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Charlas de quincho

Los abundantes quinchos de hoy inician con una paradoja electoral que involucra a notorio juez, y que constituyó el tema central en el cumpleaños de la presidenta de la Cámara de Senadores, la más importante peña kirchnerista de la semana que pasó. Siguen, deportivamente, con el retorno del fútbol a La Ñata, donde el sonriente gobernador bonaerense declaró tener el "pase libre" (claro, sólo en el balompié). Y en la enjundiosa celebración de más onomásticos nos fuimos al de Gabriela Michetti, que resultó restringido por gripe, aunque rico en infidencias y conjeturas. Todas ellas se las contamos al lector. De allí viajamos a Mendoza, donde asistimos a la peña radical por el lanzamiento de la campaña de Julio Cobos como diputado, y terminamos en Venecia, por supuesto, con arte y política. Veamos.

¿Acaso Zaffaroni no es juez? ¿Acaso la ley sólo les exige a los candidatos al Consejo de la Magistratura los requisitos para ser diputado nacional? ¿Acaso, entonces, Zaffaroni no podría ser candidato a consejero en las listas del oficialismo en octubre? Este extremo dialéctico dominó el principal quincho kirchnerista de la semana, que sesionó en el local El Cortijo, de Florencio Varela, para honrar el cumpleaños de la presidenta del bloque oficialista de senadores Cristina Fioramonti, que es la mujer de Carlos Kunkel, uno de los comisarios políticos del oficialismo en la Cámara y a quien todos escuchan porque suele transmitir los mensajes de Olivos. Fue el martes, y ese día ninguno de los presentes conocía nada del cambio de gabinete que se anunció el jueves por la noche; estaba en esa cena, que consistió en empanadas, asado y un animado número de cumbia para 200 personas que pagaron tarjeta con destino benéfico, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, que hablaba de sus responsabilidades en esa cartera sin saber que pocas horas más tarde echarían sobre sus espaldas la agenda más caliente del Gobierno, la seguridad. Por eso, el grueso de la asistencia se dio a especulaciones y a formular deseos ocultos, desconociendo también todos que, el viernes, dos jueces federales de la provincia de Buenos Aires suspenderían las elecciones de consejeros, que son la clave de la estrategia kirchnerista para nacionalizar una elección que, de otra manera, se provincia-liza en 24 distritos y le quita protagonismo al Gobierno nacional -es decir, Cristina de Kirchner- en la campaña. Eso explica que, de los diputados presentes, fuera Jorge Landau, apoderado del Frente para la Victoria, quien concentrase la atención a la hora de las preguntas de los comensales que trataban de huir del volumen de la cumbia para concentrarse en cuestiones sesudas. Una de ellas, quién iría en la lista de consejeros por el oficialismo, si es que esa elección ahora suspendida se efectivizase.



