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Castro: "Hoy el principal problema son las altas tasas de interés"

La empresaria autopartista fue elegida prosecretaria segunda de la mesa chica de la central. Afirma que el tipo de cambio "tiene que ser previsible", que los impuestos "no bajaron" y advierte sobre el acuerdo con la Unión Europea.

Carolina Castro, la primera mujer en formar parte del Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) en 132 años de historia, advirtió que el principal problema que soportan las empresas del sector son “las altas tasas de interés”, y reclamó un tipo de cambio “previsible”.

La empresaria de 39 años advirtió que un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea podría afectar a las inversiones en favor de Brasil y en detrimento de Argentina y si bien dijo estar de acuerdo con la ley de cupos femeninos para la actividad política, no lo ve como un instrumento adecuado para la actividad gremial empresaria.

A continuación, el diálogo que mantuvo con Ámbito Financiero:

Periodista: ¿Cuál es su actividad en el sector industrial?

Carolina Castro: Provengo de una autopartista familiar (Guidi), que tiene 60 años y 550 empleados. La preside mi madre Juana Guidi. Proveemos para Toyota, General Motors y Mercedes Benz.

P.: Es una empresa familiar pero de management profesional.

C.C.: Correcto. Es una empresa que hizo todo un recorrido para llegar a eso liderada por mi madre. Desde el inicio del 2000 a esta parte tuvimos un crecimiento importante acompañados por Toyota, que es nuestro principal cliente y es excepcional. Realmente tiene un concepto de cadena de valor y se preocupan que sus proveedores recojan las semillas que van sembrando y dimos vuelta la forma de trabajar.

P.: ¿Cómo ve al sector, y qué espera para este año?

C.C.: El sector no está bien. Los números hablan por sí mismos. Tenemos una capacidad ociosa muy grande. Tenemos un problema con nuestro comercio exterior. Como gran parte de lo que producimos acá va a Brasil, el problema es que el país vecino no termina de levantar. Los últimos números no dieron bien. En general la región no está bien. Chile tampoco. Se da un combo de mercado interno deprimido con un mercado de exportación que está complicado, y nosotros le hicimos más ruido cuanto metimos el tema de las retenciones y demás, que eso tampoco ayudó a un mercado que estaba caído.

P.: ¿Qué opina de las medidas del Gobierno para estimular las ventas de autos?

CC: El Gobierno dio esta buena noticia de inyectar este mes estos millones para tratar de repuntar las ventas de autos, con la salvedad que una parte de estas ventas se van a ir a productos importados y no a autos nacionales, con lo cual hay que ver cómo impacta en cada terminal de acuerdo a qué vehículo produce. Hay algunas que no le afecta, como Toyota con la pickup. Lo que pasa es que los millones se acaban rápido y esto no parece repuntar en los próximos meses.

P.: En el caso de ustedes, ¿tuvieron que suspender personal o achicar turnos?

C.C.: Nosotros tuvimos que hacer algunas suspensiones muy puntuales para acompañar la caída de la producción de nuestro principal cliente, que fue muy menor en comparación con el resto.

P.: En el documento de 35 puntos de la UIA hay uno que pide volver al viejo esquema de aportes patronales de menores cargas a medida que la empresa está más lejos de los centros logísticos. ¿Le cambió mucho los costos a las empresas el nuevo sistema?

C.C.: Yo no estoy dentro de lo que son las economías regionales, pero sí es cierto que el antiguo sistema establecido por el decreto 814 era una aliciente. Les ayudaba en términos de competitividad. Desde que se sacó decimos que tiene que retomarse.

P.: ¿Qué es lo que más afecta a la industria: impuestos, tarifas, energía…?

C.C.: Hoy lo principal, en un mercado alicaído son las tasas de interés. Hay problemas de flujos de caja y las tasas para financiarse son muy altas. Si una empresa entra en ese ciclo después es muy difícil de sostener.

