Edición Impresa

Charlas de quincho

Se acabaron las vacaciones para los políticos: regresan todos, empezando por Mauricio Macri, quien debe hacer las valijas para viajar a Davos, donde potenciales inversores le reclamarán explicaciones. En Nueva York, simultáneamente, estuvimos con argentinos que preparan la primera IPO del año de una empresa criolla. P. 2 y 4

Fin de temporada en todas las costas, la del Este y la del Nahuel Huapi. El Gobierno se reacomoda geográficamente en sus oficinas naturales para arrancar el año en dos frentes clave: el Congreso y el exterior. Los estilos de veraneo de los últimos años lo acompañan. Punta de Este y sus satélites ya están pleno proceso de retirada de políticos y empresarios y por eso es que se dio por cerrada la temporada de fiestas y reuniones. Mauricio Macri culminó su retiro con las dos foto-reuniones en Cumelén, la forma que tiene Cambiemos para mostrar unidad en el frente e intercambio de créditos políticos en momentos de confusión. Para eso el viaje de Horacio Rodríguez Larreta (con posterior invitación a subirse a la delegación a Davos; se hizo pública allí pero se sabía de antemano) y María Eugenia Vidal. Ese viaje a Cumelén sirvió para reforzar la idea de Macri trabajando desde ese Camelot sureño, imagen que ya construyó el macrismo. Hay que reconocer que cada presidente tiene el suyo y para Cambiemos "Los Abrojos" parecen no haber alcanzado para cumplir con ese retiro que los Kirchner tuvieron en Calafate, Carlos Menem en Anillaco y Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa en quintas bonaerenses. Quizás por esto último es mejor que Macri arme su "refugio" lejos en el sur. Fuera de estas cábalas que tanto gustan a la política, los últimos días del Presidente en el sur estuvieron dedicados en buena parte a analizar cómo sigue la vida del oficialismo en el Congreso. El Gobierno dio señales fuertes de hasta dónde está dispuesto a llegar para que no le compliquen la gobernabilidad con la firma (digital, como hace Macri casi desde que llegó al poder) del DNU de desregulación de decenas de actividades y áreas de la economía. Ese decreto incluye disposiciones de todo tipo que, de haber pasado por ley del Congreso, hubieran transformado su debate en una guerra de lobbies para uno y otro lado. Esa pelea se zanjó para un solo lado con el DNU, aunque la Justicia ya promete dolores de cabeza para algunas decisiones complicadas que tomó el Gobierno y que impactan directamente en intereses particulares. Es un tema difícil que el macrismo, en esta y otras cuestiones, deberá aprender a manejar en el futuro. Por el resto parece demasiado pronto para afirmar que la Casa Rosada no acudirá al Congreso con mucha frecuencia este año. No solo Miguel Pichetto, sino también los radicales socios de Cambiemos y de Elisa Carrió le pidieron al Gobierno que frenara la convocatoria a extraordinarias de febrero para debatir la reforma laboral. Pidieron al Gobierno parar la marcha hasta reacomodar fuerzas tras las votaciones de todas las reformas, con las heridas que ellas dejaron. Pero en el caso de los socios de Cambiemos hay otro argumento que manejan en la intimidad: ven en una pausa del Congreso la oportunidad para analizar la efectividad de las medidas que toma el Gobierno y armar una agenda de posibles planteos. Es lo que se viene para febrero, junto con la discusión del paso por la Justicia que ya están teniendo los Moyano. Demasiado para lanzarse ya a una reforma laboral, aunque esta sea tanto o más necesaria que la previsional para garantizar un horizonte posible para inversores.