El decreto que convoca a esas elecciones agregó condimentos jugosos, como explicó Landau a un nutrido auditorio, en el que estaban, además de Puricelli, el ministro de la Corte de Justicia Luis Genoud -quien fue ministro de Seguridad de Felipe Solá en la provincia-, los intendentes Julio Pereyra, Francisco Gutiérrez, Daniel Di Sabatino (San Vicente); los diputados Graciela Giannettasio, Héctor Recalde, José María Díaz Bancalari, Teresa García, el rector de la universidad local Arturo Jauretche Ernesto Villanueva y el legislador porteño Juan Carlos Dante Gullo -a quien le distrae mucho el sueño la gerencia de su local Los Octubres, un restorán temático del peronismo y otras banderas más o menos insurgentes que se referencian en ese mes emblemático- que frecuentan personajes de todos los signos, como Alfredo Scoccimarro y Moisés Ikonicoff, a quienes se los vio este fin de semana recorrer la memorabilia, y el boudouista secretario del Senado "Juanchi" Zabaleta. El principal, que la lista de candidatos a consejeros que presenten los partidos debe estar encabezada por el reglón de los académicos -por encima de jueces y abogados-. Todo un desafío para los responsables del marketing electoral, porque se presume que los académicos son juristas, profesores e investigadores de derechos de las universidades, padrón en donde no hay muchas estrellas, salvo quienes, además, hacen política. Como se trataba de un quincho político en tiempos electorales, la charla se resolvió en una quiniela de nombres y saltó allí el de Zaffaroni, seguramente el jurista de mayor prestigio que puede identificarse con el kirchnerismo. Es juez, concluyó la mesa no sin dudas, por lo que implicaría que eso ocurriera, y podría ir en la lista de magistrados, pero como es profesor en la universidad en el área del derecho penal, en el que ha ganado prestigio profesional, podría encabezar la lista de académicos. Zaffaroni ya ocupó cargos electivos, fue convencional constituyente en Santa Fe en 1994 y convencional porteño en 1994 para redactar la Constitución del distrito. En esos tiempos estaba en el Frente Grande de Álvarez-Solanas y ha anunciado que, en cualquier momento, va a dejar su silla en la Corte Suprema quizá para hacer política. Además, es animador de TV presentando en la emisora oficial un ciclo de cine-joya, tarea que se vio como una forma de popularizar más su figura. 



Hasta ahora, parecía número puesto para esa lista el exministro León Arslanian, a quien Cristina de Kirchner tentó varias veces en vano para ser ministro de Seguridad, pero la especulación sobre Zaffaroni parece dejarlo fuera de la cancha. De todos modos, el grupo de peronistas que compartió la fiesta de Fioramonti, como el resto del Gobierno, actúa con la convicción de que esa elección no se hará porque terminará de frenarla la Corte Suprema cuando resuelva el "per saltum", que no tardará en llegar. Hoy está prevista una reunión en el Ministerio de Justicia con los apoderados del PJ, asesores de Julio Alak y abogados de la Procuración del Tesoro para redactar la apelación a los fallos de los jueces que suspendieron esa elección en todo el país. Hay mucho tiempismo en estas decisiones de quienes pelean este asunto, el más importante de cara a las elecciones. Cualquier decisión debe ser efectiva -todos imaginan una resolución de la Corte- antes del 12 de junio, es decir, dentro de nueve días, que es cuando cierra la presentación de alianzas. Se ha dicho que el plazo era antes del 22 de este mes, cuando cierra la presentación de candidatos a las primarias, pero si la Justicia deja pasar el día 12, el partido que se haya presentado puede invocar, en su favor, que le corre ya un derecho y podría defender mejor su posición.



¿Scioli, con el pase libre? Se mortificó el sciolismo con las frases de Cristina de Kirchner en Lomas de Zamora sobre los intocables en las críticas al oficialismo, a quienes no aparecen en los momentos difíciles y quienes quieren tener un millón de amigos. Hay un formato instalado en cierto sector de la opinión pública sobre las relaciones entre la Presidente (y antes Néstor Kirchner) y el gobernador que hace que esas expresiones alimenten una leyenda a la que hay que oponer otras constancias, como que Daniel Scioli es socio fundador del kirchnerismo al que le aporta el peso de su imagen y los votos del principal distrito de la Argentina. No es fácil que eso se vea, porque las dos partes de la fórmula que integra el ADN de oficialismo logran su conveniencia cuando la explotan para ganar adeptos en sus respectivas "constituencies", una forma elemental y obvia de sumar por ventanillas separadas al mismo proyecto. Por eso se entusiasmaron algunos de la oposición, y del oficialismo, cuando leyeron que Scioli no rompe, algo obvio porque habría que demostrarle al gobernador, y a Cristina, cuál sería la conveniencia de esa quimera con la que sueñan contradictores del kirchnerismo -y algunos antisciolistas K-. De eso se habló mucho en La Ñata, santuario al que volvió el fútbol porque en la noche del sábado jugó el equipo con Deportivo Riestra y logró un apabullante triunfo que hizo recordar que, al menos en materia del fútbol, Scioli tiene el pase libre. Lo explicaban, entre bromas y veras, los entornistas de la casa, porque el torneo que juega La Ñata es la segunda división oficial de la AFA, es decir, que el gobernador está registrado, en la categoría Fútbol de Salón, que es fútbol para todos como los otros campeonatos que se hacen según la reglamentación de la AFA y la FIFA. De ese modo, Scioli es jugador federado, con carné, y nadie sabe hasta ahora quién es el dueño de su pase. Seguramente que no es Cristina de Kirchner, y entre sonrisas Scioli responde que el dueño es él y que en todo caso pueden considerar que tiene el pase libre y que se puede anotar donde sea. Ser jugador federado tiene sus implicaciones, por ejemplo, que cualquier entuerto deportivo que enfrente debe resolverse según las reglas internas de la FIFA, es decir, en el tribunal arbitral que funciona en Suiza y cuyas determinaciones no pueden ser contradichas por ninguna legislación nacional, so pena de que la asociación nacional, en este caso la AFA, sea desafiliada. Ésos son fueros, no los que tienen los políticos, se brindaba con ironía en La Ñata. 



Había en esa casa otros motivos de tranquilidad, más allá del ceño fruncido de algunos por lo que entendían fue un ataque de la Presidente que entra, creen, en el formato de la agria convivencia que suele darse en el peronismo. Que Scioli sea de los que no aparecen parece una ironía, cuando al gobernador se le suele reprochar una sobreactuación de sus intervenciones públicas, que ocurren hasta cuando hay costos que pagar, como estar en un pozo al que cayó una chiquilla o en accidentes ferroviarios. Por eso, los optimistas le quitaban trascendencia al incidente de escenario en Lomas de Zamora porque, además, le dio la oportunidad a Scioli de aferrarse al Gobierno en declaraciones que inundaron los diarios del domingo. Además, y eso tenía para algunos el aroma de una victoria cuyos festejos amortiguaron, en el mismo día, en ese palco presuntamente discordante, el Banco Central le autorizó a Buenos Aires suscribir Letras por $ 1.700 millones, un auxilio demorado que no le cambia totalmente la suerte a la Tesorería provincial, pero que es una señal de ayuda que, de haber inquina desde Nación, no le hubiera costado pisar en la sesión del jueves el directorio del Central. Y también en el mismo día rodó la cabeza de Nilda Garré, que había dedicado buena parte de su gestión a combatir a la que Scioli y Ricardo Casal tienen en el área de seguridad. Tampoco le cambia la vida eso a la gestión provincial, pero que, en plena campaña, saquen del medio al principal adversario ideológico en ese terreno que domina en la opinión pública es casi un regalo a medida, inesperado, que tiene también motivos en la lógica interna del gabinete nacional, pero que es un triunfo de la posición sciolista. Si fuera posible un balance público de la semana que pasó, el gobernador puede anotarse un triunfo por lo menos tan auspicioso como el 10 a 3 ante Riestra, que le permite al equipo de La Ñata mantener la punta en la categoría y soñar con el ascenso a la Primera A; del fútbol de salón, claro.



