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Carnaghi, en las vísperas de un “casamiento”

• EL PRESTIGIOSO COMEDIANTE HARÁ EN EL TEATRO SAN MARTÍN UNA OBRA DE WITOLD GOMBROWICZ
Desde el 17 de este mes, el recordado autor de “Ivonne, princesa de Borgoña” regresa a la sala oficial con otra de sus obras, que dirigirá su compatriota Michal Znaniecki. Completan el elenco Luis Ziembrowski, Laura Novoa y Nacho Gadano, entre otros.

"Vivimos en un mundo muy diferente del que yo viví", dice Roberto Carnaghi en un diálogo con este diario que abarca a Shakespeare, las Invasiones inglesas y la repercusión de "Soy Luna". El actor está ensayando "El casamiento", de Witold Gombrowicz, adaptada y dirigida por el polaco Michal Znaniecki, acompañado por Luis Ziembrowski, Laura Novoa y Nacho Gadano, entre otros. Debuta el 17 de marzo en el Teatro San Martín. Y a partir de julio preparará, junto con Pompeyo Audivert y Daniel Fanego, "Esperando a Godot", de Samuel Beckett, a estrenarse en septiembre, también en el San Martín.

Periodista: ¿Qué temas aborda esta obra de Gombrowicz?

Roberto Carnaghi: Es una suerte de Hamlet con un protagonista que se pregunta por su ser y por su padre. Comienza en un estado de ignorancia y termina con algunas respuestas que lo llevan a tomar una decisión trágica. Gombrowicz no es un autor fácil; la obra es una farsa, creo que los espectadores encontrarán diferentes temas y la interpretarán según el personaje que elijan. El mío es el tabernero.

P.: ¿Por qué trajeron a un director polaco para dirigir?

R.C.: Michal Znaniecki venía originalmente con un contrato firmado para dirigir "El jardín encantado", basada en textos de "La Tempestad", de Shakespeare, pero hubo cambio de proyecto y pensar qué otra obra se podía encarar. Como él ya había hecho "El casamiento" en Polonia, a mi me mantuvieron el contrato de palabra mientras otros actores que estaban para la anterior, como Luis Machín, dejaron el proyecto y se incorporaron nuevos como Laura Novoa.

P.: El año pasado protagonizó "La farsa de los ausentes" en la reapertura del San Martín. ¿Cómo se trabaja en el teatro oficial?

R.C.: Lo más importante es que el teatro se haya reabierto y esté funcionando bien. Hubo cambios, como agregar pasillos, lo que quitó butacas pero añadió seguridad; además, antes era sumamente incómodo ingresar al medio desde los laterales de la sala. El teatro es emblemático en el mundo, hay gente que no conoce la Argentina pero ha escuchado sobre el Teatro San Martín. Tiene nombre, prestigio y reconociento. Yo trabajé en los últimos tiempos de Kive Staiff y ahora. En ambos momentos puedo decir que había un proyecto, y eso es lo que cuenta. Creo que Telerman se arriesga con títulos que no son del todo fáciles, y así y todo conseguimos público. El año pasado, en "La farsa", teníamos 800 espectadores por función. En cuanto a las diferencias, claro que ya no está el elenco estable sino que se contrata, lo mismo con los empleados fijos que fueron reemplazados por contratados, pero se trabaja muy bien.

P.: ¿Cómo fue el rodaje con Néstor Montalbano y equipo de "No llores por mi Inglaterra", comedia que combina las invasiones inglesas con el fútbol?

R.C.: Mi personaje fue bárbaro, era un gobernador español que debía mediar en el partido de los ingleses contra los argentinos. Fue una comedia muy ingeniosa y creo que debe tener en el fondo algo de verdad, esa rivalidad desde aquellos tiempos de las Invasiones Inglesas. En el film se imagina que ya existía el fútbol y que se enfrentaban. Claro que hay licencias, se trataba de la época de la colonia cuando la Argentina todavía no exisitía pero el equipo y los hinchas argentinos aparecen. De hecho vi una película alemana que cuenta los inicios del Bayern Munich en tiempos en que estaba prohibido el fútbol en Alemania, y quien lo introducía era un inglés.

P.: ¿Cómo fue la experiencia con "Soy Luna"? ¿Se convirtió en ídolo de los chicos?

R.C.: Viajé a Cancún en el verano para la tercera temporada, que será la última. En la calle quedé impresionado con la repercusión, los chicos se impresionaban al verme, no podían creer que era el de la tele. "Soy Luna" tuvo más éxito que "Violetta"; conquistó México, algo que la anterior no había conseguido, quizá por eso pensaron en una protagonista mexicana. Ese programa es un gran negocio, quedé admirado por la cantidad de chicos que trabajan, italianos, españoles, chilenos, contratan por dos o tres días a una francesa, a una inglesa, y entonces es un gran éxito en Francia, en Grecia. Para abril o mayo harán una gira por Argentina y me consultaron si me gustaría estar como presentador, lo veremos. Mi personaje de abuelo gustó mucho, como era esperable. Pero uno se queda helado con la velocidad que tienen los chicos, hablan varios idiomas, cantan, bailan, patinan, un italiano con el que conversé había aprendido español en un mes. Vivimos en un mundo muy distinto del que yo viví.

P.: ¿En qué sentido?

R.C.: Nuestros cambios siempre fueron más paulatinos, las distintas generaciones de abuelos, padres e hijos, trabajaban juntos. El cambio generacional era de 50 años pero hoy lo veo entre mis hijos, cada uno escucha diferente música y consume diferentes cosas. Y eso que mis hijos tienen cuarenta y pico. Hoy los tiempos se acortaron, no teníamos la velocidad de estos chicos. Tengo una nieta de 2 años y es maravilloso cómo habla, lo que dice, me sorprende, maneja la computadora y el celular, sabe llamarme por teléfono, sabe dónde tiene que apretar. La tecnología increíblemente ha cambiado todo y lo seguirá haciendo.

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