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Cepo: potenciará aún más los desequilibrios

La mayoría de los comunicadores sociales, así como muchos economistas y casi todos los políticos, sostienen que “endurecer el cepo era la única salida”. Este argumento pivotea sobre dos pilares: no se pueden perder reservas, ni dejar que el dólar suba. Buscan controlar precios y cantidades al mismo tiempo, lo cual no puede terminar bien y va a terminar muy mal.

Primero, y ante todo, el cepo es un recorte a las libertades individuales. Nos impiden tener lo que deseamos (dólares) y nos obligan a quedarnos con lo que no queremos (pesos). El cepo impide que protejamos nuestro poder adquisitivo. El CEPO procura cobrarnos más impuesto inflacionario en favor de la casta política.

El cepo es una intervención triangular del Estado. O sea, es una intervención a través de la cual el Estado prohíbe u obliga a hacer en determinadas cantidades una operación de compra y venta de dólares a terceros. Como toda intervención estatal, el cepo está construido sobre una mentira. Los burócratas te veden que el cepo es para no perder reservas, cuidar el balance del BCRA e impedir que el dólar suba y haya más inflación, pero hacen todo lo contrario: continúan emitiendo pasivos (monetarios y no monetarios remunerados), deteriorando el patrimonio neto de la autoridad monetaria y, por consiguiente, estimulando la caída de la demanda de dinero, el apetito por el dólar y la inflación.

Con el cepo, los burócratas del BCRA están intentando poner un precio mínimo para el peso y un precio máximo para el dólar, sobrevalorado (subvaluando) el peso (dólar). La gente correrá a sacarse los sobrevalorados pesos de encima, intentando cambiarlos por dólares “oficiales” artificialmente baratos. Con cepo más duro, la demanda de pesos (dólares) caerá (crecerá) más. Los agentes económicos se volcarán crecientemente al mercado paralelo. Tanto el dólar paralelo como la brecha cambiaria están condenados a tener tendencia alcista y alimentar una mayor caída de la demanda de dinero, que es el principal problema de la economía argentina. A cepo más duro y más prolongado en el tiempo, más probabilidad de hiperinflación y de mayor desplome de la economía real.

Las subas del dólar paralelo y de la brecha cambiaria son la contracara del aumento del exceso de demanda en el mercado cambiario. En un marco de equilibrio general, este mayor exceso de demanda en el mercado cambiario tiene como contrapartida un mayor exceso de oferta en todos los restantes mercados de la economía. Crece el exceso de oferta de dinero por caída de la demanda de pesos, lo cual se traduce en mayor convalidación monetaria y más caída del poder adquisitivo del peso; o sea, más inflación. Ahora bien, si el BCRA hecha nafta al fuego y emite más pesos (lo más probable), dicha expansión monetaria retroalimentará y potenciará aún más la caída de la demanda de dinero, con lo cual el desequilibrio, la convalidación monetaria, la pérdida del poder adquisitivo del peso y el proceso inflacionario recrudecerán más de lo que ya iban a recrudecer. La probabilidad de hiperinflación crece.

El exceso de oferta en el mercado de bonos hace que el precio de los bonos caiga y el costo de capital suba. Esta suba de la tasa de interés deprimirá aún más la inversión, contrayendo todavía más la oferta agregada, destrozando (aún) más el nivel de actividad económica. De seguirse por esta senda, los números “reales” del próximo año serán marcadamente peores. Como contrapartida del (aún) peor nivel de actividad, la demanda de trabajo y el empleo caerán más. El desempleo aumentará. La consecuencia será un mayor deterioro del salario real. En este contexto, la pobreza e indigencia aumentarán más, y las presiones sociales crecerán. ¿Qué pueden hacer los políticos ante este escenario? No sería descabellado pensar que aumentarán la asistencia y los subsidios. Dado que no tocarán el gasto, serán más impuestos y/o más emisión monetaria. Ambas cosas son veneno para el nivel de actividad y la demanda de dinero. En este marco, es lógico también pensar que el cepo seguirá. O sea, es lógico esperar más daño para la macroeconomía.

En definitiva, el cepo reafirma la lógica de los últimos 12 años. El cepo es otro eslabón adicional en la cadena “más de lo mismo”, pero como se acumulan costos sobre costos, los resultados son cada vez peores. Los resultados de un cepo K 2020 serán mucho peores que los resultados del cepo K 2015. No debe extrañar. La infección colectivista es cada vez mayor.

(*) Profesor titular UB, adjunto UBA y director E&R.

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