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“Caminé por el Bronx y las favelas de Río”

«No vayas por el camino marcado, andá por donde no haya nada y dejá tu marca»; ése es el lema que utiliza como guía el actor Ivo Cutzarida, que acaba de volver al país después de doce años de vivir en el exterior. Había emigrado en 1998, junto con su familia, a San Francisco, California, para ver a su hermano que había enfermado de cáncer. Lo acompañó durante seis meses hasta el fallecimiento de aquél y en ese entonces la tristeza y su espíritu aventurero le hicieron cambiar el rumbo: decidió no volver al país e irse a vivir a Los Angeles.

El camino le exigió legalizar su situación y aprender inglés hasta que finalmente logró trabajar en cine, TV y miniseries para el mercado americano. Divorcio de por medio, su familia volvió a la Argentina y Cutzarida regresó al país para estar cerca de su hijo Nicolae. A la semana de haber llegado le ofrecieron el papel de Soriano, en «Malparida», la novela éxito de 2010. Ahora vive otra vez en Buenos Aires.

Periodista: ¿Te gustó vivir en el exterior?

Ivo Cutzarida: Fue una experiencia muy buena. Al principio, como todo cambio, cuesta. No conocía a nadie, no hablaba el idioma, era todo muy distinto para mí. Las calles de LA, a diferencia de las de Buenos Aires, no tienen tanta vida; las distancias en la ciudad son grandes. Necesitás auto sí o sí para moverte...

P.: ¿Hiciste muchos kilómetros?

I.C.: Muchísimos. California es uno de los estados más grandes y diversos de los Estados Unidos. Tenés playa, montaña, desierto.

P.: ¿Cuáles son tus rutas preferidas?

I.C.: La Pacific Highway, que une LA con San Francisco, sobre la costa del Pacífico. A veces le ponía tres días para llegar, porque iba parando en distintas playas y pueblitos. Lo mismo cuando iba hacia el sur, a San Diego. Paraba mucho en San Clemente.

P.: ¿Conociste otros estados?

I.C.: Recorrí Estados Unidos de punta a punta y me quedaron innumerables lugares por conocer. Disfruto mucho la naturaleza. Sequoia National Park, con sus increíbles y gigantes árboles. El desierto, me atrapó apenas estuve en él y también la posibilidad de escalar rocas y montañas. En LA estás muy cerca de Las Vegas, donde iba a ver boxeo. Hawái está a sólo cuatro horas de avión. En otros estados estuve por trabajo. En San Diego filmé un piloto para la 20th Century Fox y estuve viviendo casi un mes. A Richmond, Virginia, fui para una serie de TV; es un lugar con mucha historia. De allí salieron siete presidentes de los Estados Unidos. Se filmó una parte en la casa donde nació Thomas Jefferson. Trabajé, además, en Oregon, Seattle y Nueva York, una de las ciudades más alucinantes que conocí y a la que vuelvo cada tanto a cargar pilas.

P.: ¿Viajaste a otros países?

I.C.: Estuve en Tijuana, México, varias veces para ver corridas de toros, porque tuve que interpretar a un torero. Trabajé en Alemania, Canadá, Filipinas, la ciudad de Praga, de donde no me quería volver...

P.: Cuando filmás, ¿te sentís turista?

I.C.: No, al revés. Como a veces te quedás un tiempo en el lugar, no sos sólo un observador. En Río de Janeiro viví dos meses y llegué a experimentar la vida de un carioca. Me enamoré de la ciudad por su vida callejera sin igual. Filmé, además, mucho en el sur de Brasil.

P.: ¿Cuál fue tu viaje más largo?

I.C.: Por siete meses a Francia. Tengo familia y fui a estudiar. Me la recorrí de norte a sur. Viví una semana en Mont Saint Michel, Normandía, y un mes en la Costa Azul, donde la pasé demasiado bien (sonríe).

P.: ¿Tenés lugares preferidos en el mundo?

I.C.: Volvería a Praga. Me encantaron los pueblos de la República Checa, Serbia y Croacia. Tal vez por mi sangre rumana. La gente de esas tierras tiene una fuerza y una intensidad, con la cual me identifiqué mucho. Otras preferidas son Río de Janeiro y París.

P.: ¿Qué te gusta hacer cuando viajás?

I.C.: Caminar. Soy un caminante total cuando viajo. Soy de meterme en todos los barrios, los buenos y los peores, de día y de noche. No tengo miedo. Caminé por favelas en Río, en el Bronx de Nueva York y en el lado este de LA. También me metí en los bosques más impenetrables. Me gusta la aventura que roza con lo peligroso.

P: ¿Contratás guías?

I.C.: Jamás un guía turístico. Seguro debe de ser lo mejor para informarse, pero como te dije, prefiero ir descubriendo todo con una caminata sin rumbo. Como decía Carlomagno, uno de los viajeros más audaces de la historia: «Allí donde vayas, haz lo que vieras».

P.: ¿Playa o montaña?

I.C.: Las dos, pero creo que sin mar no puedo estar mucho tiempo. Eso me sumó mucho en LA, donde tenés playa a no más de una hora, desde cualquier punto de la ciudad. Al sur, Hermosa Beach era mi preferida y al norte, Malibú. En cuanto a montaña, podés ir a escalar a Griffit Park. Ahora acabo de volver de pasar unos días en Villa Gesell. Hacía 25 años que no iba.

Entrevista de Sara Louzán

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