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Carteles en vía pública: el ocaso de una forma de hacer campaña

Pautar en una columna en ruta puede implicar el desembolso de unos $80.000 por mes, más impuestos. El precio final depende de la ubicación del mismo y su tamaño.

“Es la primera vez que no alquilé ni un solo cartel en vía pública para la campaña electoral”. La lapidaria frase pertenece a un reconocido proveedor de publicidad de zona sur que prefirió no ser identificado. “En cambio, en 2015 no había carteles disponibles”, sentenció en referencia a las elecciones presidenciales. Por ese entonces, todos recuerdan una Ruta 2 inundada de propaganda proselitista.

La realidad muestra que la tecnología mata carteles. Al menos, así se evidenció esta campaña electoral donde hubo una fuerte migración de los spots publicitarios a las redes sociales. Por una cuestión de presupuesto e inmediatez en el mensaje, la propaganda en la vía pública por parte de los candidatos presidenciales, gobernadores e intendentes, fue de las más pobres de los últimos años.

Por un lado, el oficialismo concentró su propaganda en medios digitales, con fuerte presencia en Twitter, Facebook y WhatsApp: más rápidos y económicos. De igual manera lo hizo el peronismo, que este año no contó con el flujo de caja que tuvieron las campañas anteriores para publicitarse. Algunos intendentes, con un poco más de espalda, sí optaron por mostrar su sonrisa en la vía pública.

La zona más codiciada por los candidatos para pautar su campaña suele ser en las entradas a la Capital. De hecho, la Avenida General Paz es de las preferidas.

Desde una empresa dedicada a este mercado, explicaron que el precio depende de la ubicación del cartel, tamaño y flujo vehicular en la zona. Los contratos suelen ser anuales pero en el caso de las campañas políticas es común arreglar por 3 ó 4 meses. Una pantalla de 14x18 en una excelente ubicación implica el desembolso de $80.000 por mes. En una buena zona, $60.000, mediocre $50.000 y $30.000 sí hay poco tránsito en el lugar y no es tan vistoso. A eso hay que sumarle el impuesto a la publicidad.

Para graficar la desolación de gigantografías en esta campaña, basta con recorrer algunos kilómetros por la autopista Panamericana. Quienes las comercializan, aseguran que tienen alrededor de un millón de vistas por día. Si bien el número es tentador, los medios digitales los destronaron para convertirse en los favoritos. Entre el km 50 y el km 33 del ramal Pilar, hay 9 carteles del Frente de Todos (con fuerte aparición del candidato a intendente de Pilar, Federico Achával), solo dos de Juntos por el Cambio (uno del actual intendente de ese partido, Nicolás Ducoté quien se encuentra en cuarentena tras una serie de irregularidades) y otro del candidato a presidente de Consenso Federal, Roberto Lavagna. Unos kilómetros más adelante figura sobre una columna una propaganda del intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, y otra del intendente de Tigre, Julio Zamora.

Desde la Cámara Nacional Electoral explicaron que todavía no se realizó la auditoría que determina cuántos carteles se publicaron, pero lo que es seguro es que esta vez fueron muy pocos.

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