Política

Casación ratifica a Ramos Padilla y aparta a Slokar

El pressing de Elisa Carrió sobre la Cámara Federal de Casación Penal logró, sobre la hora, llevarse un empate en una causa en la que la Casa Rosada ha movido varias fichas para intentar bloquear. Ayer, tal como había adelantado Ámbito Financiero, los camaristas Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci decidieron apartar del caso por espionaje y extorsión que involucra al falso abogado Marcelo D´Alessio a su par de la Sala II Alejandro Slokar. Lo hicieron en base a una recusación que planteó Carrió, poniéndose sobre la espalda la estrategia oficial para morigerar el impacto de un expediente que puede salpicar a la Agencia Federal de Inteligencia. Para balancear y términos que incluyen un mensaje velado hacia la Cámara Federal de Mar del Plata, Casación ratificó al juez Alejo Ramos Padilla al frente de la investigación en Dolores. Pero intrínsecamente le fijaron un “deadline” incluso más poderoso que la confirmación “provisoria” que le habían dado para que tramite el caso. Como parte de la batería de resoluciones, Casación confirmó al pasar el status de rebeldía del fiscal Carlos Stornelli, otro de los asuntos que habían escalado al máximo tribunal penal.

La jugada de Ledesma y Yacobucci fue leída en términos políticos: Carrió había recusado a Slokar basada en un pedido de juicio político iniciado en 2016 contra el camarista y al temor de parcialidad que le generaría ser jugada por Slokar dado su flamante estatus de imputada en el expediente de Ramos Padilla. A primera hora de la mañana, el Consejo de la Magistratura dio un giro impensado y la Comisión de Disciplina aprobó un dictamen desestimatorio de esa denuncia que la iba a mandar al archivo. No llegaron a votar en el plenario el archivo definitivo del intento de sancionar al magistrado, aunque de hecho, la inquietud de Carrió había quedado abstracta ante la vía muerta hacia la cual iba su denuncia contra Slokar. Casación hizo suyas las palabras de la diputada y le dio la razón apartando a Slokar que no podrá volver a intervenir a futuro en nada relacionado con el caso D´Alessio. Acto seguido, resolvió la cuestión de la competencia y de la rebeldía que estaban en carpeta para ser ratificadas.

Sin embargo, la decisión de ambos camaristas de sostener a Ramos Padilla resaltó el carácter “provisorio” de la medida y sentenciando la chance de que esa cuestión pueda ser revisada en cualquier momento, tal como había dejado flotando la Cámara marplatense. Esa incertidumbre posee una segunda lectura: Ramos Padilla “compró” tiempo, pero no mucho. En tribunales esperan que eleve a juicio oral el tramo principal de la causa por extorsión y espionaje y no que la convierta en una cruzada sin fin. Esa tesis choca con obstáculos materiales: Stornelli sigue eludiendo la indispensable indagatoria previa a ser procesado y Daniel Santoro –la pata mediática de la maniobra según la imputación judicial- logró dilatar en el tiempo su propio interrogatorio como acusado. Lo de Casación fue interpretado como un respaldo con fecha de vencimiento para Ramos Padilla. Y los camaristas no se privaron de recomendar a Ramos Padilla que evite ser creativo en las imputaciones y se apoye en los dictámenes del fiscal de Dolores Juan Pablo Curi a quien encomendaron clarificar el universo de imputados. Así diluyeron las recientes incorporaciones como acusados en la maniobra de irregularidades parajudiciales de Claudio Bonadio y de las “cívicas” Carrió, Paula Oliveto y Mariana Zuvic. Ayer en el Consejo hubo otra sorpresa: sobre la hora, el oficialismo debió retroceder en su idea de dejar prácticamente impune al juez de Casación Juan Carlos Gemignani por haber encarcelado a una secretaria letrada y avanzaron en una sanción de quita del 35% de su salario por única vez. Pretendía un “reto” aún menor pero terminó acompañado la votación.

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