Economía

Cambiemos materializa la desconfianza de los mercados con un dólar a $60

“LA SEMANA DEL MANAGEMENT” ORGANIZADO POR IDEA

Melconián dijo: “Una transición caótica es evitable”. Prolongó: Estaremos en “ups and downs”, ni caos ni orden, si lo sabemos controlar”. -¿Perdón?-

En primer lugar, este fue y es un Gobierno caótico -con Melconián en el Banco Nación, criticando a su Gobierno y esperando cobrar sus acreencias con los acreedores de la Argentina, todo al mismo tiempo-. Dicho sea de paso, el banco que hoy preside González Fraga da pérdidas, mientras los privados ganan fortunas.

-¿Pueden los impulsores del caos evitar el caos?-

Lo segundo es: Estuvimos en “ups y downs” desde el 10 de diciembre de 2015. Desde el presidente Macri hasta sus funcionarios nos explican la vida que tenemos como si fueran out siders. En los congresos pagan para escuchar esto. ¡País generoso!

Estas expresiones vulgares del “nacional neoliberalismo”, indican una profunda desorientación política. Es la forma distorsionada de razonar de una figura auto-codificada como enemigo de los humildes. Las explicaciones primitivas de esta gente tan estándar, no es sino un indicio de su debilidad ideológica y política, que ya no puede “fabricar consentimiento” (concepto de Lippmann).

TECHNOPOLS

Representan el peligro inmanente de las democracias neoliberales. Incluso en estos días hacen lobby para penetrar al peronismo. Desde los noventa, la verdadera división no se dio entre la tecnocracia vernácula y las pasiones populistas, sino entre su círculo vicioso y un nuevo proyecto nacional y popular que abordó los verdaderos desafíos a los que se enfrentaba el país.

Apenas conocimos las designaciones en diciembre de 2015, el perfil del equipo económico del presidente Macri, el mejor equipo de los últimos 50 años; apreciamos que no nos acogían estímulos auspiciosos a aquellos que tenemos memoria. Se trataba de caras conocidas por muchos ó por pocos, aquellos que en los noventa fomentaron políticas parecidas con Menem y De la Rúa. Incluso sorprendía, recordar algunos apellidos célebres en el periodo Martínez de Hoz. Los hijos. Así que, desde luego, no podía ser el equipo responsable de una política económica favorable a los intereses nacionales ni a la ciudadanía.

Conque esperábamos desde el inicio una situación como la que estamos viviendo: estropicios, claudicaciones, deserciones y por último, imputaciones de responsabilidad al universo etéreo por los resultados.

Desde ahora, de cara al futuro, podríamos concluir que se puede anticipar la actuación de un elenco conocido. Hay que googlear o, preguntar a los mayores. No es ninguna ciencia.

SIN PLAN

Sin propósito y con una enorme destreza para desaprovechar cualquier posibilidad de acierto. En primer lugar, era necesario un plan, pero no había ninguno. El presidente Macri se engañó al dejar que el marketing sustituyera el planeamiento estratégico político-económico, dando demasiado énfasis a las recomendaciones de Durán Barba y Marcos Peña. Incluyendo en el gabinete funcionarios incompetentes, para devolver favores a distintos sectores.

La segunda prioridad era ambiciosa; agradar excesivamente a los mercados y al mismo tiempo hacer demagogia con el pueblo. Entre 2016 y 2017 pretendían equilibrar el déficit fiscal reduciendo impuestos, aumentando gastos e incorporando pago de intereses. Lucía harto exótico.

Desde 2018 ya ningún banco aumentó su exposición. Debíamos mucho ya, en muy poco tiempo. Entonces desde el Gobierno pretendieron resolver el problema yendo al FMI. Atacar el gasto primario, luego de bajar las retenciones, disparó esta descomunal recesión, con desempleo y feroz caída del salario.

PRIMERO LA GENTE (Amartya Sen)

El ex CEO del Banco Nación criticó la jubilación de los ancianos que no habían aportado y, en el programa de Fantino, cuando el conductor aclaró que su mamá es una de las personas que logró jubilarse por la moratoria, el economista expresó: “No me corras por la emocionalidad”. -¿Cómo reside tanta crueldad, en un muchacho que destila arrabal?-

“Si yo dejara de servir a los humildes, no me sentiría bien. Me sentiría traicionado. Porque mi origen es ese, yo soy un muchacho de barrio que ha conocido el conventillo, la privación de mis amigos…Tengo también amigos en la alta burguesía…Puedo ir a una villa miseria, hablarle a la gente y sentirme escuchado. Y eso mismo puedo hacerlo con gente de la clase alta argentina” (Antonio Cafiero, La renovación fundacional, junio 1986, El Cid Editor). Doctor en Ciencias Económicas.

