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Centurión rompió el silencio, mostró arrepentimiento y pidió una tregua

El delantero de Racing reconoció su error de haber empujado al entrenador Coudet y confesó que le quiere pedir disculpas. "Mandarme a Reserva fue un castigo y lo cumplí", agregó.

El partido que Racing perdió con River en el Monumental detonó una bomba que aún no fue desactivada, aunque sí alejada para que no haga daño. Aquella tarde, cuando el entrenador Eduardo Coudet llamó a Ricardo Centurión para ingrese al campo promediando el segundo tiempo, el futbolista, visiblemente molesto, lo empujó para que se alejara mientras el técnico le daba las últimas indicaciones.

La imagen recorrió el mundo y Centurión fue separado del plantel profesional por mala conducta. Estuvo unos días entrenando con la Reserva y luego decidió intimar al club para que lo devolvieran al plantel profesional.

Y este domingo, en una entrevista al canal TyC Sports, rompió el silencio.

"Chacho (por Coudet) no se merecía que yo lo empuje. Me la agarré con el que no debía. Son cosas que se arreglan puertas adentro y me queda como enseñanza", comenzó.

Luego, se mostró consciente de su error y de lo que pretende para el futuro. "Tengo que arreglar las cosas y que todo se ponga en su lugar, más allá de que siga o no siga en Racing", aseveró.

Además, intentó explicar y justificar su conducta aquella tarde del Monumental: "Soy un pibe que cuando no juega tira siempre para adelante, pero este caso fue particular. En la entrada en calor me puteaban hasta los mudos y sentía que el partido iba a ser para dar una muestra de que podía retomar mi nivel".

Pero contó que pronto se dio cuenta de su error cuando "Al otro día, cuando se mediatizó todo, me dije '¿qué carajo hice?'" y confesó: "Lloré puertas adentro. En un momento se me cruzó por la cabeza largar todo pero no se lo dije a nadie".

Me la agarré con el que no debía. (Ricardo Centurión, sobre el incidente con Eduardo Coudet)

A continuación llegó una fuerte autocrítica cuando explicó: "Para algunas cosas soy grande y para otras un pendejo boludo. Quiero jugar en las mejores ligas y jugar un Mundial, pero haciendo estas cagadas es imposible".

"Mi familia me dio vuelta la cara como si yo hubiera matado a alguien", contó luego entre lágrimas.

Sobre el final de la entrevista, el futbolista pidió una tregua. "Me gustaría hablar cara a cara con Coudet y pedirle perdón mirándolo a los ojos". "No me sentiría campeón en Racing, más allá de que ayudé mucho. Fui parte, pero no me siento completo, porque soy yo el que lo arruiné", concluyó.

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