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Buen show donde el folklore es estrella

"El sonido de mi tierra". De L. Pereyra. Coreogr.: N. Nau y L. Pereyra. (Sala Siranush; todos los sábados).

El santiagueño Luis Pereyra tiene una muy larga historia en la danza. Fue bailarín folklórico desde muy pequeño. Integró el Ballet Salta. Fue discípulo, entre otros, de El Chúcaro. Estudió coreografía en el teatro Colón. Se formó además en jazz, baile clásico y danza contemporánea. Fue parte del elenco del recordado Caño 14, mientras allí tocaba Aníbal Troilo. Pero, sin dudas, lo que le dio el gran espaldarazo fue su participación desde la década del 80 en el espectáculo "Tango Argentino" -que fue una bisagra en la historia de la música rioplatense-, y sería luego, o en forma intercaladam, también, integrante de los elencos de "Forever Tango" y "Tango Pasión".

Su mujer y compañera de baile es la alemana Nicole Nau, que hace mucho tiempo se radicó en Buenos Aires para dedicarse a la danza de tango, y tiene un largo recorrido por innumerables espectáculos del género.

Crearon la compañía "Tango Puro Argentino y más", con la intención de mostrarse en nuestro país y salir en tours anuales por Europa. Como el nombre de la agrupación lo indica, la decisión fue no quedarse atados exclusivamente al tango, sino sumarle danzas fol-klóricas en una convivencia que no es muy habitual por aquí. Con esa impronta, han estado a cargo de casas de tangos con cena-show, montado sus espectáculos y salido en gira regularmente.

Esta nueva propuesta, que en pocos meses también circulará por Noruega, Dinamarca, Suecia, Holanda, Rusia, Suiza, Austria y Alemania, ha puesto el folklore en primerísimo plano, a punto tal que el tango queda relegado a muy pocos y puntuales momentos. Chacareras, vidalas, malambo -incluida una renovación del juego de boleadoras creado por El Chúcaro-, milongas sureras, gatos y zambas ocupan la mayor parte del show. El patio provinciano, la ronda de guitarras y bombos, el canto del muy interesante Claudio Pereyra, la modernización de danzas que tienen larga data conviven con los tangos y las milongas urbanas, que en este caso participan pero casi como invitados. con el bandoneón de Leandro Ragussa que juega en todos los puestos.

El liderazgo de Nau y Pereyra es indiscutible y ambos tienen algunos momentos coreográficos brillantes. Pero lo más interesante es aquí el conjunto, la entrada y salida constante de artistas, la distancia con el convencional formato de revista con momentos solistas y autónomos de parejas y cantores. Y a veces, aunque el baile es siempre lo que está en primer lugar, "El sonido de mi tierra" parece un recital, o una fiesta. Algo en lo que en definitiva se transforma en el final, después del último bis, cuando los bailarines bajan al salón e interactúan con el público.

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