Con estos temas Macri vuelve de vacaciones y con valijas listas de nuevo para partir a la gira que lo lleva a Davos, Moscú con Vladímir Putin y París con Emmanuel Macron. Esa primer escala vuelve a ser clave para mostrarse ante inversones que le reclamarán a Macri explicaciones no sobre lo que hizo en los dos primeros años de su mandato, cuando estuvo en ese foro por primera vez como presidente, sino algo que les interesa mucho más: qué hará con la política local (eso incluye sus alianzas con el PJ y el futuro, tumbero o no, de Cristina de Kirchner), con la inflación que aún no ha podido domar y con las múltiples desregulaciones (muchas más que las que incluyó en el mega DNU) que deberá enfrentar para que el país sea atractivo para inversores. Lo laboral está en esa lista aunque no es lo único. Se lo preguntaron a Macri al principio de su presidencia y ahora volverán a la carga pero con dos años de espera encima. En el viaje a Davos hay un dato que excede al Gobierno pero que obligará quizás a modificar agenda: Donald Trump, como se sabe, participará de ese foro. Será el primer presidente estadounidense que lo hace desde Bill Clinton, ya que a Bush y Obama nunca pudieron convencerlos de ir hasta esa estación nevada. Lo curioso de la participación de Trump, que abre la chance de una bilateral con Macri, es que el norteamericano participará del foro más pro-globalización de planeta, cuando él mismo es hoy el mayor abanderado en contra de la globalización y a favor de cerrar su economía. Que vaya Trump a Davos pasó a ser la principal noticia del foro y que haya o no bilateral con Macri una de las más importantes para la Argentina.

Lejos de Davos pero muy cerca también del frío, Nueva York es base hoy de argentinos que preparan la primer IPO de una empresa argentina este año. Se trata de Corporación América Airports SA que, probablemente hacia fines de febrero, esté colocando en Nueva York unos u$s750 millones. Ese holding nuclea ahora a 51 aeropuertos, muchos de ellos integrantes de Aeropuertos Argentina 2000, pero también otros que la firma opera en el mundo. Para coordinar la operación el propio Eduardo Eurnekian está vigilando la estrategia, aunque él mismo le dijo a la agencia Bloomberg que la campana en el NYSE seguramente la va a tocar su sobrino, Martin Eurnekian, a cargo de la dirección de los aeropuertos, una suerte de paso del cetro de tío a sobrino: "Yo estoy haciendo esta IPO, pero eso no significa que yo esté a cargo". Difícil pensarlo fuera de las decisiones en el futuro. En medio de los 12 grados bajo cero que volviieron a hacer en Nueva York esta semana, hay otras historias que se están contando en la gran manzana y que remiten directamente a guerras de la política argentina que los porteños vieron de cerca. Después de las protestas que hubo por el retiro de las estatuas del General Lee en Charlottesville, el alcalde neoyorkino, Bill De Blasio, comenzó a reconsiderar el futuro de algunos monumentos cuestionados que están instalados en la ciudad. Para eso convocó a un comité de especialistas para que hagan una evaluación sobre el listado de esas estatuas e instalaciones. Está claro que allá las cosas no se hacen a los tirones como en Argentina. Es el caso, también en Nueva York, de la estatua de Cristobal Colón en Columbus Circle, punto neurálgico de la ciudad. Ese monumento, que tantas veces miró Cristina de Kirchner desde su suite presidencial en el hotel Mandarine Oriental, también suma quejas de pueblos originarios. Pero como en Nueva York todo es distinto, en lugar de avanzar con pico y pala como en el caso del Colón porteño, y recordando que el monumento neoyorkino había sido erigido por las comunidades italianas y españolas que en los siglos 19 y 20 en cierta forma eran los inmigrantes que estaban siendo perseguidos, De Blasio decidió dejarlo en su lugar y, para respetar el reclamo de los pueblos originarios, colocar otra estatua cerca para equilibrar el saldo del revisionismo anti-Colón en la ciudad. Para eso el departamento de asuntos cultuales de NY ha destinado 10 millones de dólares para que en los próximos 4 años se cree una obra de arte permanente que rinda honor a las comunidades originarias aún no representadas.

Las socie-dades suelen recurrir al arte cuando el mundo se complica, es una costumbre ancestral que se acentúa en la actualidad. Los artistas tienen más predicamento que los magos y, en ocasiones, por caminos no tradicionales encuentran soluciones inesperadas. Al menos, como se verá en este quincho, pueden deparar gratos momentos. La pintora y astróloga internacional con base en Barcelona, Carmen Galofré, llegó al Uruguay invitada por Amalita Amoedo para derramar su magia por nuestra región. El encuentro en Laguna Escondida, programado por la galerista de ArtLounge, Inés Etchebarne, no defraudó a nadie. Una live sessions de pintura en vivo de la artista Galofré, acompañada por un cuarteto de cuerdas y vientos que interpretó música de Mozart, Beethoven y, luego, temas de jazz y de Piazzolla, logró sacar a los invitados de los motivos de conversación recurrentes: política y economía. Se habló sin embargo de lo ineludible: la política y las finanzas del arte. Allí estaba la argentina Carolina Biquard (presidenta del Fondo Nacional de las Artes), decidida a tomarse un recreo. Y lo logró. Ni siquiera respondió cuando se comentó que el flamante DNU firmado Macri permite a los artistas argentinos llevar 15 obras como equipaje no acompañado y eludir los trámites hasta ayer kafkianos del Ministerio de Cultura y la Aduana de Ezeiza. Las facilidades a la exportación del arte argentino son, en Uruguay, tema del mayor interés. Por esta razón aquí se advirtió rápidamente que el DNU no incluye a fotógrafos ni escultores. Etchebarne respondió entonces que la fotografía circuló siempre libremente por nuestras fronteras, como si no fuera arte. ¿Y la escultura?: el interrogante no encontró respuesta.

En el encuentro, uruguayos, argentinos y europeos disfrutaron de los mejores quesos del Este elegidos por el chef Pedro, del tambo El Talar, un complejo agro industrial conocido en nuestras pampas. Allí estaban los españoles Carmen y Jesús Barbieri; los franceses Pascale Morabito y Christian Carle-Catafago y, de acuerdo con los tiempos que corren, un grupo de mujeres emprendedoras y exitosas: Evangelina Suarez (la primera mujer a cargo de una gerencia regional en Coca-Cola), Ximena Tobías (introdujo la propuesta antibulling en las escuelas argentinas), Romina Levi (diseña la marca Complot), Alejandra Raimundez (supo realizar arreglos florales para Ralph Lauren de Nueva York) y Dominique Parenti, abrigada con un poncho de vicuña sin romper el estilo casual (preside la asociación franco-argentina Marianne que ha comenzado a extender sus fronteras por Latinoamérica). Completaban el grupo Bárbara Bengolea, Miguel Paz, Anna Gancia, Héctor Biolcati, Sebastián Dib, Alejandro Abella (Laguna Escondida), Aline Karagoslu, Vicky Wilson Rae, el coleccionista Luis Parenti, y la prensa uruguaya, Emiliano Cotelo y Mariana Morgan (Canal 12) y Roberto Funes Ugarte, retratado por Galofré. Todos brindaron con un delicioso Vicentín mendocino. Entretanto, a través de internet, un invitado recibió un mensaje del Ministerio de Cultura cuyo asunto anunciaba: "Artistas celebran el decreto que modifica la Ley de Libre Circulación de Obras de Arte". Luego, el ministro Pablo Avelluto citaba en su texto las palabras del expansivo Milo Locket y, seguidamente, a la sofisticada artista Nicola Costantino, que no pinta y realiza obras difíciles de encuadrar en el DNU: instalaciones, fotografías, prendas de vestir, carteras, zapatos y esculturas. Nada, ni siquiera el estridente Locket, logró quebrar la calma de esa noche.

Vamos a terminar con un chiste escolar.

El profesor se para ante la clase de alumnos adolescentes y dice:

- Recuerden que mañana es el examen final. No voy a tolerar ninguna excusa para que no vengan a rendirlo. Sólo podría ser un ataque nuclear, o un accidente personal grave, o la muerte de algún familiar cercano. Pero sólo eso. Ningún otro pretexto será válido.

Entonces, desde el fondo de la clase, levanta la mano el estudiante más revoltoso, y pregunta:

- Profesor, ¿qué diría usted si mañana yo amanezco completamente exhausto después de una intensa noche de sexo?

La clase entera estalla en una carcajada, pero cuando vuelve en silencio el profesor responde:

- No es excusa válida. Podrás dar el examen con tu mano izquierda.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario