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Cayó el Gobierno e Italia entra en una etapa de incertidumbre

Acusó al ministro de Interior de deslealtad y ambiciones personales. El dirigente de la Liga volvió a exigir elecciones y atacó a sus exsocios, el Movimiento 5 Estrellas.

Roma - El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, presentó ayer su renuncia ante el presidente Sergio Mattarella, luego de que hiciera pública esa decisión en el pleno del Parlamento al referirse al divorcio definitivo entre la xenófoba Liga y el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E).

El primer ministro ingresó al Palacio del Quirinale, la sede de la presidencia después del largo día en el Senado, donde había anunciado su dimisión, para formalizarla.

Casi al mismo tiempo, el líder de la Liga, Matteo Salvini, quien causó la ruptura del gobierno al exigir elecciones la semana pasado, volvió a arengar a los legisladores. “Hoy en la Cámara entendí que hay una aversión contra Matteo Salvini. Italia no merece un gobierno amontonado, parado contra Salvini... No temo, por el contrario”, afirmó al exponer en el Senado, en el cierre de la sesión.

“Solicito el voto del presidente Mattarella”, añadió el viceprimer y ministro de Interior. “El camino principal son las elecciones” y Mattarella “tiene que reafirmado”, insistió.

Conte tuvo duras palabras para Salvini quien, de acuerdo a analistas, lleva meses haciendo actos públicos para preparar el golpe final al gobierno de coalición y buscar él liderar el Ejecutivo en solitario.

“Asumo la responsabilidad ante el país, dado que a Salvini le falta ese coraje y demostró falta de lealtad”, anunció el premier ante los diputados pocas horas después de haber anticipado su renuncia ante el Senado. “El gobierno se acabó”, había dicho en la Cámara alta en un discurso enérgico, claro y directo, interrumpido por aplausos y gritos de protesta.

“Italia no necesita gente que pide plenos poderes sino líderes con sentido de responsabilidad y de las instituciones”, afirmó Conte al hacer una referencia a los plenos poderes pedidos por Salvini y sobre todo por Benito Mussolini en 1922 y que terminaron en el fascismo.

Al ahora exaliado del M5E -al que él pertenece- lo acusó de haber remado siempre en contra del Gobierno pactado. “En muchas ocasiones invadió el campo de otros ministros, los criticó y quebró la unión del equipo de gobierno”, resumió el primer ministro.

El complicado acuerdo entre la Liga y el M5E se quebró definitivamente después de la crisis desencadenada el 8 de agosto por Salvini, al pedir elecciones anticipadas.

Arremetida

Por su parte Salvini, con el cargo aún de ministro del Interior, respondió con un discurso con tono de propaganda desde los escaños de su partido y en varias ocasiones fue interrumpido.

“No me arrepiento de nada”, dijo, tras gritar que representa a “un pueblo soberano”, que “no teme nada”, “libre”, suscitando la ira de buena parte de los senadores.

“Hace semanas, creo meses, que ya pensaban en cambiar alianza”, acusó Salvini, al denunciar la posibilidad de que nazca un nuevo gobierno con otra coalición de la que formaría parte el M5E, vencedor de las elecciones del 2018 con el 32% y el Partido Democrático centro-izquierda), segundo con el 18%.

La crisis desatada en pleno verano, no solo generó preocupación por la estabilidad económica, sino que terminó por acercar a dos formaciones políticas hasta ahora rivales, una alianza que podría frenar el impresionante avance de Salvini y su política de extrema derecha.

La renuncia de Conte, un abogado sin experiencia política, abre una fase política delicada, marcada por las negociaciones. En una carta abierta, el otrora abogado cercano a la izquierda, aclaró su posición, contraria a la política antiinmigración de Salvini.

“Conte es una perla rara que Italia no puede perder”, escribió en Facebook Luigi Di Maio, líder del M5E.

Por su parte, Mattarella deberá explorar las posibles salidas a la crisis a través de consultas con las fuerzas políticas y no se descarta que invite a Conte a formar un nuevo gobierno con otros aliados. Varios dirigentes históricos de centro-izquierda de distintas corrientes consideran que hay que aprovechar la ocasión para formar un gobierno sólido, de corte progresista, con el apoyo de la Unión Europa (UE).

En tanto, la Bolsa de Milán reaccionó a la incertidumbre con pérdidas en torno al 1,1%.

También registró números rojos el diferencial entre el bono italiano y el alemán a 10 años, la forma de medir el riesgo en Europa, que aumentó este lunes a 204 puntos básicos, aunque llegó a tocar los 218 puntos a lo largo del día, informó ayer el diario español El País.

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