Se trata de poner a los a los trabajadores y desocupados -personas-, priorizando el resto de los conflictos. Estamos bajo una devastadora crisis económica que desencadenó en Argentina un crecimiento exponencial de pobreza e indigencia. Los frecuentes rallys del dólar y la inflación provocaron caídas en la producción, altos niveles de desempleo, afortunadamente hasta hoy, sin disturbios políticos ni sociales. La oposición extraordinariamente moderada y la ciudadanía pacifica están haciendo posible esta transición. Los oficialistas acólitos provocan.

REESTRUCTURACIÓN DE DEUDA

Pero hoy el tema central es la reestructuración de la deuda. Los responsables de esta bancarrota dicen que es impensable. Tenían que haberlo considerado antes, cuando permitieron que el país se endeudara más allá de lo prudente y manipulaban financieramente el BCRA, Hacienda y Finanzas con absoluta desfachatez.

Un plan de reactivación hubiera podido evitar y excluir la posibilidad de una reestructuración. Tenemos que atender ficciones todos los días. Letargos que insinúan que el formidable problema es porque “pasaron cosas”.

La historia argentina reciente demuestra que una reestructuración ordenada de la deuda soberana es posible. Y, no debe olvidarse, que sin crecimiento económico como en los 2000, es imposible reembolsar las deudas.

Una reestructuración ordenada es posible, en un contexto de nuevas líneas de crédito del FMI. Las líneas tradicionales no aprovechan. No es apocalíptico. Lo que es espantoso es condenar a la ciudadanía a vivir 10 años de hambre y escasez. Es grave para los inversores en deuda soberana. Temen perder capital, pero si acuerdan razonablemente van a retener hasta el último centavo.

EL FMI

“…Argentina es un caso puntual. Aplicó fielmente muchas de las lecciones que pensamos que habíamos aprendido de las crisis anteriores de mediados y finales de la década de 1990, pero una combinación de nuevos errores y algunos viejos causaron pesar de todos modos. Por lo tanto, inevitablemente, ahora tenemos un nuevo conjunto de lecciones que aprender, y algunas viejas para recordar un poco mejor” (Anne Krueger, FMI, Conferencia sobre "La crisis argentina", Cambridge, 17 de julio de 2002)

Estos acontecimientos han planteado nuevamente interrogantes sobre las relaciones del país con el FMI porque ocurrieron mientras su política económica era seguida de cerca por Lagarde y su equipo técnico, en el marco de un programa respaldado por el organismo. En 2018, veinte años después, Argentina cayó en una profunda recesión como aquella que se inicio en el segundo trimestre de 1998. En parte como consecuencia del régimen auto impuesto de sobre cumplir las metas acordadas con el FMI. El orto-heterodoxo Dujovne se vio cada vez más restringido en el uso de instrumentos de política macroeconómica para lograr la recuperación.

Es curioso que a medida que la economía se desaceleraba no hubiera inquietud entre los inversionistas internacionales. Que no midieran las consecuencias de la carga del servicio de la deuda externa que se iba a acumular con el préstamo del FMI, llegando a un nivel tal que tornaría la deuda insostenible.

Las políticas para reducir el déficit primario se corresponden con castigar a los habitantes a sufrir caídas del PBI de diez años, verbigracia Grecia. Con crecimiento débil se recauda escasamente y no se reduce el déficit. Sin crecimiento no se pueden pagar las deudas.

Al FMI, a los bancos, las corporaciones y los ciudadanos de a pie; les conviene reconocer que Alberto Fernández representa la principal y más oportuna versión del movimiento nacional y popular que sacó a la Argentina del infierno. Contra esta arrogante elite empresaria políticamente correcta -que insulta y pide perdón. Que desprecia la modestia de la gente -que hace cuatro años era sabio-. Que no los votó en las PASO y consideran necia, por votar contra la burla impertinente y el embuste inconmovible.

La experiencia Cambiemos en este mandato, ha sido la representación más prosaica que se pueda citar, desde el regreso de la democracia. Lejos de ser solo un fenómeno de mala praxis. Constituye hoy un profundo retroceso cultural, económico y, republicano. Paradójicamente, quienes fueron patrocinadores discursivos, hoy materializan el ejemplo de declive de confianza de los mercados, inestabilidad permanente, e inseguridad jurídica.

*Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, Profesor de Maestrías. www.hacer.com.ar , www.pablo.tigani.com autor de 6 libros, 900 papers y artículos.

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