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César Martucci: "La unidad puede existir sin que yo sea presidente"

Los tres puntos fundamentales son la modificación del estatuto para que deje de ser presidencialista; la Bombonera se reforma pero se queda en La Boca y apostar a las inferiores y comprando los jugadores necesarios.

Los plazos se van acortando. Las elecciones en Boca serán el próximo 8 de diciembre y los candidatos a presidentes están ultimando detalles.

Sin embargo hay un hombre que sigue pugnando por la unidad, intentando convencer y convocar tanto con gente del oficialismo como de la oposición. Se trata de César Martucci, quien fuera secretario general del club entre 2011 y 2015 y por un tiempo hombre fuerte a cargo del fútbol profesional, que sabe que el tiempo resulta tirano y que lograr la unión que pugna es cada vez más difícil.

Pretende ser presidente, pero acepta que “Boca es más importante que todos nosotros” y entiende que “sólo detrás de una candidatura se puede convocar a la unidad en el club”. No obstante afirma que dicha unidad puede existir sin ser él presidente. “No se puede plantear el objetivo de unificación y plantear como condición sine qua non ser uno presidente”.

Lo que tiene claro son los tres puntos esenciales para el consenso: 1) El estadio: la Bombonera no sale de La Boca; 2) la forma de gobierno: modificación del estatuto para que deje de ser un club presidencialista ; y 3) el fútbol: apostar más a las divisiones inferiores y comprar lo necesario.

P.: ¿Esa unidad que plantea abarca también al oficialismo?

C.M.: A Algunos miembros del oficialismo. En Boca todos tenemos relaciones con todos. Hay agrupaciones oficialistas con las cuales yo compartí durante cuatro años el gobierno de la institución y tengo contactos y vinculación con todos. Se que algunos comparten estos tres objetivos que planteo, pero el tema son las formas, porque todavía no logramos ni la unidad de la oposición ni la unidad de la totalidad del club. Hoy, ninguna de las dos cosas están encaminadas. Si bien es cierto que la convocatoria a elecciones recién se hizo ayer, el próximo 20 será el cierre de las listas. Serán 15 días de mucho diálogo político. Mi objetivo sigue siendo la unidad de todos, de lo contrario habrá que conseguir la unidad de la oposición.

P.: ¿Es una traba o un impedimento que el macrismo esté enquistado en la política del club?

C.M.: Si dijera que la política nacional nunca ingresó en el club sería un necio. Lo que pasó es que la política comenzó a tener un volumen distinto para Boca a partir que un presidente del club se convirtió en presidente de los argentinos. Boca fue el trampolín para que Macri llegue a ser el presidente de la Nación. A partir de ese hecho, independientemente de nuestra voluntad, surge una politización de la situación. Ahora cuando se mezcla la política del club con la elección nacional es más profusa esa intervención y esa penetración porque en este momento hay una suerte de dos planteos: por un lado el macrismo que quiere retener el poder y por el otro lado el “no macrismo” que pretende quedarse con el poder.

P.: ¿Y a usted de que lado se lo ubica?

C.M.: A mí no me interesa el macrismo fuera de Boca, ni me interesa el “no macrismo” fuera de Boca. No hago ese tipo de disquisición en término de pertenencia política. El origen común de todos los dirigentes que hoy están en la disputa pasan por la existencia del macrismo. Amor Ameal fue miembro de Comisión Directiva de Macri cuando Mauricio fue presidente y luego fue vicepresidente de Pedro Pompilio, que era la lista avalada por el oficialismo macrista de ese momento. También José Beraldi formó parte de la Comisión con Macri y yo fui secretario general del club. De manera que hoy no hay candidatos que no hayan transitado la vida política de Boca junto con Macri.

P.: ¿Habló o se reunió con Macri?

C.M.: No, ninguna de las dos cosas. Además hay que ser claro. El Presidente de acá al 10 de diciembre tiene muchos problemas como para dedicarse a una lista de Boca. Hay rumores que iba a encabezar la lista oficialista o que la iba a integrar, pero la verdad que la problemática que tiene que afrontar en el proceso de transición democrática es bastante compleja como para dedicarse a un tema menor como sería un club deportivo.

P.: Hay directivos que esperan la bendición de Macri...

C.M.: Yo no espero la bendición ni de Macri ni de nadie. Estamos grandecitos como para asumir una responsabilidad. Los que nos tienen que depositar su confianza son los socios. Yo no creo en el dedo mágico de nadie.

P.: ¿Cómo se lleva con Macri?

