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Bolsonaro cumple 100 días entre errores serios y el riesgo de decepcionar

Será este miércoles. Las promesas de renovación y ambiciosas reformas económicas se empantanan entre muestras de inexperiencia y las peleas de su entorno. Las dudas crecen. Nuestro país necesita, para acelerar su recuperación, que Brasil recobre el impulso.

Río de Janeiro - El presidente Jair Bolsonaro prometió romper con la “vieja política” y destrabar la economía, pero el inicio de su Gobierno en Brasil estuvo marcado por batallas de poder y errores que erosionaron su popularidad y pusieron en duda sus reformas.

El excapitán del ejército, apodado “el Donald Trump tropical” debido a su admiración por el presidente de EE.UU., realizó algunas de las promesas para los primeros 100 días, que se cumplirán este miércoles, como la autorización a la posesión de armas o el lanzamiento de las privatizaciones. Pero las intrigas, las divisiones y las torpezas frenaron en seco la euforia de los mercados y de sectores que votaron por el candidato ultraderechista.

“No sería una subestimación decir que el desempeño del presidente hasta la fecha ha sido decepcionante”, afirmó Thomaz Favaro, de la consultora de riesgos políticos Control Risks. “Hubo una percepción errónea de que Bolsonaro venía con una base de apoyo muy fuerte y creo que ahora empezamos a ver que tal vez no lo era tanto”, agrega.

Bolsonaro se alzó con la victoria gracias a mensajes simples de que acabaría con la criminalidad, la violencia y la corrupción endémica. Pero el actual mandatario, quien durante décadas como diputado se hizo más conocido por sus insultos y declaraciones racistas, misóginas y homofóbicas y su defensa de la dictadura militar que por su labor legislativa, está descubriendo que su estilo inflexible y su inclinación por Twitter no funcionan en el Congreso, donde carece de mayoría.

Su plan para reformar el insostenible régimen de jubilaciones está bloqueado tras una disputa con aliados políticos clave.

“En las últimas semanas, realmente hemos visto el lado de Bolsonaro que la gente más temía”, dijo William Jackson, economista de Capital Economics, con sede en Londres. “Su falta de experiencia de Gobierno, ilustrada por el deterioro de sus relaciones con el Congreso, y sus luchas por mantener unida a su coalición, parecen haber llevado a una parálisis en la formulación de políticas”.

En los últimos días, el presidente dio la impresión de adoptar un tono más conciliador, manteniendo reuniones con líderes de varios partidos.

Puede que finalmente haya aceptado el denostado “toma y daca” de la política brasileña, estimó David Fleischer, profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Brasilia. Pero puede también que no logre aprobar las reformas y que su Gobierno “siga a la deriva hasta 2022”, agregó.

Bolsonaro ha obtenido algunas victorias desde su estreno como presidente el 1 de enero. Figuran entre ellas la flexibilización de las leyes sobre posesión de armas de fuego y la entrega en concesión de 12 aeropuertos, en licitaciones exitosas, que se consideraron como una prueba de la confianza de los inversores. Pero le resultará más difícil impulsar políticas más polémicas en la cámara baja, donde su Partido Social Liberal controla apenas 54 de los 513 escaños.

La confusión afecta al propio Ejecutivo, presa de la lucha de facciones que comprenden a los militares, a los ideólogos ultraconservadores y a los hijos del presidente. Todos compiten por tener mayor influencia.

Una serie de errores y horrores socavó la credibilidad de Bolsonaro y expuso la inexperiencia de su Gobierno.

La iniciativa reciente del presidente de conmemorar el golpe militar de 1964 provocó indignación y protestas. Y su afirmación, durante una visita al museo del Holocausto en Israel, este mes, de que los nazis eran “izquierdistas” fue ridiculizada.

La promesa de trasladar la embajada de Brasil en Israel a Jerusalén, por el momento aplazada, también puede provocar represalias comerciales de los Estados árabes, algunos de los cuales son importantes importadores de carne brasileña. Y una serie de escándalos, incluidas las denuncias de transacciones financieras ilegales que involucran a uno de sus hijos, han dañado su imagen de “paladín anticorrupción”.

Agencia AFP

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