su parte positiva. Una historia que parece llena de moralina rumbo a la adicción de las redes sociales que logra un giro que permite una discusión con el espectador. Nada de esto sucede en “Rachel, Jack and Ashley Too”, quizá uno de los peores de toda la entrega en sus cinco temporadas. Absurdo por donde se lo mire. Con el protagónico de Miley Cirus, como una conexión forzada con una parte del público que no deja ningún elemento de valor. Tras un buen tiempo en el poder, quizá sea hora de darte un buen retiro a una serie que supo romper el esquema habitual, pero que no entendió cómo sostenerse.

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