Fue semana de cumpleaños de damas de la oposición que se celebraron en cuotas, quizá porque se referencian en tribus que si se juntan a todas en alguna fiesta, pueden estallar chispazos poco oportunos en la previa de las elecciones. Una fue Gabriela Michetti, que cumplió el martes, pero evitó fiestas porque un compromiso de gripe la encerró en su casa de la calle Pasco. Por allí transitó durante la semana multitud de amigos que la saludaron de a uno, charlaron lo que debían y dejaron sus regalos (el principal, un voucher para una semana de descanso en Las Toninas que le dio su novio, Pablo Tonelli, que es uno de los tantos Pablo Tonelli que hay hoy en la vida pública; el otro es diputado, pero no es novio, ni regala nada). En ese transcurrir de las visitas se fue urdiendo la trama del PRO ante las elecciones, que puede verse hoy como un laboratorio de conductas que ilustra sobre la cintura por la que pasa esa fuerza, pero también sobre el destino de muchas formaciones nuevas, como el macrismo. Para la anécdota, parece terminada la posibilidad de una incorporación de Roberto Lavagna a las listas del PRO porteño. El exministro resolvió acogerse a las estructuras de otro exkirchnerista como Hugo Moyano para ser candidato a senador nacional por Capital. La muerte del sueño lavagnista se escuchó en la calle Pasco este fin de semana, no cerró la buena relación del exministro con Mauricio Macri, que seguirán conversando, pero enfrenta al PRO al hecho de perder la sociedad formal con quien hoy tiene mejor intención de voto en el distrito y obliga al partido a confiar más en la estructura que en el carisma de los candidatos. Eso afirma a Michetti como postulante a la primera senaduría, en quien confía el macrismo para zanjar su principal drama hoy: la tensión entre el crecimiento del partido y la pérdida de la identidad. Si Macri se avenía a la asociación con el peronismo disidente de la liga Lavagna-Moyano-De la Sota, su partido terminaría, especulan los estrategas del PRO, siendo una fracción del peronismo. Se miran en el espejo del Frente Grande, que llegó a ser dominante a mediados de los años 90 cuando fue la reforma constitucional, pero terminó siendo, como hoy, un apéndice del peronismo del cual quería diferenciarse. Lo mismo le ocurrió a la UCeDé, cuando terminó abrasada por el peronismo en función de la cercanía de sus dirigentes con el ciclo Menem. En todo caso, creen los del PRO, ese peronismo debería sumarse al macrismo, algo que por ahora no se ve.



Esa candidatura de Michetti busca ahora complemento. El formato original preveía como segundo del ticket a Federico Pinedo, que tiene mandato de diputado hasta 2015 y sostiene la identidad conservadora del PRO en el distrito, donde esa mezcla le ha convenido, entre otras cosas, para mantener a raya a las tribus del peronismo (línea Ritondo-Santilli) y el radicalismo (el pascualismo y el nosiglismo) que forman parte de la alianza que gobierna el distrito sin discusión ya por dos mandatos. Esa tira, opinan sin embargo los marketineros del Pro, la sostiene Michetti y podría buscarse un voto distinto en figuras como la de Martín Lousteau, ex ministro kirchnerista a quien mandó a medir Jaime Durán Barba, y dice que no le fue mal. "Mirá que fue el autor de la 125", le dicen, y responde: "De eso ya no acuerda nadie, y Martín puede atraer a un votante joven, que prefería el formato prolijo del debut de Cristina como Presidente, cuando Pinedo arrastra un voto que Michetti ya aporta ella sola". Lousteau en la lista, como una amistad manifiesta con Lavagna aunque vaya por otra nómina, podría permitir un acuerdo parlamentario previo a las elecciones para llamar a los votantes a apoyar una agenda legislativa sostenida por varios partidos y no tanto alianzas formales que sí deberán hacerse para 2015 cuando se elijan cargos ejecutivos.



