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Castromán: "Es urgente buscar nuevos modos para acercar los libros a los lectores"

LIBROS - El escritor y editor habló del presente de la industria editorial y de su nueva novela, Las rocas y las bestias, una aventura de iniciación de adolescentes en un viaje a Córdoba.

Esteban Castromán (Buenos Aires, 1975) es uno de los creadores de la editorial Clase Turista y coordinador de Zona Futuro en la Feria Internacional del Libro Buenos Aires. Publicó los libros Bailar es revolución en la era del mal (Caleta Olivia, 2018), La cuarta dimensión del signo (Alto Pogo, 2016) y El Alud (Mansalva, 2014), entre otros. Castromán habló de su nuevo libro y también opinó sobre la actualidad del sector del libro y fue contundente: "Como el resto de las industrias: fatal".

Las rocas y las bestias (Marciana, 2018) es su más reciente novela. El libro opera primero desde lo visual con una tapa a lo vaporwave, un subgénero musical y estilo artístico digital de imágenes coloridas y pixeladas. Las canciones son muchas veces clásicos ochentosos del funk o new age reversionados en modo chillwave. Un vistazo rápido por YouTube da una idea de estas canciones con videos de estética homogénea que crean una atmósfera particular. Y esa atmósfera es la que se respira en la novela y la que el autor admitió lo condicionó al escribir la historia.

"Distingo palmeras elevadas cerca del horizonte, tipografía japonesa tallada sobre troncos, mascotas artificiales, dos soles en baja resolución disfrazados de amanecer pixelado, una cordillera formada por líneas de neón que modifican su aspecto al fondo de todo, y la arena rosa flúo como campo de juego", escribe Castromán a lo vaporwave en una suerte de introducción.

Se trata de una historia de iniciación, de adolescentes con la sangre en ebullición en un viaje de vacaciones a Córdoba. Es un desafío de desconexión analógica para unos chicos millennial que enfrentan lo desconocido como amenaza y recuerda aventuras como las de Cuenta conmigo de Stephen King. Los protagonistas están a metros de la frontera que delimita el fin de la niñez. Hay también una estructura de viaje lisérgico, de aventura descontrolada.

En un momento un guión se cuela como una historia dentro de la historia que aporta un toque Sci-Fi, característica de género que también se desliza en ciertas formas de operar dentro del realismo ("La velocidad es un campo magnético donde circulan átomos felices" o "Suena un mantra primitivo ejecutado por una tribu de robots", entre otros).

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Castromán, vía email, respondió unas preguntas para ámbito.com:

Periodista: En tu novela hay dos historias bien diferenciadas, incluso una tercera dentro de la primera, ¿cómo se articulan para configurar la novela?

Esteban Castromán: Es la primera vez que trabajo una novela desde los personajes: antes de la escritura en sí, desarrollé cada perfil en profundidad, armé mapas de relaciones y sus posibles puentes de empatía o cortocircuitos latentes. El libro comienza con una historia sencilla: chico de casi catorce años vacaciona junto a su familia y otras dos en las sierras cordobesas. Una casa amplia donde jóvenes y adultos pasan el tiempo. En una frecuencia sensible paralela a la del ocio colectivo (con sus asados interminables, risas etílicas, blanda apología a la radiación solar y conversaciones trasnochadas), el protagonista experimenta todo tipo de contradicciones típicas de la tormentosa y frágil transición entre infancia y perspectiva de madurez. Percibe que la realidad bien podría tener la candidez narcótica de un primer beso, pero también la profundidad oscura de una pesadilla sin salidas de emergencia. Cualquier estado de confusión es un bucle viajero guiado por ansiedad y miedo en proporciones similares, es sospechar que existe un error sistemático en todas las cosas, es pura visión alucinada mientras detecta el estallido de historias dentro de otras historias capaces de seguir estallando, salvajes.

P.: ¿En qué consiste la propuesta de Zona Futuro?

E.C.: Zona Futuro es un espacio que coordinamos con Lorena Iglesias e Iván Moiseeff (los tres formamos Editorial Clase Turista) desde 2012 en cada edición de la Feria Internacional del Libro Buenos Aires. Se trata de un festival de cultura alternativa cuyas actividades se alejan de los formatos tradicionales para cruzar el mundo literario con la música, el cine, la historieta, las artes escénicas, los movimientos sociales y el universo digital. Más de 80 actividades y cerca de 500 escritores, raperos, artistas visuales, músicos, cineastas, periodistas y otros agitadores culturales de Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y la Argentina se reúnen para protagonizar encuentros multidisciplinarios.

E.C.: En tu rol de editor, ¿cómo ves el presente de la industria del libro y qué expectativas tenés para 2019?

Nada más parecido a un escenario distópico: poder maligno, metástasis de pobreza, crisis atmosférica, ánimos por el piso, tristeza de la ciudad. Así nos toca vivir, hoy en el ángulo deprimido del rulo histórico, de siempre, argentino. Entonces, industria del libro, como el resto de las industrias: fatal. Pero como uno es un boina verde del deseo, lo que viene seguro será mejor, presiento. También presiento que es necesario y urgente buscar nuevos modos para acercar los libros a los lectores. Por eso, actualmente trabajo en la investigación y desarrollo de formatos innovadores en VIDA TEC, una empresa argentina que en 2019 desembarcará en otros países de Latinoamérica con el objetivo de enriquecer la calidad educativa, promocionar la lectura y democratizar el acceso a los libros para millones de personas.

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