Edición Impresa

Cambio de estrategia en España. ¿Cumbre con Rajoy?

Con mucha diplomacia, por ahora secreta, desde Madrid comenzó a llegar una serie de contactos indirectos hacia el Gobierno argentino con una intención primaria, mejorar las relaciones bilaterales, y una final, cerrar una reunión privada entre el jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, y la presidente Cristina de Kirchner. El contenido del encuentro sería discutir un precio justo o «justiprecio», según la definición del país europeo, luego de la nacionalización de YPF. Esto es, algún valor más o menos cercano a los u$s 10.000 millones que según los números españoles valdría el 51% que Repsol perdió en la ley aprobada ayer. O al menos, evitar el valor de no más de 4.500 millones que el Gobierno argentino tiene en mente y mucho menos recurrir al Centro Internacional de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), donde el caso recién se resolvería hacia 2018, en el mejor de los casos.

A cambio, desde Madrid se ofrecería dejar de lado las amenazas, declaraciones y sanciones eventuales, y volver a ratificar la alianza estratégica entre los dos países.

Dos ámbitos se perfilan como escenario del posible encuentro entre Rajoy y Kirchner. El primero podría ser la cumbre del 18 de junio próximo en el balneario mexicano de Los Cabos, donde se concretará la próxima cumbre de países del G-20. A ese encuentro España concurrirá como invitado especial del Gobierno mexicano, junto con Chile y Colombia. Si las negociaciones por el precio de la petrolera no avanzan lo suficiente para esa fecha, una segunda oportunidad para el relanzamiento de las relaciones entre la Argentina y España con un encuentro entre la Presidente y el primer ministro podría darse en Cádiz, entre el 16 y el 17 de noviembre próximo, en la Cumbre Iberoamericana que se organizará en esa ciudad.

El disparador de esta posición española más condescendiente con Buenos Aires habría surgido luego de un encuentro clásico del Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado europeo. Según la tradición, el canciller de ese país se reúne periódicamente en desayunos trimestrales con algunos de los exministros de la cartera para cambiar opiniones sobre temas de la realidad internacional que vinculan a España con el mundo. Obviamente el caso Repsol YPF ameritaba un encuentro de este tipo, y el canciller José Manuel García Margallo lo concretó el pasado jueves 18 de abril.

Según la recomendación que sus antecesores, entre ellos Miguel Ángel Moratinos, le habrían hecho al actual ministro, ante los hechos consumados no tenía sentido avanzar en declaraciones o medidas contra la Argentina; sino que lo mejor era comenzar a tender puentes de diálogo con un objetivo doble. El primero, lograr un ámbito negociador para alcanzar un acuerdo sobre el precio del 51% de las acciones de la petrolera. El segundo, proteger otros intereses de compañías españolas radicadas en la Argentina, a las que les va bien y no tienen mayores acosos públicos más allá de declaraciones esporádicas. El caso, fundamentalmente, de los bancos, Telefónica, constructoras varias y empresas de servicios, que viven hoy un clima de cierta tormenta en el país, pero con balances más que positivos como para dejarlos sin protección.

La recomendación de los excancilleres, algunos de ellos con amplia experiencia de diálogo pasado con el kirchnerismo, es que no tiene sentido el enfrentamiento directo; sino que se debe reestructurar la relación con la nueva realidad. Se mencionó además que no hay medidas puntuales que se puedan tomar desde Madrid o Bruselas (la sede de la Unión Europea), que realmente afecten a la Argentina de alguna manera lo suficientemente dura como para que el Gobierno de Cristina de Kirchner cambie de opinión o decida una negociación más flexible en el precio de YPF. Se habló además que tampoco podría haber presiones sobre el Mercosur y su diálogo con la UE por un posible acuerdo de libre comercio, que se trabaría por el caso de la petrolera, ya que esa discusión está desde hace una década empantanada.

A la par de este encuentro con excancilleres, otra realidad hacía que Madrid entendiera que debía haber otro tipo de estrategia para tratar el tema con la Argentina por la nacionalización de YPF. En Washington, durante la cumbre conjunta del FMI y el Banco Mundial entre el 19 y el 22 de abril, los dos organismos junto con el G-20 definían al conflicto como una cuestión bilateral que no sería cuestionada en esos ámbitos. Madrid esperaba una condena unánime en esos días, que nunca llegó. Rajoy habría comenzado a estudiar, a partir de allí, algún tipo de cambio en su estrategia que podría terminar en una reunión privada con Cristina de Kirchner en México o Cádiz.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario