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Charlas de quincho

Funcionarios, más tranquilos por el dólar, vuelven a poblar cenas y eventos. Incógnita por orden de la Cancillería para el G-20. El campo espera definición. Gala clave esta semana en el Colón. Parlamentario turco quedó en el centro de la escena y hay crít

Quizás es por la baja del dólar y el ambiente más calmado en lo económico, a pesar de las tasas que aún rondan el 68 %, pero es un hecho que los funcionarios del Gobierno comenzaron a aparecer nuevamente en eventos y galas. Hace tiempo que las invitaciones eran agradecidas a los organizadores, pero las presencias no se concretaban, o a lo sumo, como en el caso de la gala de COAS, aparecía un saludo por video, como hizo esa noche Mauricio Macri. En la cena anual de la AMIA pareció que el ambiente estaba cambiando. Germán Garavano, Gabriela Michetti, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, Jorge Faurie y el secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, dieron el presente. Agustín Zbar también recibió en el Hilton a Daniel Pelegrina, de la Sociedad Rural, Adrián Werthein e Inés Weinberg de Roca. Por las mesas el comentario esta vez no fueron las ausencias de oficialistas de otros tiempos, sino del peronismo que no envió casi representantes. Una de las curiosidades que se conoció allí fue la decisión de Faurie de perdirles a todos los embajadores argentinos en países del G-20 que se abstengan de venir al país durante la cumbre. Eso incluye también a Chile, España y Singapur. Es decir, que ni Fernando Oris de Roa, ni Diego Guelar, por mencionar dos embajadores clave, deberían estar en Buenos Aires justo cuando Donald Trump o Xi Jinping estén en el país. Extraño. Se comentó allí que Guelar intentó zafar de esa restricción ya que pidió una licencia ecológica que le corresponde y avisó que tiene una invitación del Sistema Federal de Medios a un evento el 18 noviembre. Resta por confirmar si existe un cable diplomático del que hablaron algunos esa noche en el que Faurie le negó ese pedido.

Sin duda, las Bodas de Brillante (75 años) de Alpi, conmemoradas con una Gala Lírica en el Colón, constituyeron el hecho social de la semana, y no sólo por su hiperactiva presidente, Teresa González Fernández, "la Colo". Allí estuvieron presentes desde la vicepresidenta, Gabriela Michetti, hasta Mirtha Legrand, diplomáticos, buena parte de las delegaciones del P-20 (capítulo parlamentario del G-20 que sesionó en el país) y varios legisladores como Eduardo Amadeo o Fernando Iglesias, junto al embajador argentino, Juan Archibaldo Lanús. También se vio a empresarios que adhirieron a los festejos, dirigentes políticos como el misionero Humberto Schiavonne y hasta la propia directora del Colón, María Victoria Alcaraz, quien, junto al ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro (h), subieron al escenario. Alcaraz ya se hizo famosa en la administración porteña por ser la funcionaria que menos conflictos lleva al despacho a Horacio Rodríguez Larreta y se le debe reconocer que el teatro está espléndido y con funcionamiento impecable.

Ovación. El director musical del Cólon, Ezequiel Silberstein, saluda al final de la en la gala de ALPI. Bajo el atril, la misteriosa caja colorada.

Mucha lírica, grandes voces, y la orquesta estable dirigida por Ezequiel Silberstein, para escuchar partes de Don Giovanni, Figaro, o Cosi fan tutee, antes del cóctel (reservado a algunos pocos) en el Salón Dorado del primer piso donde reinaron un cebiche excelente y pequeños macarrons. De todas formas, el protagonista de toda la noche no fue ningún argentino, sino un turco que puede terminar generando un conflicto diplomático. La historia dice que desde el P-20 (Parliamentary 20), que se reunió en Buenos Aires del 31 octubre al 2 de noviembre, le pidieron a González Fernández si podía invitar también a los parlamentarios a la función. Así lo hizo y fueron al Colón una serie de representantes, entre ellos Vinali Yildirim, speaker del Parlamento turco y presidente del partido de Erdogan (también ex primer ministro con Erdogan antes de la última reforma constitucional). De los parlamentarios venidos al país con motivo del P-20, el turco fue el de mayor rango.

