Ambito BIZ

Buenos Aires, meca universitaria para extranjeros

Según la consultora británica Quacquarelli Symonds, la city porteña fue elegida por quinto año consecutivo como el mejor destino de América Latina para estudiar.

Se considera estudiante internacional a aquel que viaja a una ciudad con el propósito específico de estudiar. “No es lo mismo que un estudiante extranjero, que puede ser, por ejemplo, un migrante que llegó cuando era niño y que, en los registros figura como extranjero, pero que en realidad estudia en la ciudad en la que ya reside”, aclara Fernando Straface, secretario general y de Relaciones Internacionales de la ciudad de Buenos Aires .

Entre los estudiantes internacionales, o sea los que eligieron específicamente la ciudad para estudiar, existen dos grandes grupos. Por un lado, los que vienen a tomar programas cortos, -como intercambios, programas de verano, cursos de temas específicos- que son la mayoría y un flujo anual. En 2018, unos 70.000 estudiantes internacionales vinieron por programas de menos de un año. Por otro lado, están los estudiantes internacionales que cursan carreras completas de grado y posgrado, y componen un stock más permanente de unos 20.000 alumnos.

Un informe elaborado en conjunto por la UBA y el Conicet, revela que los 80.000 estudiantes internacionales que llegaron a la Ciudad en 2017 dejaron unos $10.000 millones de pesos, el equivalente a 0,5% del producto bruto porteño.

“Hoy el mundo compite por los estudiantes internacionales y lo hace con políticas e instrumentos concretos”, confiesa Straface. “Vienen por el reconocimiento a nivel global de la calidad de las universidades argentinas, de nuestros profesores y de la excelencia académica, así como también por la valoración de nuestros profesionales por parte del mercado laboral, tanto local como internacionalmente”, dice María Eugenia Napolitano, directora del Departamento de Relaciones Internacionales de UCEMA.

“Llegan principalmente para cursar programas en las áreas de negocios y de relaciones internacionales. Si bien recibimos estudiantes de muchas partes del mundo, en los últimos años vemos una mayor participación de alumnos europeos (principalmente franceses, alemanes y españoles, posiblemente motivado por las políticas de internacionalización de sus programas universitarios), australianos y mexicanos”, agrega Napolitano.

A la caza del mercado chino

Ahora el gran objetivo es abrir el mercado chino. Para eso, autoridades de la Ciudad, junto a la UBA y algunas universidades privadas, realizarán en febrero un viaje a ese país asiático con el objetivo de informar sobre la oferta académica local.

“Para seguir conservando una posición de liderazgo, necesitamos ser una ciudad con mayor diversidad de nacionalidades. Con China ya iniciamos el proceso, muy proactivamente, sabemos que lleva tiempo, pero sin dudas es el mercado más grande y no podemos quedarnos atrás. Australia es hoy un país que hace de la educación internacional su tercera fuente de divisas gracias a una estrategia hecha con tiempo y mirando a China. Hoy también están diversificando y vienen a buscar talento a nuestra región”, cuenta Straface. Según datos oficiales, en 2019 llegaron al país 13% más estudiantes internacionales que en 2018. El 78% viene de América Latina, el 13% de Europa y el 8% de América del Norte.

“La relación entre el costo de vida y la calidad de vida que ofrece la ciudad es otro de los atributos muy valorados por alumnos al momento de elegir un lugar donde estudiar. Y nuestra cultura, esa mezcla de latino y europeo, la calidez que nos caracteriza como anfitriones, es algo que siempre llama la atención. Sin duda somos un destino muy atractivo para quienes buscan una formación universitaria de calidad y una gran ciudad para pasarla bien y desarrollarse”, opina Napolitano, quien considera que “El reconocimiento y la calidad académica está por encima del costo de vida, que si bien en ocasiones es conveniente -cuando se trata de alumnos que vienen de países cuyas monedas son beneficiadas por el tipo de cambio- seguimos siendo una ciudad relativamente costosa”.

Al respecto, Straface coincide que “La variable de costos siempre influye, pero lideramos en la región hace cinco años, inclusive años donde no teníamos la competitividad cambiaria actual”.

L.F.

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