P.: ¿Qué otras variables influyen?

C.C.: Como tema estructural está la carga tributaria, que no bajó. Influye fuerte en los costos. También influye la poca previsibilidad en el tipo de cambio. Nosotros no queremos que el tipo de cambio se aprecie demasiado, pero es necesario que haya previsibilidad. Complica mucho la operatoria. La empresa sale a comprar materia prima con tipo de cambio que después no puede vender.

P.: ¿Cómo ve el acuerdo con la Unión Europea?

C.C.: Con la UE tenemos diferencias como punto de partida, entonces cualquier negociación inteligente tiene que tener en cuenta esas asimetrías. Hay que tomarse el tiempo necesario para hacer un análisis sector por sector, con estudio de impacto, en consulta con el sector privado para entender donde están las potencialidades y en dónde se puede perder. Hay que sentarse a negociar. Hay que estar atentos que un acuerdo de este tipo pueda afectar a inversiones que pudieran venir a Argentina y se vayan a Brasil y que se termine concentrando más actividad allá que acá.

P.: Su participación en la UIA no es el único caso...

C.C.: Hay otras siete mujeres en la Junta Directiva. La Junta es el órgano más amplio, de 72 personas. Eso quiere decir que el 10% de los puestos directivos de la UIA ahora están ocupados por mujeres. Antes había solo dos personas, con lo cual es muy limitado. La novedad es que al Comité Ejecutivo ingresó una mujer este año.

P.: No parece ser un fenómeno de la UIA, es una cuestión que se repite en la mayoría de las entidades empresarias...

C.C.: Lo que pasa, y es razonable que así pase, es que hay un mercado laboral de un sesgo muy masculino porque la mujer está subrepresentada en la mayoría de los sectores de la actividad, en términos generales y extremadamente subrepresentada en los puestos dirigenciales. Es lógico que la gremial empresaria repita este esquema. No se le puede pedir a las entidades empresarias que no repitan lo que ocurre en el mercado laboral.

P.: ¿Qué le aporta una mujer a la gremial empresaria?

C.C.: Es una pregunta que me cuesta responder, primero porque estoy muy acostumbrada a estar en un ambiente muy masculino, como lo es la industria automotriz, y donde se hablan temas muy concretos. Cuando se habla sobre comercio exterior y generación de divisas y ese tipo de cosas, es como muy difícil que una impronta de género atraviese la discusión.

P.: No obstante, uno puede suponer que tal vez haya un aporte diferente...

C.C.: La UIA es una entidad que representa empleadores de la Argentina, en particular empleadores industriales, y habiendo este desfasaje en el mercado laboral sobre el cual toda la sociedad tiene que ponerse a trabajar (requiere de política pública, educación para las niñas) los empresarios tenemos que ser parte de esa discusión y el debate y proponer ideas. Desde ese punto de vista me parece bueno que haya mujeres dando su opinión. Miguel Acevedo (titular de la UIA), tuvo una participación especial para que el 10% de las puestos sean ocupados por mujeres.

P.: La UIA no tiene ninguna reglamentación específica que indique que tiene que haber espacios para las mujeres. ¿Estás de acuerdo con la idea de que haya cupos?

C.C.: Me parece que la paridad es un horizonte al que todos queremos llegar. Ahora hay que entender que hay distintas herramientas para llegar a esa meta. Y algunas se adecuan mejor que otras, de acuerdo con la institución. Por ejemplo, me parece correcto que el Congreso Nacional tenga leyes de paridad y se fijen cupos, porque los legisladores están representan-do a la sociedad argentina, que está integrada por hombres y por mujeres. La UIA en cambio representa sectores industria- les y de las regiones del país. Eso es lo que representa. Entonces, sin perder de vista el objetivo, me parece que el instrumento en la UIA no es el cupo, sino trabajar desde las cámaras base para ver cómo hacemos que las mujeres que están en esas cámaras de base participen de la gremial.

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