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Bolsonaro, en llamas: Macron pidió en Amazonia un "estatuto internacional"

El jefe de gabinete de Brasil dijo que Europa use para su propia reforestación el dinero ofrecido por el G-7 y señaló que París no supo evitar la destrucción de Notre Dame. Una crisis política y personal.

Brasilia - Pasando por alto sus burlas sobre el aspecto de la primera dama francesa y el calificativo de “imbécil” que le dedicó su ministro de Educación, Abraham Weintraub, a Emmanuel Macron, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, condicionó ayer la consideración de la ayuda del Grupo de los Siete principales países industriales (G-7) para combatir los incendios en la selva amazónica a que el presidente francés retire sus “insultos” de los últimos días.

En declaraciones realizadas en el palacio de la Alvorada (residencia presidencial), Bolsonaro desmintió a su ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Onyx Lorenzoni, quien había dicho que Brasil no iba a aceptar el dinero ofrecido por la cumbre de los países más ricos.

“Primero el señor Macron debe retirar los insultos que me hizo. Después, tuve informaciones de que dijo algo de que la soberanía nuestra está abierta en la Amazonia. Para conversar o aceptar cualquier cosa con Francia, con sus mejores intenciones, él va a tener que retirar sus palabras”, dijo el presidente.

“Primero retira, después ofrece y finalmente respondo”, subrayó.

Lorenzoni había dicho el lunes a la noche que la Unión Europea (UE) debería usar ese dinero para reforestar su propio territorio y sostenido que Macron “quiere enseñarle a otro país a combatir el fuego cuando no pudo evitar un previsible incendio en una iglesia patrimonio de la humanidad”, en referencia a Notre Dame.

“Agradecemos, pero no los queremos. Esos recursos quizás sean más relevantes para reforestar Europa”, dijo Lorenzoni, un empresario rural del estado de Rio Grande do Sul que mandó a Macron a “cuidar de Francia y sus colonias”, en alusión a los territorios franceses de ultramar, entre los que figura la Guayana Francesa, limítrofe con Brasil precisamente en el norte de la Amazonia.

El rechazo fue acompañado por un comunicado divulgado poco antes de la medianoche, un horario inédito, de la Cancillería, en el cual su titular, Ernesto Araújo, reclamó que los países ricos cumplan el Acuerdo de París sobre cambio climático y criticó a Francia por sus declaraciones de estar abierto a discutir la internacionalización de la Amazonia como un patrimonio global.

La tensión con Francia no ha dejado de escalar en los últimos días, al punto de amenazar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, inaceptable para París mientras Brasil no dé garantías sobre el cuidado del medioambiente.

Macron se interrogó el lunes, en el cierre de la cumbre del G-7 en Biarritz, sobre la oportunidad de conferir un “estatuto internacional” a la selva amazónica en caso de que “un Estado soberano tomase de manera concreta medidas claramente contrarias al interés de todo el planeta”.

Esos dichos cayeron muy mal en Brasil, donde los gobernadores de los estados amazónicos respaldaron ayer los reclamos de Bolsonaro sobre la soberanía de esa región. Con todo, se expresaron a favor de que se acepte ya colaboración internacional para combatir los incendios.

Las tensiones entre Francia y Brasil se agravaron desde que Macron llamó la semana pasada a los líderes del G-7 a una discusión de urgencia en la cumbre sobre los incendios en la Amazonia. Bolsonaro replicó acusándolo de tener una “mentalidad colonialista”.

La Presidencia francesa afirmó además que Bolsonaro “mintió” cuando se comprometió a respetar los compromisos de lucha contra el cambio climático para destrabar el acuerdo Mercosur-UE.

Para peor, la tensión bilateral tomó dimensiones personales cuando Bolsonaro hizo el fin de semana un comentario en Facebook que terminaba con una risotada a un mensaje injurioso contra Brigitte Macron, primera dama de Francia. Macron calificó los comentarios de “extraordinariamente irrespetuosos” (ver nota aparte).

El caso provocó fuertes reacciones en ámbitos políticos y culturales de Brasil, mientras que el repudio a Bolsonaro resonó con fuerza en las redes sociales.

Los datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Brasileñas (INPE) contabilizaron 82.285 focos de incendio desde enero hasta el lunes 26 de agosto, un 51,9% de los cuales afectan a la selva amazónica.

La cifra marca un aumento de 1.650 focos de fuego respecto a la víspera y representa un incremento de 80% respecto del mismo período de 2018.

Especialistas atribuyen ese incremento al relajamiento de los controles gubernamentales ante la acción de agricultores y madereros que buscan deforestar terrenos para ocuparlos.

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