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Bolivia: en medio de la tensión social, una falla en el helicóptero de Evo casi termina en tragedia

La aeronave que trasladaba al mandatario sufrió un desperfecto en el rotor de cola segundos después del despegue. La Fuerza Aérea Boliviana informó que no hubo heridos. El hecho ocurrió en pleno clima de tensión luego de la denuncia del Gobierno por un intento de golpe de Estado tras el llamado al alzamiento militar realizado por el opositor Luis Camacho.

El helicóptero que trasladaba al presidente boliviano, Evo Morales, aterrizó de emergencia este lunes por "una falla mecánica del rotor de cola" que se presentó al despegar de un poblado andino, aunque sin consecuencias para el mandatario, informó la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). Asimismo, la oposición intensificó la presión contra Morales para que renuncie y el gobierno denunció intento de golpe de Estado. Luis Camacho, líder del Comité Cívico de Santa Cruz, llamó a la "paralización" y "protección" de todas las instituciones públicas y de las fronteras.

La aeronave EC-145 que llevaba a Morales en una gira "presentó una falla mecánica del rotor de cola durante el despegue, motivo por el cual realizó un aterrizaje de emergencia", señaló la FAB en un comunicado.

"No se registraron daños personales", agregó.

Morales, que retomó tras el incidente sus actividades en la Casa de Gobierno, publicó un tuit: "Herman@s, hoy, luego de inaugurar el camino en Colquiri, tuvimos un incidente con el helicóptero que será debidamente investigado".

Evo Morales falla helicóptero.mp4

El momento en que el helicóptero debe descender de emergencia para evitar la tragedia.

"Gracias a Dios, la Pachamama (Madre Tierra) y nuestros achachilas (deidades aymaras) nos encontramos bien y nadie resultó lastimado. Agradecemos las numerosas muestras de solidaridad", agregó Morales en su tuit.

Clima de tensión

La falla en el helicóptero de Morales ocurrió en medio de un creciente clima de tensión que inició hace dos semanas, luego de la reelección del mandatario. El sábado, líderes opositores de comités cívicos de ocho departamentos dieron al presidente un ultimátum de 48 horas que culminará este lunes, en el cual exigieron que renuncie a su cargo y llamaron a los militares a unirse a sus reclamos. El Gobierno boliviano lo calificó de intento de golpe de Estado.

El canciller de Bolivia, Diego Pary, denunció el lunes un golpe de Estado en curso en su país impulsado por la oposición, al comparecer ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

"La agresión selectiva de la ciudadanía y a las fuerzas de seguridad, el llamamiento a levantarse a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, y finalmente la conminatoria bajo amenaza al presidente Evo Morales de dejar el gobierno en 48 horas, son claras evidencias de que hay un golpe de Estado en camino que pretende quebrantar la vida democrática de Bolivia llevándonos al caos y al enfrentamiento entre bolivianos y bolivianas", dijo Pary, durante una sesión extraordinaria del consejo permanente de la OEA en Washington.

En La Paz, un vasto operativo policial circundaba la Casa Grande del Pueblo, sede del Ejecutivo, donde cientos de integrantes de organizaciones sociales hacían guardia ante el trascendido de que jóvenes universitarios cruceños intentarían acciones de choque.

Luego del mitin multitudinario del sábado pasado en el que lanzara un ultimátum a Morales para renunciar y llamase a los militares a colocarse "al lado del pueblo", el opositor Luis Camacho, líder del Comité Cívico de Santa Cruz,intensificó la protesta al anunciar la "paralización" y "protección" de todas las instituciones públicas y de las fronteras.

Esta última medida significa según el presidente del "Comité pro Santa Cruz", Luis Fernando Camacho, que "no entrará ni siquiera un peso en las arcas del Estado".

Después de dejar en claro que esta es una decisión tomada por comités cívicos y por el Comité Nacional para el democracia (Conade), Camacho luego leyó una misiva dirigida a Morales a la cual será adjuntada un borrador de carta de renuncia por parte del jefe de Estado.

"No volveré a Santa Cruz hasta que no tenga en mano la carta de renuncia de Morales", dijo Camacho, quien se aprestaba a viajar a la ciudad de La Paz.

Camacho es el primer político boliviano que llama a la intervención de los militares en esta crisis, pero sus declaraciones podrían considerarse como "sedición", delito castigado en el Código Penal boliviano.

El llamado a la intervención de los militares es un tema altamente sensible en Bolivia, que antes de 1982 conoció frecuentes cuartelazos y dictaduras militares.

Hasta ahora, las fuerzas armadas se han mantenido al margen de la controversia poselectoral.

El mandatario respondió al ultimátum opositor con un llamado a evitar enfrentamientos entre bolivianos, mientras el gobierno denunciaba una supuesta conspiración para derrocarlo.

"Hago un llamado a defender la patria, hago un llamado a la oposición, no nos enfrentemos entre bolivianos", exhortó Morales ayer.

Comunidad Ciudadana (CC), la coalición que postuló para la Presidencia al ex mandatario Carlos Mesa, que resultó segundo en las elecciones del mes pasado, aclaró que no fue consultada por quienes dieron el ultimátum a Morales y no comparte esa medida.

El jefe del Estado anunció también que había convocado a dirigentes de organizaciones sociales aliadas para analizar junto a ellos la respuesta al ultimátum opositor.

Paralelamente, la agencia noticiosa estatal ABI denunció que "cívicos, políticos, ex militares y Estados Unidos se encuentran vinculados con planes golpistas en Bolivia, según 16 audios que salieron a la luz".

ABI afirmó que en esos audios "se menciona a un ex presidente de la república", al que no identificó, así como al "ex prefecto (gobernador) de Cochabamba Manfred Reyes Villa y al ex diputado cochabambino de NFR (Nueva Fuerza Republicana) Mauricio Muñoz".

Las sospechas de fraude surgieron cuando al día siguiente de las elecciones el recuento provisional pasó de augurar una segunda vuelta entre Morales y Mesa, por ser los dos más votados pero sin mayoría suficiente, a prever un triunfo en primera ronda del jefe de Estado para su cuarto mandato consecutivo hasta 2025.

Las protestas se desataron desde entonces pese a los llamados a la calma desde gobierno, oposición y movimientos cívicos.

Los detractores de Morales no aceptan la auditoría del proceso electoral que lleva a cabo la Organización de Estados Americanos (OEA), para determinar si hubo o no fraude, al denunciar que está pactada solo con el gobierno sin haber contado con ellos.

El Ejecutivo de Morales acusa a quienes denuncian el fraude de no haber aportado aún prueba alguna e intentar desconocer su victoria con un intento de "golpe de estado".

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