C.M.: Desde que asumió la presidencia nunca más volví a hablar. Tengo mucho diálogo con Angelici, pero con Macri no. Es más cuando mi partido, el radicalismo, se decidió aliarse en Gualeguaychú con el PRO, yo voté en contra y perdimos 130 a 110. Yo tuve diálogo con Macri dentro del club. Fuera de lo deportivo no tengo diálogo con el Presidente.

P.: Hablemos de los tres puntos de su candidatura.

C.M.: Primero la política. Boca es demasiado grande como para ser dirigido por una sola persona. El estatuto del club es muy presidencialista e independientemente de quien lo gobierne, el presidente debe terminar definiendo muchas cosas porque así lo establece el estatuto. Por lo tanto hay que establecer un estatuto con potestades más amplias para los miembros de la Comisión Directiva. Que no esté en la voluntad del presidente sostenerlo o no a un directivo. El socio lo tiene que elegir directamente. Pero claro…para modificarlo se necesitan 2/3 y no se consigue nunca si no hay una lista de unidad. El próximo mandato debería de ser de 3 o 5 años pero descalzándolo de la elección nacional. Ese tema lo resolveríamos en dos minutos si hubiera unidad.

P.: El estadio es el segundo punto.

C.M.: El tema del estadio si lo politizamos no lo resolvemos y para ello debemos acordar todos. Primero, el estadio se queda en La Boca. La Bombonera debe refaccionarse y hay una propuesta de un arquitecto esloveno, que es discípulo del que diseñó nuestro estadio, para ampliar el 25% de la cancha. Pero además de eso, como la Bombonera fue construida modularmente, puede demolerse modularmente y reconstruirse de la misma forma. No se puede hacer convivir una cosa nueva con una de 80 años. De esta forma podríamos tener un estadio con capacidad para más de 20.000 personas de las que hoy tiene.

P.: Y el tercer punto es el fútbol.

C.M.: En la parte futbolística, Boca corre detrás de las urgencias y eso nos hace comprar un plantel cada año. Nosotros renovamos plantel y técnico cada vez que perdemos la Copa Libertadores. Es una recurrencia. Estas urgencias deportivas están vinculadas a lo político. Si una Comisión no gana la Copa pone en juego su gobernabilidad porque el socio quiere éxitos deportivos. Pero esto se resuelve también con la unidad, con los mejores hombres de cada lista. Todos queremos ganar la Libertadores, pero la realidad indica que aplicando el mecanismo que utilizamos hasta ahora de comprar jugadores, lo más probable es que sigamos sin ganarla. Por eso lo que planteo es parar la pelota con salir a buscar refuerzos afuera. Es mentira que Boca pueda romper el mercado. Ningún club argentino lo puede hacer porque los jugadores que están por encima de la media no vienen a jugar al fútbol argentino; simplemente porque saben que nuestro fútbol no los pueden pagar. Más allá de que Boca tenga un superávit favorable en términos económicos y financieros, no le alcanza para competir de ninguna manera en el mercado internacional. Entonces hay que darle espacio y desarrollo a los chicos de las inferiores. Hay que ser cuidadoso con las compras y comprar aquello que nosotros no podemos generar desde las inferiores.

P.: El oficialismo y Ameal dicen que apalabraron a Riquelme para que integren sus respectivas listas…

C.M.: Nadie lo tiene apalabrado. Yo no me atrevería decirle a Riquelme lo que tiene que hacer. Él decide si quiere participar en la vida política de Boca, con quién y de qué forma. Eso lo decide Riquelme y ningún otro más que él. Voy a ser respetuoso de la decisión que adopte y no me animo ni me siento con autoridad para decirle lo que tiene que hacer.

P.: ¿Qué pasará con Tevez?

C.M.: Yo a Tevez lo quiero siempre en mi equipo si él me dice que está para jugar. Además, me gusta cómo se manejó este tiempo en el que no le tocó ser titular. Sumó para el grupo. Supo ser líder. Pero él debe decir qué es lo mejor para Boca, que en definitiva es lo que más importa. No hablo con Tevez y no sé cómo se siente. Hoy no puedo evaluar cómo está, pero sí sé de su honestidad. Por eso él debe definir si está o no para seguir jugando.

Martucci no lo puntualiza, pero sostiene charlas permanentes con los candidatos opositores Jorge Amor Ameal, José Beraldi y Víctor Santa María. El objetivo es convencerlos que la unión es lo mejor para el futuro de la institución.

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