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Carlos Rodríguez: “El 28-D y el impuesto a renta financiera son los detonantes”

El ex viceministro de Economía propone frente a la crisis dejar flotar libremente la moneda y olvidarse de las metas de inflación.

El ex viceministro de Roque Fernández en épocas del 1 a 1, Carlos Rodríguez, propone, frente a la actual escalada del dólar, que el Gobierno deje flotar totalmente la moneda y que abandone las metas de inflación. El rector del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA) afirma que aunque no hubiera ocurrido la recalibración de las metas inflacionarias del 28 de diciembre ni el impuesto a la renta financiera, la corrida hubiera estallado igual. El que sigue es el diálogo mantenido con este diario.

Periodista: ¿Considera que el 28-D y la renta financiera desataron esta crisis?

Carlos Rodríguez: Vamos a aclararlo. Esos dos puntos, el del 28-D de que las tasas iban a bajar y el impuesto la renta financiera, son detonantes de una bomba que estaba armada. No son la causa. La bomba iba a explotar de todas maneras. Cuando uno arma un juego con deuda impagable, por un rato funciona hasta que alguien dice que se quiere ir porque dice: "Acá no cobro". Cuando se va, el resto se quiere ir. El primero en irse de las Lebac fue el JP Morgan.

P.: ¿Qué tipo de corrida es esta?

C.R.: No hemos tenido acá una corrida cambiaria, ni una corrida bancaria. Que es mucho más grave. Sino que tuvimos una corrida contra un deudor muy particular que es el Banco Central, que es el deudor más grande de la economía. Este Banco

Central ha ejercido una política de endeudamiento, es decir, de esterilizar pesos debido a los déficits fiscales, con pagarés impagables, porque el Banco Central no genera riquezas, y se endeudó por el 10% del PB. Y los fondos internacionales por un rato decidieron prestarle, pero en un momento dijeron: "Nos vamos" y el primero fue el JP Morgan, que es el alma mater de muchos de los miembros del equipo económico y del Banco Central. No es cualquier cosa el que se fue. No es amigo de la oposición. La señal de que el principal banco de inversión del planeta amigo del Gobierno decida irse es muy importante. Eso provocó que muchos lo siguieran y es lo que estuvimos viendo toda esta semana.

P.: ¿Esta corrida es sólo contra las Lebac?

C.R.: Empezó con las Lebac, pero el gran peligro es que se traslade al público. El BCRA tiene reservas que garantizan los pesos, que garantizan los depósitos de la gente en los bancos. Si la gente se llegara a asustar, lo primero que va a hacer es pasar los depósitos en pesos a depósitos en dólares. Pero eso no afecta porque los dólares siguen dentro del sistema, siguen contándose como reservas. El problema es si la gente cree que no le van a pagar los dólares que tiene en el banco y ahí vamos a tener gente haciendo colas en los bancos. Eso sería gravísimo.

P.: ¿Hay riesgo de eso?

C.R.: Si el Gobierno no hace algo, estas cosas se instalan porque son fenómenos psicológicos además de económicos. Reservas hay, lo que pasa es que tienen muchos dueños, por un lado, con la contrapartida de la deuda del Tesoro, son iguales a la base monetaria en pesos, y también son iguales al monto de Lebac que emitió el BCRA. Y además los depósitos de dólares de la gente en bancos. Tres acreedores y medio. En un sistema normal y racional, no debería ser un problema, pero no soy experto en psicología social. O sea, la gente se puede poner nerviosa leyendo tapas de diarios. Uno debe tratar de que no se pongan. Lo que creo es que el Gobierno no está haciendo las cosas bien.

P.: ¿Cree que hay un error de conducción política?

C.R.: El Presidente, a través de sus asesores, se puso como único objetivo de su Gobierno que la inflación sea de 15% para ser reelecto. Por supuesto no va a ser, y con lo que pasó hoy se le hizo pomada esa meta. El Presidente va a tener que tener coraje. Si sigue insistiendo en que quiere ser reelecto, bajando la inflación, no sé cómo lo va a hacer, ahí sí va a generar una corrida. Las inconsistencias confunden a la gente y debilitan la credibilidad no ya del presidente del BCRA, sino del presidente de la República. Cuando asumieron en diciembre de 2015 tomaron la medida corajuda de subir la tasa al 38%; hoy está 44 en el mercado libre, después de dos años y medio del plan del "Golden Think". Tenemos inflación al 25% y subiendo y la tasa al 44%. Las cosas no andan bien, es momento de hacer algo.

P.: ¿Usted cree que el Presidente deberá volver a nombrar un ministro de Economía?

C.R.: Debería cambiar a todo el equipo económico. Hay pedidos de que cambie a Marcos Peña. Esta alianza con el radicalismo no ha funcionado. Lo que pasa es que frente al nerviosismo de una corrida contra títulos públicos, pero que podría generalizarse y ser contra los bancos, estar tranquilo y armar alianzas políticas nuevas es complicado. Yo sé que Macri está en un problema, pero no va a tener otro remedio que resolverlo con coraje.

P.: ¿Cuáles serían sus medidas?

C.R.: Yo creo que tiene que cambiar al equipo del Banco Central. En segundo término pondría a flotar la moneda, sin ninguna intervención, ni deuda. Las Lebac tienen que pasar al Tesoro compulsiva o voluntariamente. El BCRA tiene que dedicarse a emitir dinero contra adelantos transitorios para cubrir el déficit, y tendremos que tener inflación. Lo siento mucho. Pero no seamos tan pesimistas. El déficit es de alrededor de u$s30.000 millones. Va a ser menos porque el dólar ahora va a valer más. Y va a valer bastante más si se hace lo que yo digo. El impuesto inflacionario va a dar un tercio de eso, por lo menos. No es tan horrible. Una meta monetaria que dé un impuesto inflacionario de 10 mil millones de dólares, eso va a dar una inflación de 40, manejando las cosas con credibilidad, el otro tercio se maneja con el mercado interno de capitales, suponiendo que te quede algo. Y los 10 mil que faltan, 5.000 se pueden tomar afuera de organismos internacionales, y otros 5.000 yo les pediría que hagan un poquito de ajuste fiscal. No estamos en el fin del mundo, lo que pasa es que están haciendo las cosas mal.

P.: ¿Pondría metas de inflación?

C.R.: No pondría ninguna meta de inflación, ni ninguna meta cambiara. Simplemente una meta monetaria como en los viejos tiempos, cuando había acuerdo con el FMI que se fijaban metas de expansión de crédito interno del BCRA y flotación. Que la inflación y el dólar sean lo que tienen que ser. El dólar va a ser alto y hace falta para que se recomponga el sector externo y la asignación de recursos productivos en la economía, porque ahora es todo bicicleta.

P.: ¿Cómo ve los mercados internacionales respecto de la Argentina?

C.R.: Los mercados internacionales están muy nerviosos. Hace una semana que los seguros contra un default de Argentina vienen subiendo. Vienen subiendo desde el viernes pasado, y esto es peligroso porque en todos los emergentes va bajando menos en Argentina. Está pasando algo raro. Hay agentes económicos en Nueva York que se están asegurando contra un default de Argentina. Es muy importante tranquilizar a los tenedores de la deuda internacional. Ahí es donde el Presidente no sólo debe sacarle las reservas al BCRA, porque no las va a necesitar porque va a flotar, que le deje la contrapartida de los depósitos de la gente en los bancos en dólares, y el resto que deben ser 50.000 millones que el Presidente dé un discurso que diga que las reservas son para pagar la deuda externa argentina. La prioridad del Gobierno tiene que ser pagar la deuda y no que la inflación sea 15.

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