Para las candidaturas a diputado nacional, esos estrategos buscan a alguien que pueda bancarase la pelea con el adversario más fuerte que deberán enfrentar, que es Elisa Carrió. No sobran quienes quieran o puedan pelearse con ella en debate con éxito y hasta ahora la víctima elegida por los macristas es el rabino Sergio Bergman, a quien le atribuyen un perfil ante el cual los fuegos de "Lilita" puedan entibiarse. No pelean agenda distintas y Carrió sabe respetar ciertos fueros, como los de la fe, propia o ajena. El mismo parecer gana al kirchnerismo, que esta semana que pasó empezó a hacer circular el nombre de Jorge Taiana como candidato a primer diputado, porque es un hombre sólido y sereno al que Carrió tampoco querrá hostigar más de lo necesario. Lo que sí preocupa al macrismo que pasa por la calle Pasco es alguna firmeza que impida la dispersión de la actual mayoría del oficialismo en la Legislatura porteña. Los legisladores dependen de la lista completa y la necesidad de mantener la primera minoría en la legislatura es clave para los dos últimos años del mandato de Macri y los dos primeros de su sucesor, si ese cargo lo mantiene el Pro en 2015. Todos recuerdan que la suerte de Aníbal Ibarra se jugó no tanto por sus responsabilidades en Cromañón - que la justicia no le atribuyó al punto que ni fue procesado por esa tragedia - sino porque al comenzar el segundo mandato tenía apenas cuatro legisladores propios. Contradecía la ley de la política criolla que dice que si no tenés la primera minoría, por lo menos en tu legislatura te van a encontrar la forma de destituirte. En esa cámara el macrismo no tiene estrellas, salvo esa de dimensión moderada que es Bergman. Debe renovar el ex grossista Helio Rebot - el hombre cuyo voto sepultó a Ibarra - y el radical-angelocista Martín Ocampo. Y otras figuras que podían sumarse a la categoría en realidad quieren más. Federico Sturzenegger dejaría el Banco Ciudad pero por una diputación nacional, mientras que el radical Andrés Delich quiere ir de segundo senador debajo de Michetti. Demasiados regalos para un cumpleaños con gripe.



Con la prisa de decidir los mismos entuertos que el oficialismo (alianzas, candidatos a consejeros con elección o sin ella), los radicales se entregaron a un frenesí de reuniones y giras que alimentaron más que nunca la actividad quinchesca. La hubo, e importante, en Mendoza, adonde viajó toda la grey de la UCR para acompañarlo a Julio Cobos el jueves en su lanzamiento como candidato a diputado nacional. Llenaron un teatro con centenares de dirigentes de todo el país, de Mario Barletta a Ricardo Alfonsín, pasando por Ernesto Sanz, Marcelo Stubrin y delegados de casi todas las provincias. Todo fue fiesta porque creen que pueden ganar las elecciones en ese distrito y se fueron todos a cenar ese día a un restorán de la avenida San Martín, a la vuelta del Selecto, el salón donde fue el lanzamiento. Algunos, como Ernesto Sanz, se apartaron hacia el restorán Sancho, del hotel Cervantes, desafiando el cansancio porque el senador se había venido desde Junín, provincia de Buenos Aires, en micro, para evitar la demora por las obras de la ruta 7 y llegar a tiempo. Tenía un compromiso a solas con un coterráneo, Facundo Suárez Lastra, mendocino que quería discutir con Sanz su lugar en las listas partidarias en la Capital Federal donde quiere ser diputado. Sanz lo entretuvo en anécdotas sobre ese viaje desde Junín, que lo exhibió con la austeridad de un Illia, que continuaría con las giras en micro por el país después de ser presidente. Había estado allí en un congreso de Franja Morada y, cuando terminó, se fue a la terminal a esperar el micro, que se demoró dos horas en salir. Esperando ese ómnibus, empezaron a circular mensajes de texto entre los militantes juninenses que llegaban en más de un centenar para acompañarlo hasta la partida. Con Suárez Lastra hablaron de ese hecho sorpresivo que anunció Sanz que ocurrirá en la Capital, que es la concurrencia a una interna en las PASO de la lista Gil Lavedra diputado y Alfonso Prat Gay-Victoria Donda a la senaduría contra la de Elisa Carrió diputada-Solanas senador. Se agregará, según lo charlado esa noche en Mendoza una lista radical pura con Suárez Lastra diputado-Rodolfo Terragno senador.