Una vez finalizado el concierto, Yildirim subió al escenario (algunos argumentan que con autorización, otros que lo hizo por con ayuda de la custodia que lo acompañaba) y se hizo visible al publico (entró por el medio, al abrir el telón). Se puso al frente del escenario con dos guardaespaldas y un traductor con actitud de obediencia. Yildirim dio un discurso cuya traducción fue ininteligible. Al finalizar, le acercaron una gran caja colorada que contenía un "florero" de dudoso gusto, que él inmediatamente le entregó a Silberstain. El director recibió el obsequio con expresión muy extrañada, sin tener la menor idea acerca de qué estaba pasando. Había en la orquesta y en el público también un enorme desconcierto. En cuanto a la "Colo" González Fernández, por la enorme y profesional sonrisa con la que siguió el desarrollo de la escena, pareció que tampoco tuvo idea alguna de qué se trataba. Como siempre ocurre en estas ocasiones, alguna claque inició el primer aplauso al que le siguió el del público reunido en el Colón. Standing ovation para el turco y para el director que se llevó un florero de regalo y dolor de cabeza para la Cancillería, que deberá dar explicaciones en un país como Argentina que ha reconocido oficialmente el genocidio armenio por ley promulgada el 11 de enero de 2007, y en el que Raúl Alfonsín ya lo había hecho de palabra el 1 de septiembre de 1987. La movida de Yildirim, además, sirve de muestra para saber la estrategia que traerá Recep Tayyip Erdogan cuando aterrice en el país.

Explicaciones. Luis Miguel Etchevehere, ante inversores.

A pesar de la insólita irrupción de Macri en el tema fútbol, donde fue criticado de izquierda a derecha por todo el mundo, hubo otro tema que también levantó polvareda, y que tampoco fue justificado a pesar de los variables intentos que ensayaron varios funcionarios, y fue el aumento en el precio de los combustibles, que va por la vez 14 en el año, y que acumula hasta 72% de suba, lujo que casi ningún otro sector puede ostentar, y que pone de muy mal humor a los sectores productivos que hacen ingentes esfuerzos, ya no por crecer, sino por no retroceder. Al menos así se comentaba en el Complejo La Plaza, donde la Fundación Friedrich Naumann conmemoró, en la Sala Picasso, los 35 años de labor que ya lleva en la Argentina. Allí se reunió lo más rancio del liberalismo vernáculo (que ya no es tanto), con muchos oradores a lo largo del día, pero con un plato fuerte prometido para el mediodía, con la presencia -juntos- de dos ex ministros de Economía, Domingo Cavallo y Ricardo López Murphy, lo que hizo que más de uno desafiara la copiosa lluvia de ese día, y se arriesgara a caer en alguno de los múltiples pozos que el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta sigue tapando y destapando en una ciudad que parece literalmente sitiada. Pero el entente de economistas finalmente se frustró por la ausencia de Cavallo (dicen que los médicos no lo autorizaron a salir), lo que determinó un monólogo de López Murphy que, de arranque no más, planteó su "fuerte repudio a la actitud judicial contra Cavallo", para seguir con una serie de conceptos básicos o no tanto. "En lo que pueden resolver los ciudadanos, no debe participar el Estado"; "el principal principio de prudencia es la restricción del gasto", o "la educación en la provincia de Buenos Aires es el mayor fracaso de la administración pública", fueron apenas algunas de las perlitas que fue desgranando, para definir luego que "en las sociedades liberales, las políticas públicas buscan subir la tasa de ahorro; igualar hacia arriba el capital humano; subir la productividad y son, por tanto, la antítesis del ´pobrismo´, pues la libertad está asociada a la libertad", sentenció. También reconoció que "gran parte del liderazgo local está enamorado del estatismo", y que "el Gobierno ´compró´la propuesta de la oposición" de más gasto público y más impuestos. Tampoco fue demasiado optimista sobre el futuro. "Se necesitan 10 años de reformas importantes (laboral, impositiva, etc.), y "la campaña electoral va a ser semejante a la de 2015, ya que no se va a hacer nada, y no se va a proponer nada. Sin reformas es imposible devolverle solvencia al país", destacó. Ya en el break del almuerzo, los corrillos ardían entre dirigentes y empresarios. "Tiene razón el bulldog (López Murphy), si la idea es ahogar a los contribuyentes, entonces ya estamos muy cerca", reconocía un empresario que se fundió en el sector de agroquímicos, y sigue sin poder levantar cabeza.

Regreso. La cena de la AMIA marcó el regreso de funcionarios a eventos. Agustín Zbar, presidente de la organización, junto a Inés Weinberg de Roca.

A su lado, una economista cubana era más lapidaria aún: "Escuchar a Dujovne (el actual ministro de economía) en el Congreso, decir lo bien que están ahora las economías regionales, demuestra que no sabe nada de la producción real".

Un ánimo similar, aunque las quejas siguen siendo con sordina, se vivió en el auditorio de la casa central del Galicia, donde la Universidad Austral, en conjunto con la de Purdue, dieron a conocer una encuesta sobre necesidades de los productores que, si bien muestra un optimismo relativo a mediano plazo, es bastante negativa en lo inmediato, tanto por la cantidad de caída de los arrendamientos, como por los cuestionamientos al costo del dinero y a la presión impositiva para producir. Allí, en un ambiente de inversores, bancos, y empresarios locales, las cuestiones fueron bien puntuales. De hecho, "desde abril no se emite una ON (Obligación Negociable) en Argentina", señaló un hombre de negocios, mientras otros reclamaban el cambio "urgente" del Senasa, organismo de control sanitario del país, y encargado de controlar las exportaciones, entre otras cosas. "La falta de competitividad del país está llegando a la soja, y por eso cae la cantidad de arrendamientos", señalaba otro haciendo dudar cada vez sobre cual puede ser el resultado final de la actual campaña agrícola 18/19. "El remito electrónico para carne ya está listo, pero la AFIP no lo tiene implementado", se quejaba otro, mientras el ahora secretario, Luis Miguel Etchevehere, volvía, una vez más, a pasar revista a lo actuado en el último año. "¿Y en pesca?, resulta que ahora hay que seguir esperando para ver cuál va a ser la política de Bolsonaro respecto de la región", intervenía un tercero, en alusión a las varias para-arancelarias que está aplicando el principal socio del Mercosur, Brasil, a los ingresos de productos argentinos a ese destino, entre ellos la pesca.

Vamos a terminar con un chiste de moribundos.

Un pobre paisano estaba acostado en su cama, transitando los últimos momentos de una enfermedad. Le quedaban pocas horas de vida y el cura ya le había dado la Extremaunción. Sin embargo, mientras se encomendaba a Dios en sus rezos, le llegó el aroma

de su comida favorita: unas empanadas caseras de carne recién hechas. Para él no había nada mejor en el mundo que las empanadas que preparaba su mujer, la Cirila.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano se incorporó y, mientras con sus últimas fuerzas se acercaba al comedor, pudo percibir aquel delicioso aroma que emanaba desde la cocina. Casi arrastrándose, llegó hasta la mesa de madera donde se encontraban las empanadas doraditas, recién sacadas del horno, y tomó una, feliz al ver que sus esfuerzos habían valido la pena. Ya

casi no podía tenerse en pie pero pensó que comer esa delicio-

sa empanada, elaborada con tanto amor por su querida Cirila, sería cumplir su último deseo, el mejor modo de irse de este mundo. En eso estaba el paisano, cuando repentinamente... ¡zas!, sintió que alguien le daba un fuerte golpe metálico en la nuca que lo hizo arrojar la empanada sobre la mesa y tambalear, víctima de la debilidad de sus piernas.

Tratando de no desplomarse, alcanzó a girar la cabeza y, al darse vuelta, pudo a ver a su mujer con un cucharón de hierro en la mano, mientras le gritaba:

¡Ni se te ocurra, carajo: son pa'l velatorio!

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