Esa concurrencia a las PASO en el mismo espacio explica que Prat Gay apareciera el jueves en una peña de radicales de paladar negro como es la de José Bielicki, que lleva el nombre de Progreso pero sesiona en Lalín. Que este conservador y ex BCRA de Kirchner hablase en tan rancio lugar levantó cierta resistencia entre los habitués de la peña, pero Bielicki logró igual gran concurrencia, especialmente de damas, aunque de cierto nivel etario. Allí buscó la amistad de los radicales con un expediente infalible: elogiarlo a Leandro Despouys, sentado en la cabecera, por las buenas relaciones que tuvieron cuando el auditor apareció en el Central para hacer su trabajo. Le dio toda la información que pedía; Despouys agradeció con un elogio a la tarea del diputado en el Banco. Casi un cierre. 



La Bienal de Venecia tuvo a la artista argentina Nicola Costantino en su papel de Evita con una obra que logró hacer palpitar los corazones peronistas, algunos tan sensibles como el de Amado Boudou, que llegó con su novia; Daniel Santoro, Torcuato Di Tella, Héctor Timerman, Magdalena Faillace y Osvaldo Cornide. Los conocedores de la megamuestra más importante del mundo, ni siquiera se inmutaron cuando pasó Carolina de Mónaco, pero se preguntaban qué hacían tantos cardenales con sus llamativas sotanas caminando por todos lados. En el mundillo del arte se sabe que la Argentina estrenó, con Nicola Costantino representando a Evita, un portentoso pabellón de 500 metros en pleno corazón de la Bienal. Pero se encontró con un nuevo vecino que le robó protagonismo: la Santa Sede que por primera vez llegó para mostrar su arte. En 2011, la presidente Cristina Kirchner recibió las llaves del Pabellón Argentino, cedido en comodato durante 22 años a cambio de 1,9 millón de euros, cifra a la que se debe sumar la restauración. La última Bienal veneciana fue un trampolín a la fama para el joven rosarino Adrián Villar Rojas, ahora se verá qué ocurre con la también rosarina Nicola Costantino.



Entretanto, las rumbosas fiestas venecianas comenzaron en la Punta della Dogana, el imponente edificio que alberga una parte de la colección de arte rabiosamente contemporánea de Francois Pinault, dueño de la casa Christie's y de varias firmas del negocio del lujo. En ese lugar estratégico los 1.500 invitados disfrutaron del cálido risotto "al dente" en una noche fría y lluviosa, como casi todas las de esta semana inclemente. El artista italo-argentino Sebastiano Mauri celebró con una fiesta en un bellísimo Palazzo del Canal Grande, a pocos metros de la Accademia, una exposición que trata sobre las religiones y que llegará este año a la Fundación Proa de La Boca. El grupo de argentinos disfrutó los bocaditos, las distintas pastas y el delicioso helado llamado fior di latte. Estaban Teresa Bulgheroni, Esteban Tedesco, Adriana Rosenberg, Magdalena Cordero, Alberto Sendrós, María Brown, Norberto Frigerio, Matías Duville y María Casado. También circulaban por Venecia Mini Zuccheri, Hugo Petruschansky, Marta Minujín y Ana Rusconi.



Vamos a terminar con un chiste de la línea fuerte. Tres madres charlan sobre sus respectivas hijas de dieciséis años. Una dice:

-El otro día, revisando el placard de la nena, le encontré un paquete de cigarrillos. ¡Y yo ni sabía que fumaba!

La segunda agrega:

-Eso no es nada, querida: el otro día, acomodándole las remeras en el placard, encontré una botella de tequila... ¡Y yo ni siquiera sospechaba que tomaba alcohol!

Finalmente, la tercera no puede evitar el llanto cuando dice:

-Ay, y ustedes se creen que están en problemas... Ayer abrí el cajón de la mesita de luz de la nena, ¡y encontré una caja de profilácticos! ¡Y yo ni sabía que tenía pene!

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